Bajo lluvia, sol y sereno: Seguridad del Estado mantiene vigilancia sobre Iliana Hernández

El régimen mantiene a los opositores de San Isidro y otros miembros de la sociedad civil bajo estricta vigilancia. Cada día, aparecen videos, fotos y testimonios de cómo se comportan los agentes que rodean las casas de estos disidentes pacíficos
El agente de la seguridad vigila la casa de Iliana Hernández
 

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La opositora Ileana Hernández captó a uno de los agentes de la Seguridad del Estado que mantienen vigilada su casa en Cojímar, localidad ubicada en las afueras de La Habana.

En las imágenes puede verse al hombre, vestido de civil, rondando los alrededores del inmueble incluso bajo lluvia, prueba de la persistencia y “disciplina” con que el régimen vigila y persigue a los opositores pacíficos de San Isidro.

“Captado en cámara el represor de hoy, la patrulla es la 398 aparcada en la calle J al lado de la bodega, hoy le toca mojarse porque es un día de lluvia”, declaró la periodista en tono irónico.

Este fin de semana varios activistas denunciaron que el operativo policial contra el Movimiento San Isidro sigue activo. A los medios independientes han llegado las denuncias de las profesoras Omara Ruiz Urquiola y Anamely Ramos, el artista Luis Manuel Otero, el colaborador de ADN Cuba Esteban Rodríguez, entre otros.


Los acontecimientos vinculados a estos y otros activistas que exigen la liberación del rapero aficionado Denis Solís, elevaron la tensión política durante las últimas dos semanas y han conllevado a que hoy los miembros del MSI y varios artistas y activistas estén siendo acosados o reprimidos de diversas maneras.

Muchos de ellos, como los artistas Tania Bruguera Luis Manuel Otero Alcántara, han sido detenidos en varias ocasiones esta semana y se encuentran en arresto domiciliario, un recurso al que acuden los órganos represivos del régimen para impedir que las personas que le son “incómodas” se muevan con libertad y puedan manifestarse públicamente en su contra.

Las manifestaciones del Movimiento San Isidro comenzaron el 18 de noviembre, como medio para exigir la liberación del músico contestatario Denis Solís, injustamente encarcelado y sometido a un juicio sumario, sin garantías legales. Como respuesta, varios integrantes de la organización comenzaron una huelga de hambre.

Fuerzas del régimen irrumpieron violentamente el 26 de ese mismo mes en la sede del MSI con el propósito de poner fin a la manifestación y arrestaron a los opositores. Horas después ese mismo día fueron puestos en libertad, pero se les impidió regresar a la sede de Damas 955, en La Habana Vieja.

El desalojo provocó una protesta de varios artistas e intelectuales ante el Ministerio de Cultura a favor de más libertades y respeto a los movimientos opositores, tildada por algunos como demasiado conciliadora con el régimen y celebrada por otros por su contenido contestatario.