Chocolate vs El Chulo: ¿morbo a lo Clan 537?

La pelea constante entre ambos reguetoneros hace recordar a la que en su momento tuvieron Baby Lores e Insurrecto, para luego unirse y engrosar sus arcas, mientras acaparaban las preferencias de los gustosos del género
 

Reproduce este artículo

Llevaba tiempo desactualizado de los avatares del mundillo del reguetón cubano y sus exponentes. El confinamiento y el home office dejan menos tiempo para el ocio de lo que anticipaba, por lo que corrían semanas y meses mientras escuchaba, siempre que podía, los mismos temas que dejé como hits del momento tiempo atrás.

Sin embargo, en las últimas semanas he podido ponerme un poco al corriente y he comprobado que fuera de los temas y colaboraciones más pegadas, lo que más acapara la atención de los seguidores del género son los continuos dimes y diretes entre dos exponentes: Chocolate MC y El Chulo.

Otrora amigos o colegas de género, ecobios musicales con varios temas juntos, ambos están enfrentados públicamente y han hecho que muchos gustosos del reguetón, así como exponentes al igual que ellos, se suban a uno u otro barco: al del ‘Rey del reparto’ o al del ‘Presidente’ de la misma demarcación, título y cargo que, como hacen todos los reguetoneros, tanto el Choco como el Chulo se han autoadjudicado, respectivamente.

Un día sí y otro también podemos ver como los dos se dedican “cariñosos” mensajes en redes sociales, cuya constante es la presunción de que uno es mejor que el otro, está más pega´o, tiene más dinero (éxito) y cosecha más logros por lo que hace.

Sinceramente, vine a conocer al Chulo a raíz de descubrir la polémica. Estaba desfasado y ‘Bajanda’ y ‘A veces’, de Chocolate MC, estaban entre los últimos temas que más habían pegado hasta que por la rutina diaria me vi privado de poder acompañar mis cervezas y rones de fin de semana con los mejores y más actuales éxitos del cubatón.

Sin embargo, al indagar con amigos que siguen en la isla y otros que están en Estados Unidos, donde residen ambos, vi que lo del Chulo no era “infladera”. Ciertamente estaba pega´o y no era mera osadía el aceptar los retos del Choco o polemizar continuamente con él.

“En estos momentos, el Chulo está más duro y es mejor que Chocolate”, me dijo mi hermano, también gustoso del reguetón y de toda la música de fiesta, aunque mucho mejor bailador, porque yo, ya sea que suene el ‘Guachineo’ o Havana D´ Primera, soy patón patonzón.

Tras su aseveración busqué los éxitos del ‘Presidente’. En mi opinión, tiene buen flow y sus temas son buenos. Desde que escuché ‘Diabla’ no se me despega el estribillo y en las plataformas (YouTube y Spotify) y redes sociales tiene una presencia más orgánica que el Choco.

Como parte de la polémica, este último dice que ‘el Yema’, como llama al Chulo quizás despectivamente, compra seguidores y paga por todos sus logros. No obstante, de ser cierto, no hay nada de ilegítimo en ello, ya que hasta megaestrellas mundiales de diversos ámbitos compran seguidores y todos pagan publicidad para favorecer el alcance de su trabajo.

Con cuestionamientos de ese tipo, y ante la realidad de que en estos momentos los dos son dignos competidores uno del otro, el enfrentamiento particular llegó a un punto álgido hace dos semanas, cuando el youtuber Adrián Fernández los hizo coincidir en una directa de su canal.

Verlos fue como presenciar una discusión entre dos chiquillos de primaria, ansiosos por demostrar que se es mejor sencillamente porque sí. Pedirles diálogo o argumentos sería como hacerles perder toda su gracia, esa que, aunque abundante en disparates verbales y un tanto desagradable en muchos momentos, ameniza otros tantos, sobre todo cuando median el alcohol y la superficial ansia de perrear a la cubana y dedicar tiempo a lo banal y barriotero.

Pero verlos fue también concluir que su enfrentamiento tiene una alta probabilidad de ser ‘fake’ o un montaje para vender y halar para sí más ‘views’, reacciones y seguidores, algunos de los parámetros bajo los que se mide el éxito de la farándula hoy.

El Chulo y el Rey cara a cara

Es una ocurrencia nostálgica y morbosa, que rememora todo aquello que se formó años atrás, cuando los integrantes de la agrupación Clan 537, Baby Lores e Insurrecto -ahora Insuchavia, el que osa retar a Aldo el Aldeano con tiraderas-, decidieron romper cuando más se escuchaban.

Corría el año 2007 y Clan 537, con éxitos como ‘Déjala ir’, ‘La chica modelo’, ‘Tatuaje’ y otros, había logrado insertarse entre los mejores exponentes del reguetón en Cuba. Junto a Eddy K y Gente de Zona eran de lo mejor, seguidos de cerca por otros exponentes emergentes de menos recursos como Elvis Manuel y el Micha.

