Carne de res a casi 24 dólares el kilogramo en las tiendas en divisas
En un país donde no se permite comprar carne de res a productores particulares, el Estado cubano vende a casi 24 dólares estadounidenses el kilogramo de ese alimento, en las nuevas tiendas MLC
Carnes en tienda MLC en La Habana
 

En un país donde no se permite comprar carne de res a productores particulares, el Estado cubano vende a casi 24 dólares estadounidenses el kilogramo de ese alimento, en las nuevas tiendas abiertas para quienes tengan MLC (moneda libremente convertible).

El youtuber cubano Frank Camallerys publicó un video que filmó mientras recorría algunos de los nuevos establecimientos, explicando a sus seguidores detalles sobre el nuevo timonazo del régimen cubano a favor del USD.

En las imágenes de la cuenta de la red social YouTube, Camallerys Vlogs, se ve lo sucedido este lunes en La Habana, donde algunos cubanos más adinerados que la mayoría del país, o que reciben algunos dólares de familiares en el extranjero, podrán comprar lo que escasea en la isla, principalmente comida y productos de aseo.

Lo que ha sido criticado como un apartheid económico ya comenzó y Camallerys reveló con una cámara disimulada (el régimen este lunes cercó a periodistas independientes para que no reportaran la inauguración), los exorbitantes precios de la comida que vende la dictadura a los que pueden pagar en dólares, antes penalizado en la isla.  

Llama la atención la carne de res, cuyo precio es de 23,80 USD el kilogramo que equivalen a casi 600 pesos cubanos, muy por encima del salario medio de los trabajadores estatales (400 pesos en moneda nacional). Además, la venta particular de esa carne tan escasa es castigada con severas penas de cárcel.


Un periodista cubano pudo también recorrer tales tiendas, de incógnito, y su conclusión fue que “hoy hay más desigualdad entre los cubanos”.

El reportero Alberto Cabrera Toppin, anduvo por varias tiendas MLC y contó en Facebook lo que vio allí, y lo que le dijeron varios compatriotas en las colas.

En el establecimiento ubicado en la esquina de Boyeros y Camagüey, el parqueo estaba lleno, este lunes, el día de la inauguración. También los estantes, abarrotados de productos, a diferencia de lo que ocurre en los comercios que no son en dólares.

“La cola termina al doblar (a unos 300 metros o más de la entrada de la tienda). Conté 17 policías, incluidos un teniente coronel y un mayor”.

La expectativa allí era porque “dijeron que [venderían] picadillo de res, carne de res y queso gouda”.

El periodista aconsejó que “si haces fotos, lo mejor es alejarte, para que no te cruces con un policía y este comience a cuestionarte. Aunque realmente no hay nada que cuestionar. Se está en un lugar público, tirando fotos, no poniendo bombas”.

También se acercó a la tienda que está en las calles Línea y 12. “Cuando guardas el teléfono y haces la cola muy tranquilamente, te puedes llevar por sorpresa que dos policías se pongan a hablar contigo (un capitán incluido). Y que ellos, en tono de jarana, digan que ahora la cosa [para comprar] es en balas trazadoras [dinero fuerte], y tú los rectifiques diciendo que no, que es en misiles”.

Según Cabrera Toppin, “uno de ellos, el de menor rango”, dijo que un familiar recibió 120 USD y que metieron 100 en el banco y vendieron el resto.

“La [tienda] de higiene de San Rafael es un Agua y Jabón más, con los mismos precios (no hay nada inferior a 2 USD). Hay detergente para lavadoras, suavizantes, destupidores químicos de cañerías, champús y hasta colcha de trapear. En la de alimentos, bolsas de arroz en 1.90 y más cosas que no pude ver porque no hice la cola. Me sorprendieron los tanques de aceite”.

“Efectivamente, hoy hay un poco más de desigualdad entre los cubanos”, concluyó el periodista.

“Y no lo digo sin razón. Frente al hospital de la Ceguera, vi a un niño que pedía limosna a cada auto parado frente al semáforo; dentro de la guagua donde iba, una mujer me preguntó cómo metía los dólares en la tarjeta para ir a comprarse un pomo de champú de 3 USD.

El famoso supermercado de 3ª y 70 estaba lleno de personas y productos, “aunque a las 5 de la tarde, cuando entré, los quesos había que buscarlos al final del mercado. Las estanterías donde se mostraron en la mañana solo tenían aire”.

“En cuanto a los precios, sospecho que la comida está más cara que los productos de higiene, que están a precios de las tiendas de Agua y Jabón”, escribió el reportero en una serie de post en Facebook.