“Somos conejillos de Indias”: trabajadora de Salud sobre “vacunas” en Cuba

Una trabajadora del sector de la Salud Pública en Cuba, lamentó sentirse como “conejillo de Indias” al ser parte del ensayo clínico para determinar si el candidato vacunal Abdala es efectivo contra la COVID-19
Una enfermera administra el candidato vacunal Abdala. Foto: Tomada de TeleSUR
 

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Una trabajadora del sector de la Salud Pública en Cuba, lamentó sentirse como “conejillo de Indias” al ser parte del ensayo clínico para determinar si el candidato vacunal Abdala es efectivo contra la COVID-19.

Residente en la oriental provincia de Santiago de Cuba, Lisandra (identificada así para evitar represalias), dijo que “ya nosotros no damos más, ya esto llegó a su límite”.

“Esto ha sido incontenible, y ya no lo contiene nadie. La pandemia cada día aumenta más (…) porque las medidas que se han tomado desde el gobierno y donde quiera han sido mal tomadas, y mal ejecutadas”, declaró en entrevista con el medio independiente CubaNet.

El régimen ha rechazado entrar a la plataforma internacional llamada Mecanismo Covax, auspiciada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras entidades para garantizar el acceso equitativo a las vacunas contra el coronavirus, ni las ha comprado a otros países.

Por el contrario, el gobierno se lanzó a desarrollar cinco “vacunas” propias contra el coronavirus. Dos de estos candidatos –Soberana 02 y Abdala–, se encuentran actualmente en la tercera etapa de ensayos clínicos para evaluar su eficacia.

Aunque los medios estatales los promocionan como si fueran fármacos probados, ninguno cuenta con la autorización de uso de emergencia o registro. A pesar de esto, comenzaron en la isla “estudios de intervención controlada”, tanto en la capital como en la y la zona oriental, a través de los cuales se prevé la administración masiva de los candidatos vacunales Soberana 02 y Abdala, con el objetivo de acelerar el proceso de certificar el fármaco y su posterior comercialización.

Lisandra, trabajadora de Salud Pública de Santiago de Cuba, comenta sobre los estudios: “Se esperó mejor aceptación de las personas hacia la vacuna, pero no ha sido así. La gente ha rechazado mucho la vacuna, porque se han dado muchos casos con ella. Ha algunos a quienes le han puesto el placebo, y hay otros q deben ser los privilegiados que le han puesto la vacuna como tal…”

Desde el pasado 22 de marzo comenzó en Santiago de Cuba la fase III de ensayo clínico del CIGB-66 (Abdala), uno de los cinco candidatos contra la COVID-19 cubanos. La fuente de CubaNet refirió sentir que los están “utilizando como un conejillo de indias, porque nadie sabe lo que pueda pasar con esa vacuna”, como le dicen los medios oficialistas.

“Todos sabemos que es un ensayo. Todos los organismos no son iguales, no te hacen un chequeo médico que justifique que esa vacuna te va a ser compatible” con los padecimientos o alergias de cada individuo.

La trabajadora de Salud también criticó el mal estado de los centros de aislamiento para sospechosos de contagios. “Pacientes míos que han estado ingresados ahí, las quejas [que tienen] han sido inmensas, la higiene no es buena, no hay casi atención… porque no son solamente los médicos, hay personas que contratan y llevan a trabajar allí, que no saben muchas veces lo que están haciendo”.

También denunció que hay “falta de insumos y materiales”, a pesar de los millones de dólares que el régimen ha ingresado por la venta de servicios médicos en el extranjero. Sobre las “misiones”, refiere que, aunque dan bajos salarios, es una oportunidad para “poder mejorar tu vida (…), y con todo y eso es un pago insuficiente porque no complace las necesidades, ni cumple con nada de lo que necesitamos”.