Cuba: el castigo puede ser doble si eres negro y opositor
En la manifestación más dura de la policía política cubana, a través de la figura simbólica del capataz, hay un plus represivo contra la oposición afrodescendiente. Si no agradeces y encima te opones, recibes doble ración de abusos
Madre del del fallecido disidente cubano Orlando Zapata Tamayo Foto © Reuters / Desmond Boylan
 

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A pesar de que el discurso oficial del gobierno cubano desconoce el racismo dentro de la revolución, este existe, es cruel y doloroso. Es muy evidente contra quienes disienten con el régimen. No solo han intentado silenciar las voces de los opositores cubanos negros: han agredidos sus cuerpos, sus derechos, pisoteado su dignidad.

En el artículo “En Cuba, si eres negro y opositor, el castigo es doble”, publicado por Diario de las Américas, se subraya que el aumento de la represión a los afrodescendientes que integran las filas de los disidentes en Cuba, es una prueba del racismo dentro de la isla.

“En 1989, el año en que llegaron los vuelos de Luanda con los féretros de cubanos fallecidos en la absurda guerra civil en Angola, Etiopía y otros países africanos, un joven intelectual negro, Manuel Cuesta Morúa, recién graduado de historia, daba sus primeros pasos en la disidencia, entonces una oposición pacífica minúscula, liderada por Ricardo Bofill, Gustavo Arcos Bergnes y Elizardo Sánchez. Esa oposición, gestada por las discrepancias con la revolución inconclusa de Fidel Castro, fue creciendo”, asegura el autor del texto, Iván García.

Victimas del racismo dentro de la revolución, han sido Manuel Cuesta Morúa, Leonardo Calvo, Dimas Castellanos y José Antonio Madrazo, quienes “daban el pistoletazo de arrancada de una oposición negra con una visión socialdemócrata”. Sufrieron el acoso de la policía política. “Esta gente no solo era negra o mestiza. Eran demócratas. Anticastristas. Y contaban el relato del negro en la Cuba pre revolucionaria y dentro de la revolución, muy alejada de los manuales de la historia oficial”.

Diario de las Américas, entrevistó a Cuesta Morúa e indagó sobre “si se ha sentido discriminado en las innumerables veces que ha sido detenido por la Seguridad del Estado”.

Luego de afirmar que el racismo es estructural y también transversal, refirió que “la policía política ha estado y está presente. Enmascarada y con cierta perversión, a veces sutil, a través de la figura simbólica del capataz negro o mulato. (…) En su manifestación más dura hay un plus represivo contra la oposición afrodescendiente. Como un refuerzo justificativo de la represión: si no agradeces y encima te opones, recibes doble ración. Siempre pensé que el abandono de Orlando Zapata Tamayo en su huelga de hambre se debió a que era un negro, pobre y rebelde. Con un agregado: era oriental. Otra de las esquinas del racismo cubano”.

Cuesta Morúa afirmó en sus declaraciones que, en su caso particular, la policía política ha tratado de ser muy cuidadosa aunque si recuerda “un ataque sorpresivo y curioso para mí. En una ocasión, por allá por 2008, uno de los agentes de turno quiso explotar en mi contra, como para desmoralizarme, mi parentesco con Martín Morúa Delgado, el de la Enmienda Morúa que prohibía entre otras cosas, los partidos de base racial. La pretensión era triple: qué haces tú animando ahora lo que tu antepasado negaba; qué moral tienes frente a los tuyos si tu antepasado los traicionó y todo lo que pretende es un partido afrodescendiente, esto último como para aislar dentro del resto de la oposición. Un tipo de operación de inteligencia psicológica que solo se puede afrontar con inteligencia emocional”.

“A finales de los 80 y principio de los 90 del siglo pasado se podían contar con los dedos de la mano los afrodescendientes dentro de la oposición. Todos los nombres se sabían de memoria. A partir de 1995, el flujo no se ha detenido hasta hoy. Y el asunto llegó para permanecer. Toda una ganancia cultural y simbólica que va a tener un profundo impacto en el modelo democrático que nos demos”, concluyó Cuesta Morúa.

El corresponsal del periódico español ABC, Jorge Enrique Rodríguez, colaborador de medios independientes como Diario de Cuba ADN Cuba, opina además “que existe un racismo intenso en un sector de la oposición dentro y fuera de la Isla. Después del asesinato de George Floyd en Estados Unidos, brotó dentro de la oposición cubana un racismo preocupante, bien enraizado, y además de personas que en este minuto, son líderes de la oposición, que están hablando de libertad y democracia para Cuba, pero que mis temores es que esa supuesta libertad y democracia va a venir con un racismo intrínseco que esas personas tienen. Hay ejemplos más puntuales, los he estado siguiendo en las redes sociales a partir del asesinato de George Floyd y sus declaraciones han destapado su veta racista”.

Al periodista independiente, “más que el racismo dentro de Cuba o el que pueda ejercer el régimen o la Seguridad del Estado, le preocupa esos prejuicios en un sector opositor que radica en Miami, que es la más empoderada, la que administra capitales y que es la que tiene más posibilidades de hacer lobby dentro de las estructuras políticas en Estados Unidos”, se expone en el análisis de Iván García a partir de las reflexiones de Jorge Enrique Rodríguez, quien considera que ha aumentado el número de disidentes negros y mestizos porque precisamente eso significa lo racista que ha sido el régimen en sus sesenta y un años en el poder.

“Ya nuestra comunidad abrió los ojos. En ese sentido, hay que ser justo con Roberto Zurbano, quien en 2013 escribió aquel artículo para el New York Times donde dijo: la revolución no ha terminado con los negros”.

Rolando Rodríguez Lobaina, residente en Guantánamo, ex campeón nacional de karate, líder opositor, fundador de la Alianza Democrática Oriental, cuyo activismo contestatario se ha diseminado por las calles de las cinco provincias orientales opina “que en la región oriental se da un fenómeno más grave que el racismo: la pobreza extrema que crece cada año, la falta de futuro y el alto índice de alcoholismo. Aunque el racismo sigue latente (…)”

Rodríguez Lobaina, también director de Palenque Visión, una agencia que sin medias tintas muestra con crudeza la realidad de una Cuba que el castrismo pretende ignorar, añadió:

“Por ese abandono social, en los últimos años un gran número de mestizos y negros se ha sumado a la disidencia. Pero no creo que sea una oposición netamente negra, mestiza o blanca, hay un equilibrio. No predomina una raza sobre otra. Lo que no impide que haya prejuicios. Los opositores de raza negra lo pasan mal cuando los arrestan. Tienen que soportar los epítetos usados por los militares de ‘negro de mierda, ingrato’ y cosas por el estilo. Nunca olvidaré lo que le hicieron a Orlando Zapata. Es el mejor ejemplo de un opositor negro que sufrió discriminación racial en la prisión hasta su muerte por una huelga de hambre en febrero de 2010”.