Suciedad y hacinamiento: así viven en centro de aislamiento por COVID-19

Desde la provincia de Villa Clara denuncian el pésimo estado del centro de aislamiento para personas sospechosas de tener la COVID-19, que se encuentra en San Martín, municipio de Manicaragua
Centro de aislamiento en Cuba
 

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Desde la provincia de Villa Clara nos llegan noticias del pésimo estado del centro de aislamiento para personas sospechosas de tener la COVID-19, que se encuentra en San Martín, municipio de Manicaragua.

En ese territorio cuentan con dos centros más, uno radicado en el campismo Río Seibabo, y otro en las afueras del pueblo, en el lugar conocido como la Escuela Especial.

Todos estos espacios tienen en común el paupérrimo estado en el que se encuentran, según varias denuncias. En el caso de San Martín, alguien ingresado allí que se comunicó con ADN Cuba denuncia que coexisten todas las personas sin excepciones de género en un mismo albergue. La fuente, que prefiere el anonimato para evitar represalias de las autoridades, asegura que duermen en literas donde también tienen que acomodar sus pertenencias, porque no disponen de otro lugar para guardarlas, ni siquiera una mesa o una silla. Incluso, quienes están aislados se ven obligados a colocar sus ventiladores sobre los mismos cubos con lo que se asean.

El problema del baño es la parte más grave del asunto. Hay una sola ducha para la veintena de aislados que se encuentran en un albergue y al menos tres inodoros en situaciones de extrema suciedad. Asimismo, las filtraciones y los salideros mantienen los espacios que deberían ser para el aseo, inundados y llenos de “pantanos”.


La mayoría de estos centros de aislamiento fueron escuelas secundarias e institutos preuniversitarios hasta el 2009, aproximadamente. El proyecto de escuelas al campo de Fidel Castro, que terminó gracias a la presión internacional de activistas y organizaciones de derechos humanos, dejó por todo el país inmuebles a medio ocupar y en vías de convertirse en ruinas.

Aun así, en estas escuelas acogían a los presos que, a cambio de alguna remuneración, tenían que cortar marabú en los campos. Con la llegada del coronavirus a la isla, los edificios en mal estado y casi inhabitables se convirtieron en centros de aislamientos, aunque incumplen con todas las medidas sanitarias y las condiciones básicas del confort y la calidad de vida que necesita cualquier ser humano.

En las imágenes enviadas a ADN Cuba, es evidente la insalubridad y el completo desacato de los protocolos internacionales para estos casos. También se denuncia hacinamiento, mala calidad de la alimentación, salideros de agua que llegan hasta los albergues: todo esto sucede en el sitio donde internan a los sospechosos de tener la Covid-19 en San Martín, Manicaragua. Por otras denuncias y reportes publicados en este medio y otros de la prensa independiente, sabemos que es una realidad de toda la isla.

En Cuba se ha convertido en un terrible dilema la circunstancia de la pandemia, no solo por la enfermedad, sino por el miedo de ir a parar a lugares como el que mostramos aquí, cuyo estado paupérrimo indica también el deterioro del sistema de salud cubano, sus protocolos insuficientes y muchas veces determinados por la burocracia, y su incapacidad para controlar el crecimiento de la pandemia. Hoy hay personas en este y otros centros de aislamiento a los que no les asiste ni el derecho a quejarse por las pésimas condiciones en las que el gobierno los ha internado.