A base de croquetas y claria, mientras se espera por la tripa
El Granma regala "experiencias exitosas" en la producción de clarias en Placetas, donde, en tanto llegan la tripa y los limones, ya se tienen croquetas y otros productos derivados del controversial pez
Acuicultores cubanos. Foto: Freddy Pérez Cabrera/Granma
 

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El régimen cubano está obsesionado o quiere desviar la atención a lo que llama proyectos de desarrollo local, los cuales, quiera aceptarlo o no, están destinados al fracaso si persisten los cerrojos económicos que han hecho de Cuba un país en ruinas e incapaz de producir a niveles suficientes para satisfacer su demanda interna.

En tal sentido, y quizás para elevar los ánimos del pueblo en medio de tanta escasez y desabastecimiento de alimentos y artículos de primera necesidad, los medios oficialistas nos vienen regalando últimamente “experiencias exitosas” que logran producir cantidades aceptables para sus localidades y que, cómo no, van a por más, pensando como país.

Uno de los últimos episodios de esa saga de proyectos de desarrollo local que también apuntan a un futuro satisfactorio que no acaba de llegar viene de la mano del Granma, que expone cómo ya en Placetas, gracias a las buenas prácticas de acuicultores que están “como peces en el agua”, hay croquetas y clarias en relativa abundancia mientras la anunciada tripa y sus derivados se toman su tiempo para arribar.

La disposición de croquetas y filetes de claria en la pescadería de Placetas, en la central provincia de Villa Clara, es definida por los placeteños entrevistados y por el Granma como el resultado de una buena idea: “producir pescado, elaborarlo y venderlo” en el mismo municipio.

Claro, se habla sólo de pescado de agua dulce, porque el pargo y esas otras especies marinas codiciadas por el cubano como la langosta y los camarones quizás tarden mucho más en llegar a las mesas de los comunes, algo que probablemente no suceda nunca bajo el actual sistema.

En medio de tanta escasez, que al menos haya croquetas y algo más, para aquellos que les guste, es un alivio para los residentes en Placetas, así como un motivo de elogio, diploma y gladiolo para los acuicultores que superan obstáculos y logran producir toneladas de las especies que el Estado les permite producir.

“Yo pienso aportar en esta primera siembra unas ocho toneladas de pescado, cifra que seguirá creciendo en la medida que consolide la experiencia”, explicó orgulloso al Granma el campesino Leonides Pérez, uno de los que, a decir del medio oficialista, con su esfuerzo e iniciativa han hecho posible “la satisfacción de los placeteños por los alimentos que ya reciben provenientes de la acuicultura”.

El resto del artículo habla de los éxitos productivos de Leonides y otro acuicultor de la zona, así como de los beneficios para la alimentación del pueblo que pueden tener los proyectos exitosos de desarrollo local y la filosofía de producir en el municipio lo que se necesita y consume.

Sin embargo, sólo se habla de clarias, tilapia y tenca, peces de agua dulce que, por mucho que se procesen o varíen en distintos tipos de productos, no llenarán un menú semanal variado y del gusto de los cubanos.

Nada se habla del cerdo, que uno de los entrevistados del Granma dijo que “se puso difícil por razones que todos conocemos”, sin que el medio haya ahondado en las mismas, ni de la res o el pollo de producción nacional, así como tampoco de otras carnes y alimentos demandados.

En tanto llegan la anunciada tripa y la milagrosa limonada, acompañadas por las calabazas y piñas que se producirán en cada CDR, al menos ya en Placetas se tienen croquetas y clarias, las cuales parece que el régimen piensa darán las suficientes calorías y satisfacción espiritual e ideológica para aguantar otros 60 años de excusas, miserias, abusos y privaciones.