Aparecen nuevos diplomáticos canadienses afectados por "síndrome de La Habana"

Una reunión a puertas cerradas en la cancillería canadiense reveló que, desde marzo de 2020, otras 25 personas padecieron síntomas asociados a los "ataques acústicos", según información filtrada a la prensa canadiense.
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Medios canadienses obtuvieron información sobre nuevos casos de diplomáticos canadienses que informaron síntomas de lo que se conoce como “síndrome de La Habana”, según una carta enviada al ministro de Relaciones Exteriores, Marc Garneau, a fines de la semana pasada.

Global News obtuvo una copia del documento, fechado el 21 de abril de 2021, en la que diplomáticos y familiares protestaban porque la cancillería canadiense planeaba ampliar su personal diplomático en La Habana, debido a la ausencia de estos incidentes desde 2018 y ocultaba información.

“Se explicó —en una reunión de altos mandos del gobierno— que una razón clave para este cambio era que no se habían reportado más lesiones cerebrales desde 2018. De hecho, esto no es exacto”, decía la carta.

En ese encuentro, celebrado el 26 de febrero, diplomático y familiares fueron informados de que “la Universidad de Dalhousie ha evaluado a 25 diplomáticos canadienses adicionales por lesiones cerebrales desde marzo de 2020”.

Global Affairs Canada (GAC) —la cancillería— “continúa ocultando información a los diplomáticos y al público canadiense sobre el número de personas diagnosticadas con lesiones cerebrales, y la última actualización se proporcionó hace dos años”.

“La declaración oficial en el sitio web de la Embajada de Canadá en Cuba informa que ‘no hay nuevos incidentes desde principios del otoño de 2017’. Esto es categóricamente falso”, agregan los firmantes.

GAC dijo a Global News en octubre de 2020 que no había habido “nuevos casos confirmados” desde diciembre de 2018, algo que contrasta con el contenido de la carta.

Ese mismo medio preguntó a la oficina de Garneau si era consciente de este aparente malentendido y la información de los casos nuevos que atendía la Universidad de Dalhousie.

El director de comunicaciones de Garneau no respondió a las preguntas y, en cambio, las remitió a GAC, que proporcionó una respuesta que no respondió ni a las preguntas planteadas a la oficina de Garneau ni a las preguntas específicas enviadas directamente al departamento.

“Desde el comienzo de los incidentes de salud, la salud, la seguridad y la protección de nuestro personal diplomático y sus familias sigue siendo una prioridad”, dijo John Babcock, portavoz de GAC en un correo electrónico.

El gobierno canadiense se ha negado a dar respuestas claras a las preguntas sobre por qué los burócratas advirtieron a los diplomáticos en Cuba que guardaran silencio sobre los misteriosos síntomas que se informan entre el personal de la embajada en La Habana.

 

Un misterio aún sin resolver

 

En un reciente informe de un comité de la Academia Nacional de Ciencias (NAS, por sus siglas en inglés) se informó que la radiación de microondas “dirigidas” es la posible causa de los ataques.

En diciembre de 2019, un estudio reveló que hubo afectaciones al cerebro de los diplomáticos. La investigación involucró a Mark Lenzi, un funcionario que tenía su lugar de trabajo en Guanzhou, China, cuando en 2017 comenzó a padecer dolores de cabeza, pérdida de la memoria, dificultad al leer y problemas con el sueño.

La resonancia magnética hecha a Lenzi arrojó varios resultados: 20 regiones de su cerebro presentaron volúmenes “anormalmente bajos”, incluidas aquellas involucradas en la memoria, la regulación emocional y las habilidades motoras que pueden correlacionarse con los síntomas de Lenzi, dijeron los médicos.

De las 107 regiones que observaron, también encontraron tres que tenían volúmenes más grandes. Los investigadores dijeron que las partes del cerebro con bajo volumen pueden reflejar una lesión cerebral, mientras aquellas con mayor tamaño podrían ser evidencia de que otras partes de su cerebro han compensado.

Los análisis, sin embargo, no revelan la causa, que sigue siendo un misterio. Con independencia de esto, es difícil asegurar que no hubo “un daño grave en el cerebro de este caballero”, declaró Edward Soll, uno de los radiólogos responsables de los exámenes.