Alpidio Alonso quiere diálogo con EEUU, no con artistas cubanos

Alpidio Alonso, luego de encabezar la agresión a un grupo de artistas cubanos y negarse a atender a sus demandas, se mostró dispuesto a un diálogo con la nueva administración de Estados Unidos
Alpidio Alonso, ministro cubano de Cultura
 

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El ministro cubano de Cultura, Alpidio Alonso, luego de encabezar el 27 de enero la agresión a un grupo de artistas cubanos y negarse a atender a sus demandas, se mostró dispuesto a un diálogo con la nueva administración de Estados Unidos.

En Twitter, el funcionario compartió un artículo sobre el tema, del diario oficialista Granma, y escribió: “Las más recientes acciones de la contrarrevolución intentan capitalizar los efectos económicos del bloqueo y de la pandemia y crear obstáculos a la nueva administración de E.U. en un eventual cambio de política que retome la senda del diálogo con Cuba”.

Fernando Rojas, viceministro cubano de Cultura, reconoció recientemente ante las cámaras de la agencia EFE, que los funcionarios del régimen cubano reaccionaron con violencia a la acción pacífica de artistas que acudieron a esa institución el miércoles 27 de enero, y pedían que liberaran a sus compañeros detenidos arbitrariamente o cercados por la policía en la mañana.

“Cuando pasan cosas como esas, hay que asumir el riesgo de que haya algún empujón o manotazo y nosotros lo asumimos”, reconoció el viceministro Rojas, en una conferencia de prensa.

Poco después de los hechos, la prensa estatal difundió una versión que tildaba a los artistas y activistas como “provocadores”, y negaban que el ministro Alpidio Alonso, secundado por Rojas, el viceministro Fernando León Jacomino y otros funcionarios, los hubiesen agredido.

Sin embargo, según testimonios de los manifestantes y archivos de audio y video que se pudieron rescatar, hubo más que el “empujón o manotazo” que reconoció Rojas.

 

Mincult no dialoga con artistas, los empuja

Ese miércoles, funcionarios castristas encabezados por el ministro Alonso, secundado por sus viceministros Rojas y Jacomino, así como el director de comunicación Alexis Triana, participaron en una turba que arremetió contra el grupo de artistas que pedían ser escuchados por la institución.

Los artistas agrupados en el movimiento 27N habían acordado con el mismo viceministro de Cultura, Fernando Rojas una nueva ronda de negociaciones a través de varios correos entre diciembre y enero, y fueron hasta el Ministerio a pedir explicaciones por las injurias vertidas contra ellos en medios estales y en espera de que el funcionario cumpliera con su palabra.

El régimen rápidamente convocó a sus fuerzas de seguridad y cercó las calles para evitar otra manifestación como la del 27 de noviembre, cuando se congregaron allí más de 400 personas.

Los participantes fueron detenidos con violencia aproximadamente a la 1 de la tarde este miércoles, y tres horas después las autoridades los fueron liberando, varios de ellos con visibles muestras del maltrato. Los liberados denuncian fuertes golpizas y ensañamiento con mujeres como las artistas Camila Lobón, Celia González y la curadora y crítica de arte Solveig Font. La poeta Katherine Bisquet informó en sus redes que al reportero independiente Alfredo Martínez le fracturaron un dedo, quien luego publicó una foto con la lesión.


“Todo estaba ‘cuadrado’. Los manotazos que dio Alpidio Alonso fueron el aviso para que se desencadenara el operativo. Al momento la guagua se parqueó frente al tumulto y comenzaron a meter a la gente dentro”, declaró el artista visual Henry Eric Hernández.

“Un tumulto de gente del Minint —Ministerio del Interior— se abalanzó sobre la gente. Yo estaba viendo todo aquello cuando llego un tipo por atrás, me agarró con una llave y me dijo: ‘te fuiste”, agregó Hernández. Luego lo empujaron dentro del ómnibus.

Dentro de la guagua se ensañaron con las mujeres. Hernández hizo énfasis en las declaraciones que ofreció a nuestro medio en la manera como trataron los agentes a las jóvenes del grupo.

“Si tú levantabas más la mano, más golpe te daban”. Una de ellas —Celia— tenía sentada al lado a una agente policial vestida de civil que le pegaba. “Celia gritaba ‘¡no somos delincuentes!’ y yo le decía: ‘Celita, tranquila’. De pronto la agente se vira y dice: ‘¡Cállate o le doy!”.

“Yo pensé que era mentira, pero al momento veo cómo le pega por un seno o un brazo, no recuerdo bien”.

“Sin darnos cuenta, hemos hecho que revelen lo que son: esbirros. Todas estas cosas que hemos hecho, desde Luis Manuel [Otero Alcántara] hasta ahora, han sacado el mal que está connaturalizado en esta sociedad”, concluyó Hernández.