El arduo trabajo de ser madre cubana. Llegue a todas las felicitaciones desde ADN Cuba

Ser madre en Cuba es un trabajo arduo que requiere de abnegación y sacrificios adicionales a los intrínsecos de la maternidad en otros lugares. ADN Cuba extiende su felicitación a todas las madres cubanas, en especial a las víctimas políticas de la dictadura
Madres víctimas del régimen
 

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Este domingo en Cuba y muchos países del mundo se celebra el Día de las Madres. Sin embargo, en la isla los festejos suelen estar mediados por un conjunto de carencias e insatisfacciones que hacen que la celebración no sea completa.

Ser madre en Cuba, observan muchas, es un trabajo arduo que requiere de abnegación y sacrificios adicionales a los intrínsecos de la maternidad en muchas latitudes.

En lo económico, la condición está signada por la lucha diaria para que los hijos coman o tengan qué ponerse; por esa sobrevivencia de la que siempre hablan todos los cubanos, auténticos magos habilidosos cuando de unir un mes con el otro dignamente se trata, sin perecer en el intento.

Mientras, en lo político hay también muchas madres para las que la maternidad resulta una especie de ejercicio de alto riesgo, que obliga a sacar lo mejor de una para no sucumbir ante los embates de un régimen totalitario que es capaz hasta de irrespetar y violentar el sacramento del vínculo filial.

Hoy, cuando muchas familias celebran la fecha con las limitaciones a las que obligan la pandemia de coronavirus y la constante escasez y crisis económica de la isla, hay otras que sufren por tener miembros apresados por el régimen por motivos políticos, o sitiados en sus casas y privados de su libre movilidad.

Muchas son también las que derraman lágrimas en días como éste, ante la ausencia física de hijos que debieron partir a buscar mejores condiciones de vida para ellos y los familiares que dejan atrás o, peor, ante la muerte de aquellos que perecieron en el mar o la selva, buscando el mismo fin.

Y no pocas son las madres que, incluso en el día que el calendario marca para su festejo y exaltación, tienen que dejar todo placer o descanso de lado para defender a sus hijos, esposos, familiares o conciudadanos violentados por el régimen y sus órganos represivos.

Ahí están Berta Soler y las Damas de Blanco como recordatorio constante de que no habrá maternidad ni familias plenas mientras haya un sistema que no respeta los más elementales derechos y libertades. 

También Zuleidis Gómez Cepero, esposa de Esteban Rodríguez y madre de sus hijas, quien hasta este lunes no sabrá nada nuevo de su esposo, apresado arbitrariamente por hacer uso de su libertad de expresión y manifestación.

La madre de Yoandi Montiel, el youtuber conocido como El Gato de Cuba, tampoco tiene muchos motivos para celebrar. Su hijo está preso en Valle Grande por manifestar en su canal de YouTube sus inconformidades con las condiciones de vida a las que somete el régimen y, por ende, para ella será otro día más en su lucha por visibilizar el caso y lograr la libertad.

Al igual que ella, muchas madres viven fuera de Cuba y separadas de sus hijos e hijas. Más que una fiesta, estas fechas suelen ser motivo de congoja, reflexión y deseo de estar con los suyos, en un ambiente en el que la realización personal y el bienestar no sean quiméricos, y en el que el sistema imperante no obligue, sea por las razones que sean, a la separación.

En la isla, muchas madres cruzan dedos para que sus hijos no sean perseguidos, reprimidos, acosados o exhibidos en la TV del régimen por su manera de pensar. También para que no les impidan verlos si están detenidos o apresados, ni las repriman a ellas en el intento o en el ejercicio de su natural derecho a defenderlos y protegerlos, como recientemente sucedió con Mariza Herrera Soler, madre adoptiva de Luis Manuel Otero Alcántara.

ADN Cuba extiende sus felicitaciones a todas las madres cubanas, en especial a las que han sufrido las consecuencias de vivir bajo una dictadura. Son muchos los nombres que pudieran enumerarse y el olvido o la omisión de uno sería injusto y desagradecido con su legado y ejemplo de valentía.

Por ello, a todas, sin excepción, esta revista les desea un feliz día y un futuro próspero y libre, en el que la maternidad no se vea forzosamente mediada por un régimen que en numerosas ocasiones cercena la integridad de las familias.