Vocero del régimen asegura que camagüeyanos están contentos porque alcanzaron pollo en una cola
300 paquetes de pollos no significan nada para una ciudad con más de 330 000 habitantes, aun así el régimen afirma en que los camagüeyanos están contentos
Vocero del régimen: camagüeyanos están contentos porque alcanzaron pollo en una cola
 

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Hay muchos que si no lo leen no lo creen: aunque a veces pareciera que los voceros del régimen estuvieran haciendo comedia o sátira cuando abordan el acontecer nacional, lo cierto es que lo hacen desde una postura muy seria, incluso a veces con algo de solemnidad.

El periódico estatal Adelante publicó un artículo este 20 de agosto en el cual se asegura que "camagüeyanos están contentos porque alcanzaron pollo en una cola", mientras insiste en el discurso oficialista de responsabilizar a los coleros y revendedores del desabastecimiento que impera en el país.  

"Aunque tuvieron sus detractores, las acciones de enfrentamiento popular a los coleros, revendedores y especuladores, muestran en su segunda semana de puesta en práctica un ambiente más clarificado, con menor presencia de dichos 'personajes'", se lee.

Hay que señalar que parte de este discurso intenta sembrar la matriz de opinión de que el pueblo es el que está haciendo frente a los coleros, cuando la realidad es que el régimen, apoyado en sus Fuerzas Armadas, funcionarios del Ministerio del Interior y las brigadas "anticoleros"reprime a todo el que intente ganar algunos pesos con las colas o los escasos productos que se logran adquirir, con mucho trabajo, en las tiendas.

Según el texto del periódico estatal, "los coleros estaban utilizando una serie de métodos para enriquecerse y que la población no tuviera más opción que comprarles a ellos con los precios duplicados, triplicados", y añade que gracias a los nuevos "métodos" de control aplicados en las colas la situación ha cambiado para bien, y los camagüeyanos pueden ahora acceder con más facilidad a las tiendas. No obstante, el ejemplo de la tienda El Volcán que cita, contrasta con lo que dice: solo había 300 paquetes de pollo, los cuales se fueron como el agua por la garganta de un camello que lleva un mes sin beberla.

En palabras de Rafael Gaspar Moisés, quien es responsable de una de las brigadas anticoleros, muchas personas se mostraron contentas porque hacía tiempo no podían comprar debido a que unos pocos marcaban varias veces o revendían los puestos, pero le faltó decir que otras personas deben haber regresado a sus casas frustradas y hasta molestas, porque 300 paquetes de pollo no alcanzan para una ciudad con más de 330 000 habitantes.