¿Por qué debe dimitir Alpidio? Hablan algunos agredidos

ADN Cuba conversó con tres de los protagonistas de estos días, quienes expresan por qué exigen que abandonen sus cargos el titular de Cultura, Alpidio Alonso, y toda su cámara ministerial
 

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El 27 de noviembre se reunieron frente al Ministerio de Cultura de Cuba (Mincult) cientos de jóvenes activistas, periodistas y artistas para solicitar el diálogo con la institución. Fue un suceso histórico para el país que lleva más de 60 años torciendo las relaciones de los funcionarios con el pueblo.

Desde ese día, una parte de quienes asistieron y participaron en un debate con los funcionarios, se han unido bajo el grupo 27N con una agenda de actividades: entre ellas, la de asistir el día 28 de enero al parque 13 de Marzo para “homenajear la figura del Apóstol, a la vez que renovar los reclamos por una sociedad más justa e inclusiva, cuando se cumplen dos meses de la parada pacífica frente al Mincult”, según puede leerse en la página en Facebook del movimiento.

 

La mano extendida de los artistas independientes

El 27 de enero se cumplieron dos meses de la sentada de los activistas e intelectuales cubanos frente al Ministerio de Cultura. Ese mismo día varios amanecieron detenidos o sitiados por la Seguridad del Estado para impedirles la reunión en el parque 13 de Marzo, como habían previsto. Esto motivó a una veintena de jóvenes regresar al Ministerio a buscar el diálogo prometido y exigir liberaciones inmediatas.

El viceministro Fernando Rojas instó a los jóvenes a entrar a la institución, sin embargo, estaban acordonando la zona con efectivos policiales. Los plantados se negaron y terminaron siendo víctimas de la represión en Cuba, golpeados en el lugar, vejados tras ser arrestados arbitrariamente y permanecieron, algunos, varias horas en paradero desconocido.

El diálogo fue cancelado por las autoridades una vez más, sobre todo al agredir físicamente, con el propio ministro Alpidio Alonso a la cabeza. Los jóvenes fueron sacados del lugar en un autobús, en contra de su voluntad. “No somos delincuentes” decían algunos mientras eran obligados con violencia a subirse al vehículo. De igual forma el servicio de datos móviles fue cortado para que no se pudiera documentar en las redes lo que estaba sucediendo ese día en La Habana; y la televisión estatal rápidamente fue emitió un reportaje donde sólo estuvieron algunos trabajadores del Mincult, y nunca se dio voz a los agredidos ni se mostró la violencia con la que el ministro y la ola represiva los desalojó del lugar.

 

¿Se puede dialogar con funcionarios violentos?

En las redes sociales, donde circulan imágenes del momento en que Alpidio arremete contra algunos jóvenes, comenzó a pedirse la dimisión, al menos, del ministro de Cultura, Alpidio Alonso. Una carta pública del 27N así lo demanda:

“Dada la gravedad de los hechos ocurridos el pasado 27 de enero a las puertas del Ministerio de Cultura, artistas, escritores, periodistas y miembros de la sociedad civil integrantes del 27N, exigimos la renuncia inmediata del Ministro de Cultura, Alpidio Alonso Grau. Como ciudadanos de la República de Cuba creemos en la reivindicación pacífica de nuestros derechos y condenamos enfáticamente toda manifestación de violencia, en particular, cualquier manifestación de violencia gubernamental impulsada desde las instituciones y ejercida por funcionarios públicos”.

ADN Cuba conversó con tres de los protagonistas de estos días, quienes expresan por qué exigen que Alonso y toda su cámara ministerial abandonen sus cargos.


Camila Ramírez Lobón. Artista visual graduada del Instituto Superior de Arte. Coordinadora del Instituto de Activismo Hannah Arendt (Instar). Ha participado en una decena de exposiciones. (Foto: cortesía)

Estoy por la dimisión no solo de él, sino de todos los funcionarios que participaron de los sucesos. Mis razones son:

- Alpidio Alonso salió del ministerio directamente a agredir a una persona pacífica que no hacía más que filmar con su móvil. Se lo rompió y hasta hoy no ha aparecido.

- Nos agredió desatando una ola de violencia verbal y física contra nosotros, por razones políticas. Lideró un acto de repudio.

- Fue testigo y protagonista de numerosas acciones de odio y delitos (presenció y animó a que oficiales y personas de civil, ilegalmente, sin orden de detención, nos montaran a la fuerza y golpeándonos a un ómnibus).

- Tergiversó la información sobre los sucesos en medios oficiales. Hasta hoy su discurso sigue incitando al odio por razones políticas.


Héctor Luis Valdés Cocho. Activista y comunicador independiente. Miembro del Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa y creador del blog "Entre la caliente". (Foto: cortesía)

Existen muchas razones para que el ministro de Cultura, Alpidio Alonso, y sus viceministros Fernando Rojas y Fernando León Jacomino dimitan. La principal es que ningún funcionario público, y menos representante de una institución cultural, tiene la autoridad para agredir ni física ni verbalmente a nadie.

Cuando una persona está liderando un ministerio, tiene que tener en cuenta que será cuestionado, entrevistado, en fin: es sujeto a la opinión pública. Por ningún motivo, y por mucho que te moleste ser entrevistado, tu cargo te da el derecho de maltratar a nadie, menos cuando esa persona que agredes está haciendo su trabajo igual que tú estás haciendo el tuyo.


Henry Eric Hernández. Artista transdisciplinar, investigador social, editor y profesor. Doctor por la Universidad Complutense de Madrid y Licenciado por el Instituto Superior de Arte de La Habana (Foto: Eldy Ortiz).

Exijo la dimisión del ministro Alpidio Alonso porque, en primer lugar, su labor como funcionario responde a los intereses del Partido Comunista de Cuba. Alonso, al igual que todos los funcionarios de la cultura, superponen la cuestión ideológica y política a las cuestiones culturales: conducen su labor sobre intereses políticos antes que culturales, representan al Estado ante los artistas, no los intereses de estos ante aquél, como debería ser.

Como segundo punto, pondría no solo su comportamiento violento el pasado 27 de enero en el Mincult, sino además su rol de incitador de la represión, una cuestión que veo como evento clímax de carácter público, con relación al comportamiento autoritario de dicho ministerio, que no ha dejado de hacer tándem con el Ministerio del Interior (Minint) para hostigar y reprimir a los colegas del Movimiento San Isidro (MSI).