“Cuba es una cárcel flotante”: Héctor Valdés tras detención arbitraria

Agentes de la Seguridad del Estado detuvieron arbitrariamente al periodista independiente y colaborador de ADN Cuba, Héctor Luis Valdés Cocho, y lo volvieron a amenazar por su activismo político y denunciar la realidad que se vive en la Isla
“Cuba es una cárcel flotante”: Héctor Valdés tras detención arbitraria
 

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Agentes de la Seguridad del Estado del régimen cubano arrestaron arbitrariamente este sábado al periodista independiente y colaborador de ADN Cuba, Héctor Luis Valdés Cocho, cuando intentaba llegar a la residencia de la  activista y comunicadora Iliana Hernández, sitiada desde hace 58 días por la policía política. 

Al ser liberado, Valdés Cocho, relató en su perfil de Facebook detalles de su detención. “¿Desde cuándo personas vestidas de civil tienen la autoridad de impedir a otra la visita a casa de una amiga? Esa pregunta cada día que pasa me la hago”, inició mencionando en su publicación el también activista a favor de la democracia en la Isla. 

El joven reportero, cuestionó: “¿Cuándo fue el día en que Cuba dejó de ser una joya para convertirse en una cárcel flotante en medio del mar Caribe? ¿Con qué permiso encarcelan a una mujer dentro de su propia casa por más de 58 días? ¿Qué hizo, cuál fue su delito, en qué falló?” 

“Iliana Hernández no es una terrorista, no es una delincuente. Iliana es sólo una mujer que desde el primer momento en que abrió los ojos sobre la triste realidad en que se vive en su tierra, comenzó a pensar con cabeza propia, a expresarse sin censura, a ser libre. Iliana es eso: ¡libertad!”, afirmó. 

Valdés Cocho, precisó que en el tiempo que lleva reportando sobre realidad que prevalece en la Isla, no ha cesado “el hostigamiento y la represión que sufren las personas que disentimos”: “el hambre y la miseria que vive el pueblo, el abuso de poder, la corrupción, la homofobia institucional, la barbarie, los desalojos, la mala infraestructura habitacional en las viviendas, en fin… la pesadilla que vive el cubano desde hace más de 62 años”. “En cada una de mis detenciones aprendo algo nuevo o descubro el nivel de terror en aquellos que se saben sin verdad. Aquellos que viven en la oscuridad y temen de una forma u otra, a quién irradia luz”, afirmó. 

“En el momento que me percaté que el agente que custodiaba la casa de Iliana venía para encima de mí, como si viera a un portador de bombas o alguien que efectuará algún tipo de acto terrorista: sabía que iba a ser detenido. No pensaba mostrar resistencia, tampoco le daría el placer de levantarme una causa, como ya lo han hecho con Maykel Castillo Pérez, con Esteban Rodriquez, con Thais FreedomForever [Thais Mailén Franco] y con tantos otros que injustamente sufren condena por el solo hecho de querer y luchar por un futuro mejor, incluso para la familia de quien nos reprime.

Desde la esquina veía a Iliana, tan bella como valiente, con la única arma que portamos quiénes vamos de frente y con la verdad: el teléfono. Su madre -ya veo de donde heredó el coraje Iliana- era una de las primeras caras que veía enfrentándose como toda una Mariana, a quiénes por dos meses privan a su hija de sus más elementales derechos. Ella sí es una Mariana, no quiénes en su desmedida maldad se olvidan de la sororidad femenina y no escatiman en lastimar o amenazar a su igual. Esas mal llamadas Marianas que también sufren la violencia de género, aunque en ocasiones me atrevo a decir que lo disfrutan”, detalló el joven. 

Y añadió: “Una vez más con esposas en mis muñecas, tratado como el más cruel y despiadado criminal, me conducen hacia la patrulla y de ahí hacia la estación de Cojímar. No sé cómo puede ser posible la rapidez del actuar de estos seres, que a mi llegada a dicha unidad ya se encontraba aquel que insiste en calificar nuestros interrogatorios como encuentros y su represión como 'atender'. El mayor Dominic, ese mismo que en su rostro vi reflejado la felicidad tras mi arresto en la Ministerio de Agricultura y me dio a conocer mi 'ascenso' a otro Departamento [de la policía política] aún más violento a la hora de tratar. El mismo que hostiga a periodistas grandes de nuestro país por el solo hecho de no ser partícipes de un guion ni someternos a ser voceros de un único partido”.

El periodista contó que fue trasladado en la patrulla policial # 060 hacia la Estación de Infanta y Manglar, custodiado por los agentes de la Seguridad del Estado. “Al llegar me sentaron, todo el tiempo esposado en el salón principal, en espera del oficial uniformado que me redactara el acta de advertencia. ¿Acta de advertencia: por qué? Pregunté. Según ellos por violar dispositivos de seguridad y lógicamente un delito que no cometí, ya que el tratar de visitar una amiga no es violar nada. No firme”, explicó. 

“Tras mi negativa a firmar un documento que vi arbitrariamente redactado, me miró con odio, con rabia, con asco. Créanme que en esos momentos los sentimientos de ambos eran recíprocos. Después de varias amenazas, como el correr el mismo destino de Esteban y Maykel; decirme que ellos son dueños de mi vida, escritores de mi futuro, que pueden hacer y deshacer conmigo lo que les plazca, que me prohibirían la salida del país o me levantarían una orden de reclusión domiciliaria, me dijeron que me podía retirar”, relató Valdés Colcho sobre las reiteradas amenazas por su activismo político y su desempeño como comunicador independiente. 

“¿Dueños de mi vida y escritores de mi futuro? Eso sólo habita en mentes que carecen de principios, ética, moral y humanismo. Yo soy una persona libre desde el día en que abrí los ojos a la realidad. Soy consciente del peligro que corro, pero sé que lo corro por un noble propósito: la democratización de mi tierra, la libertad de mis hermanos, por el cese del atropello por disentir, por la libertad de creación, expresión y prensa; porque decir la verdad no se convierta en sinónimo de delito y porque todos, todas y todes podamos disfrutar de una Cuba más justa, con derechos para todos, ¡que podamos disfrutar de una Cuba libre!”, aseguró. 

Valdés Colcho subrayó que está convencido que el día que la policía política del régimen cumpla con sus amenazas, dirá: “He aceptado que pronto finalizará esta vida vacía y que renaceré en una experiencia mejor. Madre (la única palabra que me importa en este mundo), cuídese mucho”

“Las cartas ya están echadas, que sea lo que Oyá quiera, al final de la historia Iliana Hernández y yo: somos libres” concluyó su publicación el joven reportero, a través de la cual recibió el apoyo y respeto de otros activistas defensores de los derechos humanos en la Isla y a favor del cese de la represión y la dictadura.