Régimen ataca a la AFP por reportar represión en el Mincult

A ojos del régimen y sus voceros, un buen medio de prensa debería cerrar los ojos ante las protestas y la represión en Cuba. Cubrir esos temas, como hizo AFP, es seguir el juego de una "mafia anexionista" y desconocer el pretendido paraíso socialista
Vocero castrista Manuel Henríquez Lagarde, al centro de la imagen. Foto tomada de Facebook
 

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Sin mostrar un ápice de vergüenza y arrepentimiento por las indignantes escenas de violencia que este miércoles protagonizaron sus altos funcionarios “culturales” contra activistas y manifestantes pacíficos, varios de ellos mujeres, el régimen y sus órganos de propaganda atacan ahora a los medios internacionales que cumplen con su labor de informar y dan cobertura a las protestas populares y el quehacer de organizaciones de la sociedad civil.

El blanco principal este jueves ha sido la Agencia Francesa de Prensa (AFP), a la que el oficialismo le reclama haber reportado la represión en el Ministerio de Cultura (Mincult). Al parecer, para los defensores del sistema totalitario cubano un “buen” medio de prensa debería cerrar los ojos ante acontecimientos como esos y pretender que nunca ocurrieron u ocurren.

En un artículo titulado “Ministerio de Cultura: Segundos circos nunca fueron buenos”, Manuel Hernández Lagarde, uno de los voceros principales del castrismo y director del portal Cubasí, redujo todo lo acontecido a una fabricación o “montaje circense” de la supuesta “mafia” de Miami con la ayuda de unos pocos en la isla.

Para él, tanto el Movimiento 27N como el Movimiento San Isidro son artificios que buscan seguir el juego del enemigo, con pretensiones anexionistas. No hay, desde su lógica, posibilidad alguna de que artistas y jóvenes cubanos puedan disentir de la pretendida revolución y querer un sistema democrático y plural.

Con la manifestación en el Mincult solo buscaban, afirmó Lagarde en su artículo, “crear una repercusión en las agencias internacionales de noticias como es el caso de la Agencia Francesa de Prensa (AFP), la cual, por cierto, no ha dejado de recordar el tema y que ayer, casualmente, volvió a reportar sobre el papel de la internet en las protestas en Cuba”.

Tal reclamo, dirigido a una de las agencias noticiosas con más historia y prestigio, y cuyas coberturas se distinguen por encima de las de otros medios en lo que a balance y equilibrio se refiere, evidencia la incompatibilidad del régimen cubano y sus partidarios con el disenso, la pluralidad, el debate e, incluso, el diálogo, ese sustantivo al que se aferran con burla semántica los funcionarios culturales del castrismo.

Por si fuera poco, el vocero y director del medio informativo del monopolio de las Telecomunicaciones en la isla, ese que suspende a diestra y siniestra servicios de conectividad prepagados para silenciar voces y evitar que se conozcan y viralicen en las redes las prácticas represivas del régimen, criticó que la sociedad civil independiente invoque la figura de José Martí y la sienta también suya.

Según interpreta, o según quiere hacerlo, porque cuesta creer que alguien de veras crea esas cosas, los que se manifestaron frente al Mincult usan a Martí sólo para “complacer los intereses de una mafia anexionista” que busca “obstaculizar el restablecimiento de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos”.

Esa “es la peor afrenta que puede un cubano hacerle al hombre que cayó en Dos Ríos”, dijo Lagarde, que al parecer desconoce o quiere desconocer que en materia política el Héroe Nacional cubano no podría ser definido de ninguna manera como socialista, comunista, dictatorial y otras tantas de las calificaciones que aplican para el sistema político imperante en Cuba, y sí como un ferviente defensor del trabajo periodístico equilibrado, como el de AFP.