Descemer Bueno es un “Caballo Capado” según prensa del régimen
Según la prensa oficialista, Descemer Bueno “se desinfló”, se fue a Miami “a bajar la cabeza”. “Caramba, cómo te has equivocado de potrero. En este de acá, los caballos permanecen enteros”, aseguran los voceros del régimen
 Descemer Bueno / Foto: Eduardo Rawdríguez. Tomada de Vistar
 

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“Caramba, Descemer”, así se titula otra de las publicaciones de la prensa oficialista en la campaña para intentar desacreditar al cantautor, quien recién ha exhibido una postura crítica contra el totalitarismo y la dictadura cubana.

¿A que apela el régimen? En un artículo de la revista La Jiribilla, medio de prensa oficial del Ministerio de Cultura, le echan en cara al artista que fue un niño negro pobre que recibió estudios “gratis”, y se hacen los martianos al llorar que el castrismo está recibiendo “la ingratitud de los hombres”.

“Ciertamente, se desinfló Descemer”, aseguran desde el Ministerio de Cultura en texto que fue reproducido por otro sitio de propaganda, Cubasí. El autor del nuevo embate contra el reconocido artista menciona algunos de los más recientes comentarios del cantautor:

“(…) dice Descemer Bueno que Fidel no ha hecho nada en Cuba: solo causar desastres como criatura del Infierno. Dice que la Revolución tampoco hizo nada por él; al contrario, lo ha discriminado por negro. Dice, por último, que el pueblo debería rebelarse y destruir las tiendas, y que él mismo vendrá pronto en un yate a dar machete en La Habana”.

Lo que sigue son citas de Cervantes y San Agustín para tildar al músico de soberbio (“La soberbia no es grandeza sino hinchazón”) y de no estar “sano”. Pero el régimen sí es “saludable”, como si la podredumbre, miseria y escasez en que están sumidos los cubanos no fuesen síntomas de descomposición.

El texto firmado por Antonio Rodríguez Salvador, un escritor provinciano y difamador reincidente. En él dice que Miami es “un potrero”, y Cuba el paraíso “socialista” indetenible… Pero lo cierto es que el machismo estructural del castrismo se reproduce en cada argumento. Y continúan recurriendo a echar en cara supuestos logros que habría que agradecer al régimen, como si no fueran derechos y sí “privilegios”. La retórica oficialista no encuentra ya de dónde sacar y sigue escribiendo más de lo mismo.

“No voy a comentar sus graves ofensas y bravuconadas, porque en mi natal Taguasco usábamos una frase para caracterizar a quien amenaza y ofende de lejos, sin que, en realidad, tenga los méritos y el valor del que busca ofender: 'Eso es relincho de caballo capado'”, sostiene el escritorzuelo para justificar que le dejan siquiera mencionar las palabras más graves dichas por Descemer.

Luego de abordar la educación “gratuita” que recibió aquel “niño de piel negra, nacido en una familia muy humilde”, que a diferencia del gran Benny Moré, recibió instrucción musical porque vivía en “otra época más justa” (la del castrismo), y asegurar que a diferencia del Sonero Mayor, Descemer “no tiene un registro y una afinación vocal”, llegan al punto de citar a Martí y hablar de quienes ven solo las manchas del sol y “faltar al agradecimiento como morder la mano de quien te alimenta, forma y encausa”.

“¿Acaso piensa que sus conocimientos cayeron del aire o por gracia divina?”, cuestiona el portavoz castrista, que exige obediencia y sumisión de Descemer al “amo” de La Habana, como si el artista no tuviese méritos propios para ser uno de los más importantes compositores cubanos de los últimos 20 años.

En el texto se intenta apelar a los mismos “chantajes emocionales” y el discurso oficialista habitual: que si el precio de las escuelas de música en Estados Unidos es alto, que si se van los cubanos a Miami “a bajar la cabeza”, que si no atacas al castrismo te censuran de aquel lado. Hay que ser cínico para hablar de la existencia de censura fuera de la isla totalitaria. ¡Hay que ser obtuso!

“Caramba, Descemer, cómo te has equivocado de potrero. En este de acá, los caballos permanecen enteros”, concluye el vocero, después de regodearse en huecos lingüísticos y ofensas maltrechas.

En Cuba quien no cante el coro del régimen, entona mal, y si es alguien con proyección internacional, sueltan “los caballos” y que corran intentando desmoralizar al “desafinado”.