Absurdo del castrismo: Santiagueros en cola para coger turno y hacer otra cola

La escasez de todo tipo de productos en Cuba, agravada durante los meses de pandemia, pone en evidencia otra vez la incapacidad del régimen para abastecer de lo básico a los cubanos
Cola en Santiago de Cuba para comprar alimentos
 

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La escasez de todo tipo de productos en Cuba, agravada durante los meses de pandemia, pone en evidencia otra vez la incapacidad del régimen para abastecer de lo básico a los cubanos. También, en ese contexto se generan situaciones que parecen salidas de alguna obra del absurdo o el surrealismo.

Sin embargo, la difícil realidad en la isla no es un cuento y su fin está lejos de terminar. Por ejemplo, en la oriental ciudad de Santiago de Cuba, sus habitantes se ven obligados a madrugar para hacer colas cuyo objetivo es alcanzar algunos tickets numerados… para ir a otra cola.

Así lo explicó Frank Orland Bosch Gainza, al compartir varias fotografías en el grupo “Amigos de Cubadebate”.

Cola para coger un turno para comprar en las tiendas MLC de Stgo solo dan 140 turnos diarios, así no hay transmisión [de coronavirus] que se corte”, afirmó Bosch Gainza.

“Me pregunto el cubano de a pie ese que trabaja y se sacrifica, no solo es reunir unos dólares para comprar en esas tiendas que son las que se encuentran abastecidas, sino cómo consigue un turno. Me siento muy preocupado”, lamentó el santiaguero.

Situaciones similares ocurren en todo el país. En La Habana, en el occidente de la isla, Carlos se queja con ADN Cuba que “aquí no hay quien viva, esto es un sálvese quien pueda”. Aunque por su trabajo le pagan un buen salario –para los estándares cubanos– este ingeniero que prefiere el anonimato para evitar represalias, dice que, aunque tengas dinero para pagar algo, no se puede encontrar mucho.

“Han quitado el CUC para dejar el dólar, lo cual es más excluyente, la inflación es descomunal. Y luego del Congreso del Partido, se ha confirmado aún más que no hay esperanza. Es irónico depender tanto de Estados Unidos”.

El profesional refiere que ha visto dolorosas escenas, como las de gente que ofrece dinero a “ancianos y discapacitados, mil pesos [unos 40 dólares al cambio oficial] para entrar de primeros a las tiendas”. O un turno de un “colero”, esas personas que se aseguran puestos privilegiados en las filas, que cuesta unos 400 pesos, según la oferta del día.

“Somos autómatas”, añade desesperanzado el cubano.

Sin embargo, el castrismo insiste en prolongar un sistema que solo produce pobreza y desigualdad. El recién concluido Congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), como la mayoría de los cubanos esperaba, no dejó nada bueno para el pueblo. Por el contrario, validó la permanencia de la dolarización del comercio minorista, y defendió los obstáculos al trabajo por cuenta propia que pone el Estado.

Miguel Díaz-Canel dijo que se quería “fracturar la relación entre el sector estatal de la economía y el no estatal” y que “la Revolución no va a entregar el sector no estatal”. Mientras, el pueblo busca qué comer, de cola en cola.