Castrismo sigue reprimiendo a los atrincherados de Damas 955
Cuando restan horas para la supuesta reunión de artistas y activistas con el ministro de Cultura, los órganos represivos del castrismo siguen arremetiendo contra los 14 que se atrincheraron durante días en la sede del MSI
Castrismo sigue reprimiendo a los atrincherados de Damas 955
 

Reproduce este artículo

Cuando restan horas para la supuesta reunión que el ministro de Cultura del régimen cubano, Alpidio Alonso, prometió a los artistas y activistas que se pronunciaron en la sede del ministerio del ramo contra la represión de la que fue objeto el Movimiento San Isidro (MSI) y son a diario los artistas y activistas que disienten de alguna u otra forma del sistema, los órganos represivos del castrismo siguen arremetiendo contra los 14 que se atrincheraron durante días en la sede de esa organización, reclamando la liberación de Denis Solís.

Desde su irrupción a la fuerza en Damas 955, para poner fin a la protesta del MSI, el régimen ha mantenido bajo estricta vigilancia o en arresto domiciliario a todos los integrantes del grupo, evidentemente para tenerlos aislados e impedir que se sumen al grupo con el que supuestamente el Mincult establecerá un diálogo.

En la reunión del pasado viernes se había acordado una tregua, cuya realidad los órganos represivos se encargaron de echar por tierra de inmediato. Ahora no sólo sitian, acosan o reprimen a los activistas del MSI y sus simpatizantes, sino también a aquellos a los que quería distinguir del grupo que califica, sin evidencias sólidas, de “mercenario” y “marginado”.

Además de las amenazas a Tania Bruguera y la reciente detención arbitraria de Luis Manuel Otero Alcántara y Claudia Genlui, apenas un día después de que se le permitiera a aquel abandonar el hospital en el que lo retuvieron durante días en contra de su voluntad, a la redacción de ADN Cuba llegan reportes y evidencia gráfica del cerco policial que se mantiene contra Anamely Ramos, Omara Ruiz Urquiola, Maykel “Osorbo” Castillo, Esteban Rodríguez y Abu Duyanah.

Son algunos de los rostros más visibles del grupo que junto a Otero Alcántara y el MSI demanda vehementemente la liberación del rapero contestatario Denis Solís, condenado a ocho meses de cárcel por el delito de desacato tras un juicio sumario en el que no se respetaron las garantías legales.

Además de ellos, también están bajo vigilancia el científico Oscar Casanella y el joven objetor de conciencia Adrián Rubio, quien se niega a pasar el Servicio Militar Obligatorio y empuñar las armas para defender a la dictadura.

Rubio fue víctima de un acto de repudio frente a su casa dos días atrás, hecho que afectó emocionalmente a su hermana pequeña, mientras que Jorge Luis Arias, otro de los que estuvo atrincherado 10 días en la sede del MSI, fue víctima de un amenazante interrogatorio que se extendió por cerca de siete horas.

Reportes de último minuto dan cuenta de que la comunicadora independiente Iliana Hernández, quien salió este miércoles a exigir derecho de réplica al Sistema Informativo de la Televisión Cubana, por todas las falsedades y difamaciones que han dicho sobre ella y sus compañeros, fue detenida arbitrariamente.

Por su parte, el reconocido escritor y periodista Carlos Manuel Álvarez, quien viajó a Cuba desde Estados Unidos e ingresó en Damas 955 para testimoniar el atrincheramiento de los activistas y la huelga de hambre de varios de ellos -lo cual fue empleado como excusa por el régimen para irrumpir a la fuerza en la sede bajo el supuesto de violaciones a los protocolos sanitarios en estos tiempos de pandemia-, fue sometido este martes a un interrogatorio de dos horas.

Ello, luego de que también se le tuviese días retenido forzosamente en el domicilio en el que permanece, con el argumento de que había que esperar por los resultados de su examen PCR.

Junto a los 14 de Damas 955, el cerco sobre Álvarez y otros tantos artistas, activistas y periodistas independientes, así como la militarización de áreas públicas y el reforzamiento de la seguridad camuflada en torno a la sede del Mincult, hacen dudar de que la prometida reunión y el diálogo se vayan a efectuar.

Más bien, el ensañamiento castrista con el MSI y varios del grupo de los 30 que sentó a “conversar” al viceministro Fernando Rojas y otros funcionarios culturales del régimen anticipan que el fin de la represión y el respeto a la libertad de expresión y creación, los principales reclamos junto a la liberación de Solís, no son concesiones que la cúpula gobernante esté dispuesta a conceder fácilmente, con diálogo o no.