Régimen cubano reconoce en televisión nacional ineficiencia para acabar con las colas

En un reportaje de la Televisión Nacional, el gobierno de la isla reconoció lo que ADN CUBA ha venido denunciando desde el inicio de la pandemia del coronavirus: la ineficiencia del régimen para acabar con las largas colas de cubanos que intentan conseguir alimentos
Colas en Cuba para comprar alimentos
 

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En un reportaje de la Televisión Nacional, el gobierno de la isla reconoció lo que ADN CUBA y otros medios independientes han venido denunciando desde el inicio de la pandemia del coronavirus: la ineficiencia del régimen para acabar con las largas colas de cubanos que intentan conseguir alimentos y otros suministros.

La evidencia de la crisis económica en el país, que existía desde mucho antes y solo se ha agravado con la emergencia internacional, está tan a la vista que hasta los medios de propaganda han tenido que mencionarla.

El Sistema Informativo este martes mostró imágenes y opiniones de ciudadanos en un área comercial en La Habana donde cientos de personas esperaban en largas filas para comprar detergente, aceite comestible y otros insumos.

En el barrio del Mónaco, del municipio 10 de Octubre los vecinos afirman que esta realidad se repite “un día tras otro”.

Xiomara Lisandra Leyva, vice directora de higiene de un policlínico local, dijo que “es muy difícil q uno se quede esperando en la casa a que las cosas te la lleven, pero en estas colas debe haber disciplina”, si no hay alguna figura oficial organizando la cola.

Por su parte, Cristina Toledo, residente en la zona, afirma que “el detergente hace días escasea, no hay, y es lógico que hoy se forme esta aglomeración (…) las personas necesitan el aseo”.

En las imágenes se ven enorme colas y policías dirigiendo la entrada de personas a las tiendas para comprar.

El periodista oficialista se ve obligado a reconocer que “es la escasez la principal causa de las colas en Cuba, un tema que ha estado motivado según datos oficiales por los problemas de financiamiento en divisas, la persecución financiera [del embargo estadounidense] y la fluctuación de las ofertas en el mercado internacional”.

Para el reportero, “a lo interno los pendientes están en los insuficientes aportes de la agricultura, sobre todo en la producción de carnes como la del cerdo, granos y viandas, ello impacta en la industria que ante la falta de materias primas ve mermada su capacidad de satisfacer la demanda del mercado nacional”.

En el caso de La Habana, con mas de dos millones de habitantes, esas carencias convierten las colas en “una carrera contra la disponibilidad de artículos de primera necesidad”.

Otra razón de lo visto en el Mónaco, según el periodista, es que concentraron la venta de productos en uno de los diez comercios de un “complejo” de mercados. “Las personas aquí se concentran porque solo en uno se venden productos de primera necesidad”, afirmó.

Otro mercado mayor del populoso barrio, se mantiene cerrado “para evitar la aglomeración”. El administrador Yordi Sosa dice que tiene indicación del gobierno local de mantenerlo así, “no es porque no haya productos, es que lo cogieron como un almacén”, dijo a las cámaras.

También hay otros establecimientos de diferentes cadenas y grupos comerciales que solo venden bebidas alcohólicas y cigarros.

 

 

Damián Cardonet, intendente del municipio 10 de Octubre, aseguró que “hoy estamos reevaluando el tema de la tienda de Cimex, que es muy chiquita y estamos reevaluando distribuir los productos en todos los alrededores del Mónaco entre otras tiendas…”

El medio de comunicación estatal reconoció que más allá de estos problemas locales, la distribución centralizada por el Estado “de productos como pollo, aceite, jabón y detergente provoca no pocos malestares, no solo en el Mónaco, es una realidad de todo el país”.

Cristina Toledo, desde una cola, dice que “esto [los productos] debería llevarse a los barrios para q no se forme este hacinamiento de personas que, desde bien temprano en la mañana, todos los días ocurre”.

Martha Elena Dueñas, residente en otro municipio (Arroyo Naranjo), tiene que viajar hasta allí desde el barrio de Mantilla, “porque allá es imposible coger el pollo, demasiada gente y amontonada unas encimas de las otras”.

Como sucede con este tipo de trabajos de la prensa oficialista, destinados a hacer “control de daños” en la opinión pública, al final de la nota asoma la propaganda y entrevistan a un alto funcionario, que muestra como las “máximas autoridades” están al tanto de los problemas y ya trabajan en la solución, e incluso critican a empleados estatales subalternos.

En este caso, Luis Carlos Góngora jefe del grupo de comercio del Consejo de Defensa de La Habana, dice que el gobierno pretende “que el criterio de distribución favorezca mas a los barrios, no cree una habitualidad permanente en algunas tiendas que favorece las aglomeraciones. Hemos dicho a las cadenas que informen a su población que es lo que van a comercializar”.

Según el funcionario del órgano de gobierno provincial en tiempos de crisis, “hay mucha gente haciendo cola por gusto, toda la madrugada para saber al otro día que venderán”.

Esa incertidumbre de los ciudadanos sobre lo que lograrán conseguir, que el representante del régimen cree que es inútil, está provocada según Góngora porque las tiendas no publican antes lo que venderán al otro día.

Para rematar, el periodista aconseja que deben funcionar “eficientemente el comercio electrónico”, y se le ocurre hablar de una aplicación móvil llama Portero, desarrollada por la Universidad de Ciencias Informáticas, que “permite a través del carnet de identidad controlar el acceso a las tiendas y con ello dirimir quienes realizan compras que generan acaparamiento”.

El saldo general de este reportaje, un “mea culpa” superficial, es que otra vez como en toda la tragedia cubana, los problemas se deben a que “los de abajo” no cumplen bien las órdenes, y no a la desastrosa gestión económica de las autoridades “de arriba”.

 

 

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