Cuando mejor estaban, sorprendieron a su fanaticada con una repentina separación, motivada supuestamente por desavenencias personales y profesionales. Cada uno formó su proyecto por separado y continuaron entre las preferencias populares, pero como parte de sus shows no faltaban los insultos y descalificativos al excompañero. Incluso hubo varias tiraderas por medio, en las que se cuestionaban las preferencias sexuales de Baby Lores o la valentía de Insurrecto. 

Junto al Chacal, hoy otro de los reguetoneros cubanos más seguidos y gustados, Baby Lores pudo consolidar un nuevo dúo de reguetón exitoso, algo que Insurrecto no consiguió del todo hasta que formó La Unión con Yulién Oviedo

Pero de nuevo, cuando mejor iban ambos proyectos por separado, los ex de Clan 537 sorprendieron a toda Cuba volviéndose a unir por todo lo alto en abril de 2008, con un disco cuyo concierto de presentación marcó un hito en la Cuba revolucionaria de mucha escasez y poco dinero por su elevado cover: 100 CUC por persona.

Fue en el Salón Rojo del Capri donde Baby Lores, Insurrecto y el Chacal –Yulién no se prestó al juego- hicieron las delicias de los gustosos del reguetón que pudieron permitirse tal desembolso de dinero, así como de todos aquellos que no pudieron pagar, pero que igualmente disfrutaron del morbo de verlos cantando juntos, algo que duró unos meses más, hasta que finalmente cada cual siguió su carrera en solitario.

La capitalizada reunión musical del Clan 537, tras meses de insultos cruzados y tiraderas, pareció a muchos una certera estrategia de marketing. Si bien en ‘Regresaron los reyes al trono’ sus miembros defendieron que “todo fue real, aquí no hubo ensayo”, para gran parte de los seguidores fue una tomadura de pelo, exitosa, morbosa y disfrutable, pero engañosa al fin.

En tal sentido, luego de leer publicaciones, ver videos y reír con las ocurrencias y presunciones de uno y otro, no dejo de preguntarme si la pelea de la que el Choco y el Chulo nos hacen parte no será más de lo mismo; un enfrentamiento morboso a lo Clan 537.

Pensémoslo detenidamente, aunque sólo sea para seguir divirtiéndonos, que en definitiva es para lo que tenemos al reguetón. Pedirle algo más allá de eso o juzgarlo por otra cosa para mí siempre ha sido un empeño insustancial.

Si estuvieran tan enemistados como nos quieren hacer creer, al menos yo en el lugar del Chulo no hubiera visto con buenos ojos que en una directa me enlazaran, sin previo consentimiento, con mi “archienemigo”. De igual forma, si ambos estuvieran convencidos realmente de su superioridad respecto al otro no creo que desperdiciarían tanto tiempo insultándose en redes o descalificándose con tan flojos argumentos o parámetros.

Desde el ‘Run Pipí’, primer tema de ambos juntos que pude rastrear, en el que por cierto se constata el cambio físico que conlleva cantar reguetón en países distintos -quiero pensar firmemente que esa es la única correlación posible-, son varios los temas que Chocolate y el Chulo tienen juntos, lo cual sugiere una cercanía que ahora de pronto, con la risible polémica, se habría borrado por completo.

Los dos coinciden en que el Chulo logró pegarse gracias al Chocolate. El primero es como alumno o seguidor del segundo en una variedad de reguetón que éste habría creado o introducido, según creen. Un alumno que considera ha superado a un maestro que se niega a reconocer el hecho y acude a la polémica solamente para que se siga hablando de él.

Para mí todo es raro, quizás más por acordarme del episodio de la separación-reunión de ‘la máquina de hacer dinero’ y ‘el mejor bolígrafo de la república’. En serio creo que nos están divirtiendo y tomando el pelo para, cuando más candente esté la pelea, anunciar varios temas o hasta un disco juntos.

Reventarían las discos del sur de la Florida y otros lugares de Estados Unidos con fuerte presencia cubana, al tiempo que sumarían las visualizaciones, escuchas y seguidores que cada uno tienen por separado, inferiores a las que detentan otros reguetoneros cubanos, pero potencialmente superiores si se juntan y pegan algún que otro tema.

Puede que todo sea una mera ocurrencia mía, a la cual le he dedicado más tiempo y extensión de las que tan “interesante” tema merece. Quizás por las cabezas del ‘rey del reparto’ y el ‘presidente’ no pase tal estrategia y su pelea sea auténtica, fruto de su intelecto y calidad musical. 

De ser así, mi consejo para ellos sería que lo consideraran y le dieran más morbo al asunto, al estilo Clan 537. De no hacerlo corren el riesgo de que su enfrentamiento pierda interés y termine por aburrirnos, al punto de que si vuelven a hacer conciertos simultáneos en Tampa no vendan nada y los manden a ambos a una cuarentena total.