Periodista independiente Mari Karla Ares llega a Estados Unidos

La joven, encarcelada un mes por cubrir la manifestación de Obispo en abril de 2021, cruzó la frontera de México y EE.UU. para llegar a "tierras de libertad", informó el ICLEP
Periodista Mari Karla Ares llega a EE.UU.
 

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La periodista independiente cubana Mari Karla Ares, que cumplió un mes de cárcel en la isla por cubrir la manifestación de la calle Obispo, en La Habana, el 30 de abril de 2021, llegó recientemente a Estados Unidos, según informó el Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa (ICLEP).

La reportera de “Amanecer Habanero” cruzó la frontera de México a Estados Unidos para llegar a “tierras de libertad” en compañía de su padre, Carlos Alberto Ares, y su madre, Marisol González,  quien jugó un papel fundamental en la campaña por la liberación de su hija, detalló el ICLEP en una publicación en sus redes sociales

Ares fue una de las figuras protagónicas de los sucesos de la calle Obispo al reportar, en tiempo real, la protesta de un grupo de jóvenes que respaldaban la huelga de hambre del artista contestatario Luis Manuel Otero Alcántara luego de que sus obras de arte fueran robadas por la Seguridad del Estado.

“Por este acto Mari Karla fue llevada a la prisión de mujeres de Occidente, conocida como el Guatao. Posteriormente la Fiscalía le aplicó un ‘cambio de medida’, poniéndola en prisión domiciliaria, a esperas de un juicio”, recordó el ICLEP en su publicación, a la vez que destacó que, desde esa fecha, “la periodista fue objeto de asedio y persecución por parte de los represores del régimen y amenazada en más de una ocasión de ir a prisión si no abandonaba el país".

Ares fue excarcelada el 29 de mayo de 2021, luego de un mes de encierro y tras una fuerte campaña de la sociedad civil cubana y organizaciones internacionales que exigieron su liberación, como la Fundación Internacional para las Mujeres en los Medios y el Comité para la Protección de los Periodistas.

La Fiscalía acusaba a la reportera de los supuestos delitos de “desorden público” y “resistencia” por realizar su trabajo como periodista independiente en los hechos de Obispo.

Durante su encierro, Ares fue víctima de torturas psicológicas, según aseguró al ICLEP su padre a partir de “una fuente confiable” que pidió el anonimato por temor a represalias.

De acuerdo con el testimonio de esa fuente, la sacaban de la celda “cada cinco minutos, cada 10 minutos en la noche y en la madrugada”, para no dejarla dormir. Además, la amenazaban también con trasladarla para una prisión de provincia y dificultar las visitas de sus padres.

Ares confirmó estas prácticas tras su liberación y en una directa de Facebook explicó que también pasó hambre por la mala calidad de la comida que le daban, así como episodios de fuerte dolor por la negativa inicial del régimen de proveerle la atención médica necesaria para su padecimiento de endometriosis.

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