Régimen mantiene acoso sobre Maykel Osorbo, familiares y amigos
Los órganos represivos del régimen mantienen bajo estricta vigilancia y acoso al rapero y miembro del Movimiento San Isidro Maykel “Osorbo” Castillo. Este viernes, con su proceder, hicieron llorar a su hija y sobrinos
Maykel Osorbo
 

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Los órganos represivos del régimen mantienen bajo estricta vigilancia y acoso al rapero y miembro del Movimiento San Isidro (MSI) Maykel “Osorbo” Castillo, uno de los 14 activistas que se atrincheró en Damas 955 durante días y sostuvo una huelga de hambre para exigir la liberación de Denis Solís y el fin de la represión en Cuba.

En una publicación en su perfil de Facebook, Osorbo denunció la permanencia de esbirros y una patrulla policial en la esquina de la cuadra en la que está su casa, así como la instalación de una cámara de vigilancia que lo vigila las 24 horas.

Todo para mantenerlo en arresto domiciliario, la misma medida que el régimen está aplicando al resto de los 14 que se atrincheraron hasta que fueron desalojados por la fuerza de Damas 955, así como a los rostros más visibles o a los activistas con un perfil contestatario más marcado que participaron en el plantón frente a la sede del Ministerio de Cultura (Mincult) el pasado 27 de noviembre.

El post de Osorbo criticó que los represores, presumiblemente por no verlo durante un buen rato, le pidieran el carnet de identidad a la madre de su hija. “Esto es lo que hace la dictadura cuando no sabe dónde estoy o, mejor dicho, cuando de tanto asco no quiero ni verle sus cochinas caras. Los esbirros están en la esquina de mi cuadra con una cámara de vigilancia y una patrulla 24 horas. Se bajaron a pedirle el carnet a la mamá de mi hija”, escribió el rapero, que compartió un video de la escena.

En el mismo se ven las quejas de mujeres familiares y amigas a los elementos policiales, cuyo proceder, marcado por fuertes golpes en la puerta e interpelaciones subidas de tono y sin sustento legal salvo el de hostigar por hostigar, provocó que los niños que estaban en la casa del rapero, su hija y sobrinos, llorasen de temor y nerviosismo.

“Es muy grave lo que está pasando en la isla. Espero y un día no les toque arrepentirse porque conmigo si no hay diálogo”, agregó Osorbo, que dirigió su post a aquellos que creen en el diálogo como solución a los problemas de Cuba en materia de libertad y derechos.

En su represión a los 14 de Damas 955, elementos de los órganos represivos del régimen agredieron a la madre de Anyell Valdés, una cubana “de a pie” de gran conciencia cívica, según la describen sus compañeros, que estuvo acuartelada en la sede del MSI hasta el último minuto.

“Cuando salimos de la casa, una cuadra arriba, con los dos muchachos y mi hija, me atacó la Seguridad del Estado en una moto, un patrullero y un carro cómico”, denunció la madre de Valdés, una anciana que a todas luces sufrió por tan lamentable experiencia.

“Me empujaron para quitarme la mochila que yo llevaba. No me dejaron ir a buscar la leche a La Palma, ni los zapatos de los niños para la escuela el lunes. A mi hija la dejaron presa en el Capri”, detalló.

Además del cerco y arresto domiciliario, así como detenciones arbitrarias cuando alguno de los acosados decide salir a la calle, el régimen ha acudido al bloqueo de las líneas celulares de los activistas para impedirles comunicar su verdad u opiniones.

Este viernes, Osmani Pardo Guerra, otro de los que se atrincheró, denunció que el monopolio de las Telecomunicaciones en la isla, Etecsa, en complicidad con los órganos represivos, le había cortado su línea telefónica para impedirle hacer uso de los servicios de internet por datos móviles

Lo mismo le sucedió a la profesora Omara Ruiz Urquiola, quien denunció ante ADN Cuba este sábado que le interrumpieron nuevamente la línea telefónica, al punto de que no puede ni realizar llamadas.