¿Tiene mi hijo que morir de leptospirosis?: pregunta un cubano

Un padre cubano denuncia que el pan de la libreta de racionamiento que le vendieron hace dos días, llegó contaminado con excremento de ratones
Panes que vende el estado cubano, y roedor. Fotomontaje: ADN Cuba
 

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Yosvany Chacón Céspedes es un cubano residente en La Habana. Desde su cuenta en la red social Facebook, está denunciado que el pan que el régimen le vende a través de la libreta de racionamiento, hace dos días llegó contaminado con excremento de ratones.

"¿Tiene mi hijo que morir de leptospirosis?", cuestiona Yosvany en su publicación, que acompañó de algunas imágenes donde se ve una "bolita" de pan, con heces de ratón en la corteza.

"Cuando veía en internet a otros denunciando estas barbaridades, llegue a pensar que no era cierto, y hoy me tocó darme cuenta que es algo normal en nuestro país", refiere este padre cubano, señalando algo que ya se ha venido ganando dimensiones a lo largo y ancho de la isla, debido a la falta de recursos para combatir a este tipo de roedores.

Yosvany Chacón explica que lo que ocurrió fue que "mi madre trajo el pan nuestro de cada día y nos damos cuenta que uno traía excremento de ratones encima", y agrega que esto solo es posible porque en pleno año 2021 el régimen todavía transporta "el pan en cajas plásticas para productos agrícolas, sin tapar y además en un carro tirado por caballos, qué más podemos esperar".

Y Chacón Céspedes, con un toque de sarcasmo contestatario, termina su publicación usando una de las frases del presidente designado por Raúl Castro, Miguel Díaz-Canel, que más ha dado de qué hablar: "Somos continuidad".

Y es que para los cubanos ese "somos continuidad" solo la prolongación de la miseria, la falta de medicinas y alimentos; continuidad de la represión, de la burocracia, de las ineficiencias del régimen, y como en el caso que denuncia este padre cubano, continuidad en la escasez de recursos hasta para combatir a vectores que como este, transmiten la leptospirosis, una enfermedad que puede presentarse con manifestaciones clínicas desde leves hasta graves, y en algunos casos puede llegar a ser fatal.

Lamentablemente la costumbre del régimen en estos casos es no darle mucha importancia, y los responsables lo toman como un caso aislado, por lo menos hasta que no se enferme alguien. Entonces las autoridades pertinentes realizan alguna inspección al lugar afectado por la plaga, los técnicos de epidemiología que se encargan de vectores esparcen un poco de veneno, y se van, para no regresar hasta que el problema vuelva a repetirse, y así una y otra vez, como en un círculo vicioso.