“No habrá caldosa por el día de los CDR”, anuncia el espía Gerardo Hernández
Para el gobierno, el aniversario 60 de los Comité de Defensa de la Revolución pasará con penas y sin ninguna gloria. Seguramente prefieren eso antes de que el pueblo estalle, apesadumbrado entre el hambre y la incertidumbre del coronavirus, si a la dictadura se le ocurriese armar el performance anual
Actos de repudio de castristas en los CDR, y Gerardo Hernández con Canel. Fotomontaje: ADN Cuba
 

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La escasez de alimentos ha apretado tanto al cubano, que ni el régimen se atreve este año a montar su teatro para “festejar” otro año de los Comité de Defensa de la Revolución (CDR), el sistema de vigilancia y delación barrial creado por el castrismo. No habrá caldosa ni música, para alivio de muchos en los pocos lugares donde todavía esa actividad se hace y a la que hay que ir, si no quieres que los vecinos castristas te marquen como “desafecto y antisocial”.

Para el gobierno, el aniversario 60 de la organización pasará con penas y sin ninguna gloria. Seguramente prefieren eso antes de que el pueblo estalle, apesadumbrado entre el hambre y la incertidumbre del coronavirus, si a la dictadura se le ocurriese armar el performance anual.   

Al recién estrenado “coordinador nacional” de los CDR, el espía Gerardo Hernández Nordelo, le tocará celebrar en casa y anunció que “la conmemoración” debe ir acompañada de “la disciplina y el aislamiento, en cumplimiento de las medidas para enfrentar la pandemia de COVID-19”.

Los CDR –al que se ingresa automáticamente y no se puede rehusar sin el riesgo de caer en la mira de la Seguridad del Estado, la Policía y los vecinos castristas recalcitrantes–, fueron fundados el 28 de septiembre de 1960. Desde entonces, la organización ha sido brazo oficial para poner en la puerta de los cubanos, lo mismo a un delator, que un acto de repudio por pensar distinto al castrismo, o la campaña de turno impulsada por el gobierno.

Eso sí, aunque no haya la caldosa (condumio colectivo al que se le hecha todo el ingrediente que se encuentre), no faltarán las “medallas, distinciones y premios” a cederistas, ni el “adorno de viviendas y calles” con lechadas de cal y fotos del extinto dictador Fidel Castro. Esto debe hacerse respetando “las restricciones establecidas para controlar la propagación del coronavirus SARS-CoV-2”, informó el espía que hace poco hizo una gira por todo el país, llamando a los cubanos a que sembraran en su patio alguna piña o calabaza, si algo querían comer en tiempo de crisis.

El régimen continuará gastando dinero público en cosas como colocar “placas y pegatinas en hogares de médicos internacionalistas”, esos que el gobierno explota como parte del lucrativo negocio de venta de sus servicios a otros países. También en las de los participantes en la edición 60 de la maltrecha Serie Nacional de Béisbol, así como de familias que hayan hecho caso al espía Hernández Nordelo y “se destaquen” en la producción de alimentos en patios y parcelas.

Además, serán entregados sellos conmemorativos a fundadores e integrantes de los destacamentos Mirando al mar, que son grupos de civiles que “colaboran” con la Tropas Guardafronteras persiguiendo y denunciando a quienes intentan escapar del país por esa vía.

Estas agrupaciones, que cumplirán 50 años el próximo día 23, suman 304 a lo largo de la isla, con más de siete mil miembros, “quienes combaten hechos de alta sensibilidad, como los recalos de droga e infiltraciones o salidas ilegales”, dijo el espía jefe de los CDR, según informó la estatal Agencia Cubana de Noticias (ACN).