¿Fidel reencarnación de Martí? Periodista Mónica Baró critica propaganda de régimen por cumpleaños de Castro
La periodista cubana Mónica Baró, ganadora del Premio Gabo, criticó la propaganda del régimen por el cumpleaños del fallecido dictador Castro. “Dice el material que Fidel, entre tantas cosas, que no sabría decir si enaltecen o ridiculizan, es la reencarnación de José Martí”, criticó
Fidel Castro al inicio de su toma del poder en Cuba. Foto: Toronto Star
 

La periodista cubana Mónica Baró, ganadora del prestigioso Premio Gabo, criticó este jueves la propaganda del régimen por el cumpleaños del fallecido dictador Fidel Castro, que naciera un 13 de agosto, hace 94 años.

“Ayer, en la Televisión Nacional Cubana, que se dice pública, al final de la intervención del Doctor Durán, apareció esta crónica-comentario, que creí oportuno rescatar y compartir”, comenzó su cuestionamiento en Facebook la reportera independiente.

“Presiento que hoy veremos materiales similares en los medios de comunicación estatales, en motivo del aniversario del nacimiento de un hombre que sostuvo el poder en Cuba por más de medio siglo y que, cuando decidió dejar la presidencia, fue su hermano quien lo relevó”.

Mónica Baró, a quien la dictadura ha acosado y detenido por hacer periodismo, continuó diciendo que “todavía su hermano [Raúl Castro] es el Secretario del Partido, del único autorizado a existir, y ha sido quien ha estado al frente de las decisiones más importantes que se han tomado en Cuba en los últimos años. Incluso durante la presidencia de Díaz-Canel”.

“Dice el material que Fidel, entre tantas cosas, que no sabría decir si enaltecen o ridiculizan, es la reencarnación de José Martí”, criticó la periodista.

 

 

Ante tal desatino y afrenta a Martí, Mónica Baró respondió como mejor podía, compartiendo las ideas del Apóstol que niegan la tiranía y desbaratan el uso hecho de su figura por la propaganda castrista. “Que hable Pepe, hoy y siempre”, expresó Baró antes de copiar el siguiente fragmento de una carta de Martí a Máximo Gómez, de 1884:

“Un pueblo no se funda, General, como se manda un campamento: –y cuando en los trabajos preparatorios de una revolución más delicada y compleja que otra alguna, no se muestra el deseo sincero de conocer y conciliar todas las labores, voluntades y elementos que han de hacer posible la lucha armada, mera forma del espíritu de independencia, sino la intención, bruscamente expresada a cada paso, o mal disimulada, de hacer servir todos los recursos de fe y de guerra que levante este espíritu a los propósitos cautelosos y personales de los jefes justamente afamados que se presentan a capitanear la guerra, ¿qué garantías puede haber de que las libertades públicas, único objeto digno de lanzar un país a la lucha, sean mejor respetadas mañana? ¿Qué somos, General?: ¿los servidores heroicos y modestos de una idea que nos calienta el corazón, los amigos leales de un pueblo en desventura, o los caudillos valientes y afortunados que con el látigo en la mano y la espuela en el tacón se disponen a llevar la guerra a un pueblo, para enseñorearse después de él? ¿La fama que ganaron Uds. en una empresa, la fama de valor, lealtad y prudencia, van a perderla en otra?– Si la guerra es posible, y los nobles y legítimos prestigios que vienen de ella, es porque antes existe, trabajado con mucho dolor, el espíritu que la reclama y hace necesaria: -y a ese espíritu hay que atender, y a ese espíritu hay que mostrar, en todo acto público y privado, el más profundo respeto; –porque tal como es admirable el que da su vida por servir a una gran idea, es abominable el que se vale de una gran idea para servir a sus esperanzas personales de gloria o de poder, aunque por ella exponga la vida. El dar la vida constituye un derecho cuando se la da desinteresadamente”.