“Espía de la piña” ahora le baila a Eleggua

"El circo sigue mientras haya quien aplauda a los payasos", dijo un usuario en Twitter
Gerardo
 

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El espía cubano, Gerardo Hernández Nordelo, conocido en redes sociales como “el espía de la piña”, ahora se dedicó a bailarle a Eleggua durante un “recorrido” por barrios marginales de la capital cubana.

“A veces tengo ganas de bailar, luego veo a @GHNordelo5 y se me pasa. El circo sigue mientras haya quien aplauda a los payasos", escribió en Twitter el usuario “Liborio de Cuba”.

Otra usuaria agrega: “Ahora quiere integrarse y aparentar que es pueblo reuniéndose con la plebe, pero solo un rato, luego vuelve en su carro al bienestar de su mansión a su vida capitalista, mantenida por la dictadura o sea con el dinero del pueblo”.

El propio Hernández Nordelo bromeaba en Facebook sobre su “incursión” en el baile folclórico. “Cuando 'Elegguá' es Coordinadora de Zona de los #CDRCuba y saca a bailar al Coordinador Nacional”, escribió.

A finales de 2020 el espía Gerardo fue designado miembro del Consejo de Estado del régimen castrista. Según expresó el presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), Esteban Lazo, "los resultados de esta votación constituyen una muestra más del reconocimiento que le tenemos".

En sus discursos populistas ese año, como coordinador de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), echó mano de las frutas y vegetales. En junio de 2020, durante un recorrido por la provincia de Sancti Spíritus, llamó a los cubanos a sembrar calabazas para mitigar el hambre en Cuba.

"Si en Cuba hay cerca de 138000 CDR y en cada uno se cosecha una calabaza, serán entonces 138000 calabazas con las que contarían para contribuir a la alimentación del pueblo", dijo entonces.

Días después, pidió a los cubanos que sembraran una piña por cada Comité de Defensa de la Revolución (CDR). En las imágenes publicadas se observaba al funcionario con una piña en mano y rodeado de decenas de directivos. De allí se le quedó el mote del “espía de la piña”.

Hernández Nordelo se graduó en el Instituto de Relaciones Internacionales en 1989, participó en misiones de espionaje en Angola y a mediados de los años noventa, en Estados Unidos, donde fue encarcelado.

Allí, junto a otros cuatro enviados del régimen cubano, estuvo preso durante 13 años, hasta 2014, que el ex presidente, Barack Obama, les dio un indulto a cambio del contratista estadounidense, Alan Gross.