OCDH exige investigación independiente sobre muerte de manifestante en protestas populares en Cuba

Expertos consultados por la organización hallaron incongruencias entre el informe de la autopsia de Laurencio Tejeda y la declaración de su victimario, un policía exculpado por la Fiscalía bajo argumentos no convincentes
Diubis Laurencio Tejeda
 

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El Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) exigió este sábado una investigación independiente sobre la muerte del manifestante Diubis Laurencio Tejeda, única víctima mortal reconocida por el régimen cubano en la represión a las protestas que sacudieron la isla un mes atrás.

“Exigimos una investigación de forma urgente, porque documentos criminalísticos y forenses sobre el caso, recibidos por el OCDH, muestran graves contradicciones entre la declaración del policía que disparó mortalmente a Laurencio Tejeda y los resultados de la propia autopsia”, afirmó Alejandro González Raga, director ejecutivo de la ONG con sede en Madrid.

En un comunicado de prensa difundido por el OCDH, la organización explica que la documentación a la que ha tenido acceso incluye un informe de dactiloscopia del fallecido y la declaración del policía que disparó, el subteniente Yoennis Pelegrín Hernández.

“A Pelegrín Hernández se le tomó declaración como ‘testigo’ y no como investigado o imputado por la muerte de Laurencio Tejeda. Y, según la prensa independiente, la Fiscalía lo exoneró de cargos alegando ‘defensa propia’. Su descripción de los hechos, contenida en la documentación recibida, es contradictoria al afirmar que ‘para salvar su vida y la de sus compañeros hubo de enfrentar varios disparos hacia el frente’”, detalla el OCDH, para el que todo ello resulta contradictorio con los datos de la autopsia, que describen que el disparo entró por la espalda.

Según el Observatorio, puso los documentos a disposición de un experto en Patología y de otro en Medicina Forense y Legal para que valorasen posibles contradicciones entre los informes. “Ambos especialistas calificaron las copias como ‘verosímiles’, aunque la declaración del policía parecía ‘poco creíble’”.

El informe de la autopsia establece que Laurencio Tejeda sufrió una herida por arma de fuego. El proyectil entró por la zona posterior, al nivel del espacio intercostal izquierdo, con un trayecto oblicuo hasta la parte central del tórax, donde lesiona el tronco de la arteria pulmonar.
 
“Se trata de una lesión mortal. Ellos ponen como primera opción, en la causa de la muerte, una 'anemia aguda', como segunda 'herida transfixiante de tronco pulmonar, con hemotórax de 2000 ml' y como tercera 'efecto de proyectil de arma de fuego'”, explicó el experto en Medicina Forense y Legal consultado por el OCDH.
 
Y añadió: “Aunque todos los documentos parecen reales, falta documentación, porque en las declaraciones no se describe dónde están los otros proyectiles, ni dónde impactaron. Y por supuesto, no sé explica cómo es posible que una persona que supuestamente iba a agredirlo (al policía), reciba un disparo por la espalda”. 

En opinión del directivo del Observatorio, el gobierno cubano, “en vez de intentar acusar al fallecido de ser un delincuente común, un extremo que su familia ha negado, debería permitir una investigación independiente del caso”.

La evidencia es favorable a la necesidad de tal investigación y para que la opinión pública así lo confirme el OCDH compartió una parte de los documentos recibidos sobre el caso, aunque omitió algunas fotografías por respeto a la familia del fallecido.

Exculpación incongruente

La Fiscalía cubana consideró que el subteniente Yoennis Pelegrín Hernández, policía que disparó contra Diuvis Laurencio Tejeda en la protesta popular en La Güinera el 12 de julio y le provocó la muerte, actuó “en legítima defensa”.

Por ello, el oficial no forma parte de los acusados ni investigados en la carpeta que lleva el régimen de la protesta en esa barriada del municipio habanero Arroyo Naranjo, una de las más violentamente reprimidas.

Sin embargo, la exculpación de Pelegrín Hernández resulta incongruente con la propia declaración del uniformado recogida en el expediente de la investigación, en la que no hay elementos que indiquen que éste haya sido víctima de alguna agresión directa por parte del fallecido o de otro manifestante en una proporción que justifique el argumento de “legítima defensa” aplicado a su caso.

Según Pelegrín, disparó hacia la manifestación cuando vio que dos policías habían sido lesionados por pedradas en brazos y piernas y por las “provocaciones y amenazas” de los manifestantes. 

Aseguró además que uno de los civiles le mostró sus genitales y le dijo que su pistola lo que tenía eran balas de salva, mientras otros le gritaron que le quitarían la pistola, una Makarov de fabricación rusa.

El disparo del policía atravesó un pulmón de Laurencio Tejeda y llegó hasta el corazón, lo que provocó la muerte casi de manera instantánea. De 36 años, el fallecido es la única víctima mortal reconocida por el régimen cubano en las protestas populares que estallaron el 11 de julio en más de 60 localidades de la isla y que fueron severamente reprimidas.

Además de Laurencio, en la protesta en La Güinera fue baleado un menor de 16 años y otros dos hombres recibieron disparos de efectivos policiales.