Granma asegura que artistas hicieron bullying al Mincult

El diario comunista asegura que los jóvenes que se manifestaron pacíficamente el 27 de enero frente al Ministerio de Cultura, y fueron reprimidos con dureza, estaban haciendo “bullying” a la institución del régimen
Alpidio Alonso y otros funcionarios del régimen cubano, atacando a los artistas. Fotomontaje: Tomado del Facebook de Dean Luis Reyes
 

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En el periódico Granma, diario oficial del único y gobernante Partido Comunista de Cuba, se asegura que los jóvenes artistas, activistas y periodistas independientes que se manifestaron pacíficamente el 27 de enero frente al Ministerio de Cultura (Mincult), a favor de más libertades y derechos, le estaban haciendo “bullying” a esa institución del régimen.  

Menos de treinta personas, entre pertenecientes al grupo 27N y cubanos solidarios, lograron llegar ese día al Mincult para exigir cumplimiento un diálogo prometido por el viceministro Fernando Rojas, así como para que liberaran a sus compañeros detenidos o sitiados arbitrariamente por la policía durante la mañana. La calle de la institución estaba bloqueada por la Seguridad del Estado y la PNR.

En redes sociales y medios independientes se vio como una turba de funcionarios encabezados por el ministro Alpidio Alonso, y con la complicidad del mencionado Rojas, el viceministro Fernando L. Jacomino y el director de comunicaciones Alexis Triana, entre otros, arremetieron a empujones contra los jóvenes, que luego fueron arrestados violentamente y secuestrados durante horas por agentes del Ministerio del Interior (Minint).

Pese a toda la evidencia disponible sobre la represión, el oficialista Granma sostiene que “fue una provocación en toda regla, el insolente bullying a una institución del Estado”.

Antonio Rodríguez Salvador, una firma habitual en medios estatales como el diario comunista y la revista La Jiribilla, del Mincult, también calificó en su artículo el gesto poético de los jóvenes artistas (quienes poco antes de la agresión leían textos de Martí) como un “reality show transmitido en tiempo real por ellos mismos”.

Sin embargo, poco después de los hechos, el viceministro Fernando Rojas reconoció ante las cámaras de la agencia EFE, que los funcionarios del régimen cubano reaccionaron con violencia a la acción pacífica.

“Cuando pasan cosas como esas, hay que asumir el riesgo de que haya algún empujón o manotazo y nosotros lo asumimos”, reconoció el viceministro Rojas, en una conferencia de prensa. Pero la prensa estatal difundió una versión que tilda a los artistas y activistas como “provocadores”, y negaron que los dirigentes los hubiesen agredido.

 

El Estado contra artistas pacíficos

Los participantes fueron detenidos con violencia aproximadamente a la 1 de la tarde del miércoles 29 de enero, y tres horas después las autoridades los fueron liberando, varios de ellos con visibles muestras del maltrato. Denunciaron fuertes golpizas y ensañamiento con mujeres como las artistas Camila Lobón, Celia González y la curadora y crítica de arte Solveig Font. La poeta Katherine Bisquet informó en sus redes que al reportero independiente Alfredo Martínez le fracturaron un dedo, quien luego publicó una foto con la lesión.

“Todo estaba ‘cuadrado’. Los manotazos que dio Alpidio Alonso fueron el aviso para que se desencadenara el operativo. Al momento la guagua se parqueó frente al tumulto y comenzaron a meter a la gente dentro”, declaró el artista visual Henry Eric Hernández.

“Un tumulto de gente del Minint se abalanzó sobre la gente. Yo estaba viendo todo aquello cuando llego un tipo por atrás, me agarró con una llave y me dijo: ‘te fuiste”, agregó Hernández. Luego lo empujaron dentro del ómnibus.

Dentro de la guagua se ensañaron con las mujeres. Hernández hizo énfasis en las declaraciones que ofreció a nuestro medio en la manera como trataron los agentes a las jóvenes del grupo.

“Si tú levantabas más la mano, más golpe te daban”. Una de ellas —Celia— tenía sentada al lado a una agente policial vestida de civil que le pegaba. “Celia gritaba ‘¡no somos delincuentes!’ y yo le decía: ‘Celita, tranquila’. De pronto la agente se vira y dice: ‘¡Cállate o le doy!”.

“Yo pensé que era mentira, pero al momento veo cómo le pega por un seno o un brazo, no recuerdo bien”.

“Sin darnos cuenta, hemos hecho que revelen lo que son: esbirros. Todas estas cosas que hemos hecho, desde Luis Manuel [Otero Alcántara] hasta ahora, han sacado el mal que está connaturalizado en esta sociedad”, concluyó Hernández.

 

Familias temen consecuencias

El supuesto “bullying” del que se habla en el principal diario del régimen, en realidad lo ejerce el gobierno castrista contra todo el que disienta o reclame el cumplimiento de derechos. Al menos eso sugiere la preocupación que en los últimos días ha provocado las detenciones, hostigamientos y la campaña mediática posteriores.

Inés Casal, ex profesora universitaria y madre del joven artista cubano Julio Llópiz-Casal, dijo sentirse angustiada por los ataques del oficialismo contra los que, como su hijo, se manifestaron a favor de más libertades y derechos, frente al Ministerio de Cultura el 27 de noviembre (27N) y el último 27 de enero.

Casal, publicó en su perfil de Facebook un breve texto que inició con una frase de Isabel Allende, que retrata el estado de cosas en la isla: “Nada es tan peligroso como el poder con impunidad”. Refirió que, aunque está “angustiada”, apoya a su hijo en su derecho a expresar públicamente sus ideas.

“(…) les aseguro a mis amigos y familiares, los que se preocupan por mí, mi salud mental y física, que a mí no me va a dar un infarto. Bueno, me puede dar un infarto ahora mismo, pero les digo que no será por los mensajes de odio y las mentiras que salen en los medios de comunicación oficiales del Estado Cubano”.

La madre cubana, expresó sobré quienes apoyan las campañas de odio del régimen: “A mí los miserables, los cínicos, los oportunistas, los confundidos, me dan solo lástima, porque vivirán y morirán con el dolor del desprecio profundo de sus contemporáneos y de las generaciones futuras”.

“Yo vivo y moriré con la inmensa felicidad y el orgullo de tener dos hijos honestos, responsables y buenos”, respaldó.

La angustia de Inés Casal, está dada porque ve contra los manifestantes “una escalada de odio y de calumnias que se abre paso con la complicidad irresponsable de tantos, y que sigue dividiendo a los cubanos, sin que haya un asomo de responsabilidad, de sensatez, de decoro”.