“No puede haber fractura: San Isidro somos todos”, expresó Katherine Bisquet
“(…) nadie puede olvidar que San Isidro somos todos los que estamos dispuestos a luchar por un país donde se respeten los derechos ciudadanos de cada individuo, y donde la represión no encuentre el cuerpo de un solo cubano para expresar su terror”, dijo la joven poeta Katherine Bisquet
“No puede haber fractura: San Isidro somos todos”, expresó Katherine Bisquet
 

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La joven poeta cubana Katherine Bisquet, una de las huelguistas del Movimiento San Isidro para exigir al régimen la libertad del rapero contestatario Denis Solís, encarcelado arbitrariamente tras un juicio sumario sin garantías legales; fue una de las que se sumó a la manifestación frente al Ministerio de Cultura de Cuba, y estuvo entre quienes sostuvieron un intercambio con el viceministro Fernando Rojas.

Bisquet, desalojada violentamente por la policía de Damas 955 en La Habana Vieja, donde se encontraban acuartelados los huelguistas del MSI, y puesta en libertad tras el arresto arbitrario; señaló en su perfil en Facebook:

“No puede haber fractura: San Isidro somos todos, el movimiento, los huelguistas, todos los que estábamos atrincherados en la calle Damas y también todos los que alzamos nuestra voz en el Ministerio de Cultura anoche (27 de noviembre) y todos los que se nos suman y nos apoyan dentro y fuera de Cuba”.

“San Isidro es un temblor en el cuerpo extenuado del país, una rebeldía que nos salva y nos excede ya a todos. Si lo de anoche, como muchos parecen creer, fue una emboscada, fue una en la que caímos desde el desespero por un país mejor, desde algún tipo de inocencia o ceguera sistémica, pero nunca desde el arribismo o el beneficio individual”, subrayó la poeta.  

La joven escritora añadió: “Si los 30 que salimos a la calle a las 2 y media de la madrugada no supimos expresar con claridad cómo San Isidro había estado en el corazón mismo del debate, esa es una culpa cuyo saldo estamos pagando ya ante los ojos de nuestros hermanos, heridos en la incomprensión. Pero nadie puede olvidar que San Isidro somos todos los que estamos dispuestos a luchar por un país donde se respeten los derechos ciudadanos de cada individuo, y donde la represión no encuentre el cuerpo de un solo cubano para expresar su terror”.

Un canal de diálogo con las autoridades culturales del régimen; interés por parte de las mismas sobre la situación de Luis Manuel Otero Alcántara y Denis Solís, con supuesta urgencia; una agenda de trabajo múltiple con propuestas tanto de los creadores independientes como de los funcionarios; la revisión de la declaración de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) sobre el Movimiento San Isidro; y una tregua pactada con los espacios independientes fueron los acuerdos resultantes de la reunión que unos 30 artistas, activistas y periodistas independientes sostuvieron con el viceministro de Cultura del régimen, Fernando Rojas.

El encuentro, de cerca de cinco horas, se produjo luego de que decenas de personas acudiesen a la sede del Ministerio para reclamar el cese del acoso, hostigamiento y represión al arte independiente cubano y el disenso político, explícitos de manera cumbre en el tratamiento que el régimen ha dado al Movimiento San Isidro por sus acciones en favor de la liberación de Denis Solís.

Un grupo de 30 artistas, periodistas e intelectuales, en representación de los casi tres centenares que permaneció esperando afuera de la institución, entró a exponer sus demandas al viceministro Rojas y otros funcionarios como Marta Bonet, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), y Yasser Toledo, de la AHS.

Entre los seleccionados como interlocutores por la parte independiente destacaron algunos muy reconocidos, pero también históricamente marginados como Tania Bruguera, Michel Matos, Katherine Bisquet (una de las huelguistas de San Isidro), Julio Llópiz y Camila Lobón.

Sus demandas, explicitadas desde la mañana de este viernes, fueron muy claras:

-Derecho a la libertad de expresión.

-Derecho a la libre creación.

-Derecho al disenso.

En lo relacionado con el Movimiento San Isidro y la represión de la que ha sido objeto:

-Revisión y cumplimiento del debido proceso judicial a Denis Solís.

-Que se le permita al artista Luis Manuel Otero regresar a su domicilio.

-Cese del hostigamiento, la represión, la censura, el descrédito y la difamación por parte de las autoridades y los medios oficiales a la comunidad artística e intelectual cubana y a todo ciudadano que disienta de las políticas del Estado.

-Reconocimiento y respeto al posicionamiento independiente.

-No más violencia policial.

-No más odio político.

Si bien muchos de los plantados en el Ministerio de Cultura consideraron que los acuerdos alcanzados en la primera reunión no satisfacen la mayor parte de lo demandado, todos coincidieron en que lo sucedido tuvo una gran trascendencia, en tanto se forzó un diálogo que el régimen siempre ha evitado en su afán por desconocer y deslegitimar la creación y el pensamiento independientes.

En tanto, la profesora cubana Omara Ruiz Urquiola, una de los 14 activistas que estuvieron atrincherados en la sede del Movimiento San Isidro, manifestó su total desaprobación a los acuerdos conseguidos entre artistas y miembros de la sociedad civil y el Ministerio de Cultura del régimen.

Fue otra edición del Zanjón, el Zanjón ante el que Antonio Maceo se levantó y en el que Martínez Campos, cuando pensaba que ya lo tenía del lado suyo, recibió una embestida de valentía y vergüenza, honor, dignidad de un cubano mulato, un cubano libre”, afirmó tajantemente Ruiz Urquiola, historiadora de formación, en una directa desde su perfil de Facebook.