Ciberbullying contra comunidad LGBTIQ cubana: ¿Homofobia institucional o discriminación política?
La oleada de presión, persecución, acoso y detenciones arbitrarias a activistas y periodistas independientes en Cuba se ha caracterizado en las últimas semanas por un especial ensañamiento contra personas LGBTIQ
Ciberbullying contra comunidad LGBTIQ cubana. /Imagen: ADN CUBA
 

La oleada de presión, persecución, acoso y detenciones arbitrarias a activistas y periodistas independientes en Cuba se ha caracterizado en las últimas semanas por un especial ensañamiento contra personas LGBTIQ con perspectivas diferentes a las del gobierno.

Los recientes casos de Nelson Julio Álvarez Mairata y de Ezequiel Fuentes Morales, el primero colaborador de espacios como ADN CUBA y Pararazzi Cubano, y el segundo de CubaNet, han despertado la indignación de miembros de la comunidad LGBTIQ cubana.

Nelson es un youtuber conocido como Nexy J. Show que estos días ha sido secuestrado y liberado dos veces consecutivas por agentes de la Seguridad del Estado, le han confiscado sus dispositivos digitales incluido su teléfono personal, y han suplantado su identidad de Facebook, para denigrarlo públicamente.

En el caso de Ezequiel (Zekiel Fuentes en Facebook), se ha tratado de un vergonzoso caso de ciberbullying, en el que miembros del Ministerio del Interior o colaboradores de este, han rebelado información de la vida privada del joven, incluyendo sus relaciones amorosas, así como datos privados sobre su salud.

¿Por qué el acoso?

De acuerdo con el mismo Nelson Julio, en conversación telefónica con ADN CUBA, la principal causa de esta oleada represiva tiene que ver con la agudización de la crisis económica en el país. “Ellos no quieren que se hable. Prefieren que se mantenga todo en silencio permanente, que Cuba no sea punto de mira de ninguna organización internacional ni aparezca en ninguna estadística de Derechos Humanos”, dijo el joven activista.

Por su parte, Jancel Moreno, coordinador de la iniciativa Dame la Mano, nos explica que los activistas “están llegando a mayor cantidad de cubanos dentro de Cuba, y eso supone un peligro y una amenaza, o al menos así lo ven los encargados de la seguridad del Estado”.

Con esta idea coincide el periodista independiente Yosmany Mayeta, quien asegura que el acoso se debe al “temor que tienen por el trabajo que realizamos con la población”.

Son personas que ellos no pueden controlar”, argumenta Raúl Soublett activista afro-LGBT. “Son personas que están comprometidas por defender y visibilizar los derechos que históricamente han sido violados, no reconocidos, esos mismos derechos que ellos quieren plebiscitar”.

Para la abogada y activista lesbiana Lidia Romero, la razón del acoso se vincula con “la defensa de una ideología de Estado que no admite criterios opuestos y limita las acciones que han definido como amenazas al orden interno, a la unidad nacional”.

Supongo que siguen buscando líderes dentro de la ciudadanía LGBTIQ a la convocatoria del pasado #11M. Parece que Matanzas y Miami nunca fueron los responsables!”— nos dice irónicamente el artista y activista Roberto Ramos, y agrega que la causa quizás sea “su actividad en redes, su canal, y el trabajar y reportarde manera independiente”.

Mientras, el escritor y activista Pedro González Reinoso considera que básicamente “las autoridades acosan porque está prefigurado en las políticas homofóbicas que subyacen”.

 

 

Por otro lado, la periodista feminista Marta María Ramírez, ahonda en la estrategia de deslegitimación contra estos activistas. “Se les achaca que han recibido dinero del extranjero, dineros espurios según las legislaciones cubanas. Pero eso está legislado en Cuba. Hay un procedimiento para regular, con el que yo no estoy de acuerdo, pero entonces ¿por qué apelar a esta usurpación de una identidad, en un país donde no hay protección para nosotros en el ciberespacio? Esta legislación sí es un asunto pendiente”, señala.

¿Homofobia institucional?

Es homofobia, así de simple. Venga de donde venga es el mismo miedo”, dice tajante Roberto Ramos.

Claro que es homofobia institucional, porque acosar y ofender a periodistas y activistas independientes, es la reacción del régimen, para desprestigiar las acciones que se están realizando en toda la Isla”, considera Yosmany Mayeta.

Sin embargo, a veces resulta complicado determinar si determinada situación implica o no un acto de discriminación, debido a que muchas veces los móviles no se expresan de manera explícita.

No tengo conocimiento que hayan recibido un trato diferente por su orientación sexual o su identidad de género”, comenta la también activista Lidia Romero. “La discriminación siempre se enmascara, es sutil y a veces resulta difícil detectarla. Considero que el acoso a Julio y otros activistas es por razones políticas, pero no por homofobia”, agrega.

Para Jancel Moreno la situación es más que homofobia. “No solo activistas LGBT sufren estas violaciones constantes de sus derechos, pero en el caso específico de ambos su orientación sexual, o incluso algo tan íntimo como el estado serológico, son blanco de burlas y difamación, por lo que claramente termina siendo una homofobia institucional”.



