Jóvenes artistas rechazan declaración de la AHS contra Movimiento San Isidro
Entre ellos, Leisam Rubio rompió en vivo su carnet de afiliada como señal de protesta y otros dijeron no sentirse representados por la carta ominosa que publicó la Asociación Hermanos Saíz
Artistas protestas por declaraciones de AHS
 

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Jóvenes artistas cubanos mostraron su disgusto con la Asociación Hermanos Saíz (AHS), como respuesta a la carta que ese organismo regido por el Estado cubano hizo pública para calificar de “contrarrevolucionarios” a los manifestantes pacíficos del Movimiento San Isidro.

El artista Antonio Enrique González recordó que ese documento nunca fue firmado ni consultado con los miembros de la organización, a quienes nunca se les consultó. Según Gonzáles, el texto es como todas las directivas oficiales en Cuba: “se abroga el derecho de hablar de manera inconsulta por sus miembros”.

Leisam Rubio, por su parte, dijo que la AHS “cayó muy bajo”, y aludiendo a la directiva de la organización, expresó que rompería su carnet de asociada en público como acto de protesta. “Hoy no dejo pasar la diferencia como otras veces porque pasa que la vida de algunos está en juego y el término medio se nos ha evaporado ante las circunstancias”, agregó.


Otras manifestaciones fueron más audaces y menos respetuosas de las formalidades. Por ejemplo, la cuenta de Jacobo Londres protestó de esta manera:

“Me cago en la UNEAC, me cago en la AHS, me cago mil veces en todos los artistas oficialistas. Me cago en Fernando Rojas, en Abel Prieto, en Alpidio Alonso, en Iroel Sánchez y en cualquier otro pendejo mal parqueao”.

El cineasta José Luis Aparicio declaró que “no se identifica en absoluto” con la declaración de la AHS. “Es verdad que firman como la Dirección y no como la organización en pleno, pero se supone que esos directivos respondan a los intereses de sus afiliados y no a las agendas externas o superiores. Se supone”.

“Evidentemente hay un divorcio entre quienes dirigen y quienes integran esta asociación. La representatividad es una farsa. Nada nuevo bajo el sol”, concluyó.


La organización, que supuestamente representa a los artistas jóvenes de Cuba, se sumó a otras instituciones oficiales, como la Agencia Cubana del Rap, que han intentado desacreditar al grupo de huelguistas o a Denis Solís, el rapero condenado a ocho años de privación de libertad por el supuesto delito de “desacato”.

“En los últimos días la contrarrevolución, mediante el autodenominado Movimiento San Isidro, han estado haciendo exigencias al gobierno cubano”, reza la declaración de la AHS, que también califica la huelga de hambre sostenida por varios activistas y artistas como un episodio de “manipulación política (…) a favor de la campaña permanente de hostilidad y descrédito contra la Revolución Cubana”.

Mientras condena a los artistas cuyos derechos debería reclamar, la organización celebra al régimen de La Habana. “En los últimos años sobran ejemplos, en medio de circunstancias muy hostiles, de los esfuerzos del gobierno cubano por construir un proyecto inclusivo, que respete la diversidad y genere espacios para todos”.


Incluso, niega la solicitud de la sociedad civil cubana de que se establezca un diálogo con los huelguistas de San Isidro: “Aun cuando la profundización de nuestra democracia socialista sea un empeño permanente, la manipulación, la violencia, el chantaje y la imposición de agendas contrarias a la voluntad soberana de existir como Nación, no son ni serán los caminos que conduzcan al diálogo”.

En la sede del Movimiento permanecen atrincherados alrededor de quince cubanos, activistas por los derechos humanos, artistas y periodistas independientes, en reclamo a la liberación de Solís.

Allí se encuentran haciendo huelga de hambre y sed por más de 140 horas: Luis Manuel Otero Alcántara (artista) y Maykel Osorbo (rapero); y en huelga de hambre: Esteban Rodríguez (activista), Iliana Hernández (periodista independiente), Osmani Pardo (activista) y Katherine Bísquet (poeta/72 horas).

La salud de dos de ellos, Luis Manuel Otero Alcántara y Maykel Castillo, se deteriora a ojos vistas, según reportes de médicos que los atendieron. El acceso a la sede del MSI está restringido; la víspera, reporteros y diplomáticos intentaron entrar, pero fueron detenidos por una turba ligada al régimen y agentes de seguridad.

Los activistas concentrados en la Habana Vieja cuentan con la solidaridad de otros movimientos opositores locales, varios políticos estadounidenses y organizaciones como Amnistía Internacional o Cuban Prisoners Defenders, y otros grupos de la sociedad civil cubana.