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Qué lico capitán a comel aló con palito

En Cuba hay muchos dirigentes que parecen hablar en el idioma de Confucio. Y los hay Confucios a tiempo completo

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Relaciones entre Cuba y China
Armando Tejuca | Relaciones entre Cuba y China

Actualizado: Mon, 07/03/2023 - 14:36

Uno los ve así, con los ojos entrecerrados, sonriendo siempre, con esa energía que confunde y no deja saber si van o vienen, y se confía. Porque los chinos, cuando quieren, son los que mejor se dejan caer. Aprendieron hace miles de años. Y lo hicieron en chino.

Por eso no es real aquella canción que cantábamos cuando niños: “Un chino cayó en un pozo, sus tripas se hicieron agua, arré pote, pote, pote, arré, pote pote pá”. Los chinos son expertos en no caer en los pozos. Sus tripas no se hacen agua, porque no tienen, o son de otro material que nada disuelve. 

En Cuba hay muchos dirigentes que parecen hablar en el idioma de Confucio. Y los hay Confucios a tiempo completo. El mismo Puesto a Dedo Díaz-Canel, con esa gracia asiática que lo caracteriza, dijo a los cubanos que “el 2023 podría ser aún más difícil, pero 'más atractivo para el que se sienta revolucionario”. Y luego siguió parloteando, como un arriero de Cantón, cosas como tener “resistencia creativa” y llamando a los cubanos a “seguir venciendo imposibles”. Si eso no es chino, no sé, pero nadie lo entiende.

Y ahora el mundo acusa a los chinos de Pekín, que son los chinos de ahora, de poner la cosa mala, invadir en silencio todos los puntos del planeta, lo mismo vendiendo pelucas que figuritas para el turismo, teléfonos o ventiladores, autos, muebles y medicinas. Y se cuelan, se están colando por cada resquicio, como siempre han hecho, silenciosamente, con una sonrisa amable y cuando te das cuenta, les debes una cantidad de dinero tan grande que tienes que hacerte el chino de por vida. Por muchas vidas.

O dejar que instalen una base de espionaje como si fuera un restaurante de comida rápida, o una fábrica de palitos (para hacerlos, no para echarlos), una procesadora de arroz o, en el caso de esa desafortunada isla del Caribe que jamás va a construir ni la Gran Muralla ni el socialismo, una procesadora de cerebros, que es lo que más se necesita, y con urgencia.

Un espía chino de Pekín es difícil de descubrir. Andará, con sus ojos rasgados, impasible, grabándolo todo en su masa cerebral y si uno le pregunta si es un espía, responderá en chino, y ese chino pudiera ser otro, no él. Ha sucedido. Cuando ya tienes localizado al espía chino aparece uno más, también espía, y posiblemente de Pekín o de otra zona y entre los ojos que no se abren, la tranquilidad con la que andan y el idioma, el que se vuelve loco eres tú. Y posiblemente lo dejes pasar. Así han ido conquistándolo todo.

En Cubita la bella el terreno está más que abonado. Y no para sembrar cosas útiles, que ya en tierra cubana no se da nada, pero si tenemos en cuenta que el país con su dirigencia al frente van como la puerca de Casimiro, barranca abajo y sin freno, no dudo que ya esté instalada, no una base, sino cien. Si uno mira con detenimiento al Puesto a Dedo y analiza su proceder desde el primer día, no hay duda alguna de que tiene “un chino atrás”. Y ese chino tiene que ser, a la fuerza, de Pekín. 

Y aunque “la Casa Blanca rechazó el reporte del diario The Wall Street Journal según el cual Pekín llegó a un acuerdo con el régimen de Cuba para establecer una base de espionaje en la Isla que apuntaría a las comunicaciones militares de Estados Unidos”, no significa que no la haya, o la habrá, y ya estén impartiendo un curso en la escuela de cuadros Ñico López para comer cáscaras de piña con palitos, por no decir, que comerán de lo que pica el pollo.

Era de esperar que todas las partes intentaran dar su punto de vista, con excepción de Cuba, cuyo gobierno está acostumbrado a hacer lo que le sale de sus partes y siempre tiene a mano el pretexto de siempre: bloqueo, mafia de Miami, manipulación mediática y agresión. “El viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, también negó los informes, que calificó como "calumnias".

Cossío, como su jefe Bruno, levantaron horrorizados los palitos (los de comer) y escondieron las maripositas chinas. Fernández de Cossío, con los ojos entrecerrados a la pekinesa, agregó: "Todas son falacias promovidas con la pérfida intención de justificar el recrudecimiento sin precedentes del bloqueo, la desestabilización y la agresión a Cuba y de engañar a la opinión pública de los Estados Unidos y el mundo".

Y posiblemente tiene razón. Lo de la base de espionaje chino no es una idea de ahora, ni un proyecto de último minuto. “Dos días después, Washington desclasificó reportes inteligencia para confirmar públicamente que las instalaciones chinas existen en Cuba desde al menos 2019”. Es decir, el virus que supuestamente se les escapó a los chinos de un laboratorio de Wuhan, provincia de Hubei, estaba haciendo estragos y ya los cubanos andaban en contubernio con Xi Jinping, criando murciélagos por si necesitaban reforzar el covid-19 y hacer el 20, el 21 y el 22. Como los militares de GAESA, el Puesto a Dedo y el generalito Raúl, que siempre tuvo los ojitos achinados, se creyeron, igual que el Delirante en jefe, que eran dueños de la isla, hacen y deshacen, balan y regalan, prestan y venden al mejor postor. Para ellos, Jin, y para el pueblo, Ping.

En este mundo tan revuelto, convulso y cada vez más miserable, y con una isla del Caribe cada día más llena de comemierdas por culpa del bloqueo, la gente se vuelve conspiranoica o no cree en nada. Y mientras tanto, como si fuera un grano de arroz, los chinos de Pekín le introducen hasta una base de espionaje a Cuba como si fuera un supositorio: “Funcionarios familiarizados con el asunto dijeron al rotativo que China ha acordado pagar a su aliado cubano, con problemas de liquidez, varios miles de millones de dólares para permitirle construir la estación de escucha, y que los dos países habían llegado a un acuerdo de principio”.

Hasta el buenazo de Elián González, que ya practica seguramente con los palitos por orientación de arriba y que está decidido a que Cuba prospere, estará gratamente sorprendido con la ayuda del pueblo hermano chino. Él ha dicho que: “Confío en el modelo cubano y en lo que se ha tratado de construir, que no es lo que tenemos”. Por eso, porque en Cuba lo que se tiene no es lo que se tiene ni lo que se construye, los chinos de Pekín acaban de estrenar una plataforma online de comercio mayorista. Se llama Nihao 53 y han dicho que es "una conexión imprescindible con las necesidades del emprendimiento" en la isla.

Han escogido bien para el emprendimiento, porque allí hay continuidad. No se olvide que la isla tiene una larga experiencia de gente vigilándose unos a otros, espiando la vida ajena para hacérsela al vecino salsa de soya. Y al que le sirva la soya, que se la ponga.