En el momento en que cuenta de Facebook de Nelson fue hackeada y sirvió para ser ridiculizado públicamente, para mí sí es homofobia institucional” considera Raúl Soublett, quien también coordina el colectivo Alianza Afro-Cubana.

El mismo Nelson Julio nos dice: “Se puede considerar un proceso de homofobia institucional, pues yo soy activista por los derechos de la comunidad LGBTI, soy gay. Todo el cuestionamiento referente a mi trabajo en las redes sociales, de por qué soy activista LGBTI, es expresión de una muy marcada represión homofóbica”.

Marta María Ramírez lleva su preocupación más allá. “El silencio de organizaciones como el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) podría redundar en algo que ya vivimos en Cuba, más allá de la violencia institucional: homofobia de Estado”.

¿Dónde está el CENESEX?

La interpelación a esta institución estatal cubana, dirigida por la parlamentaria Mariela Castro, no se ha hecho esperar en las redes sociales. De tal modo, Marta María insiste en que “si el CENESEX no interviene de la manera en que está acotado en su Objeto Social, estaríamos en un gran riesgo de volver a vivir una homofobia de Estado con consecuencias bastante nefastas, no solo ante la Historia sino para la vida de las personas”.

Para Jancel Moreno “el CENESEX debiera ser el primero en denunciar estas situaciones, pero no puede y hasta puede que realmente no le interese”.

Yo creo que el CENESEX no está tomando ninguna posición ni está dando la visibilidad que debería darle a este tipo de situaciones”, considera Nelson Julio, quien asegura que esa institución nunca habla de este tipo de represión.

Debido a su rol manifestándose a favor de las libertades individuales, sexuales, de identidad, el CENESEX debería tomar una posición donde cuestione a la policía política por qué hace esto contra los activistas de la comunidad LGBTI que estamos luchando porque se haga legítima la libertad sexual”, indicó el youtuber.

El rol del CENESEX debería de ser a favor de la comunidad que dicen representar”, reclama por su parte Yosmany Mayeta, y agrega que “ellos lo ven todo, pero no se atreven a emitir criterio alguno, y menos, cuando se trata de periodistas y activistas independientes”.

Para Raúl Soulett, el CENESEX debería poner fin a esta problemática: “Si ellos realmente representan a la poblaciónLGBTIQ, no deberían permitir que este tipo de situaciones sigan ocurriendo, deberían rechazarlas categóricamente. De no hacerlo, se convierten en cómplices”. En criterio de Soulett debería existir “cierta articulación entre ambas partes y dejar las campañas de desacreditación a los activistas LGBTIQ”.

Ojalá y todo agarre su level —dice Roberto Ramos— y las organizaciones tipo CENESEX enfoquen sus energías en su objeto social, de acompañamiento a los activistas, del signo polítiko que sean”.

 

 

Ecos del 11M

La marcha independiente del pasado 11 de mayo significó para muchos un momento de consolidación del movimiento LGBTIQ cubano, y ha significado también un reto par las autoridades, que buscan garantizar la gobernabilidad en la Isla.

La persecución hacia los activistas siempre ha existido, pero después del 11M esta se ha intensificado”, asegura Raúl Soulett.

Sin embargo, Lidia Romero no ve un vínculo directo entre las persecuciones actuales y lo sucedido hace poco más de 5 meses en la capital, pues “los activistas no LGBTI reciben un trato similar”.

Tampoco Jancel Moreno cree que exista demasiada relación “aunque es imposible negar que efectivamente se ha producido un aumento de represión y persecución a los activistas LGBT pos 11M. Tengamos en cuenta que estos actores son LGBT, pero su trabajo no es estrictamente temático, sino es más bien motivado por disentir en opiniones políticas. Incluso ninguno de los dos estuvo presente en el 11M, y en muchos de los casos, esta situación venía de antes”, considera el activista gay.

Por el contrario, Yosmany Mayeta sí cree que existe vínculo con lo sucedido el 11 de mayo en La Habana “porque en Santiago de Cuba, Zekie Fuentes y yo, convocamos a la Marcha Paralela, y desde ese entonces, nuestros teléfonos fueron cortados el servicio, y ya no podíamos acceder a nuestras redes sociales, sino era con VPN”.

El futuro de la comunidad LGBTIQ en Cuba

Yo no creo que podamos hablar de Comunidad, aunque sí de ciudadanía”, considera Roberto Ramos Mori. “Seguiremos conociéndonos, intercambiando opiniones; en definitiva, la sexualidad transversaliza todo, es hora ya de dejarnos de bobería y ponerse pa’ esta talla!”, concluye.

Según Marta María Ramírez, estas acciones de las autoridades “mal planificadas, mal hechas, incorrectas, éticamente hablando, redundan en una radicalización, que una de sus expresiones fue la Marcha del 11M. Estarían propiciando eso, y ahí el diálogo es mucho más complejo para todas las partes”.

Por su parte, para Yosmany Mayeta “el despertar de la comunidad LGBTI cubana independiente ya es una realidad, detenernos sería el bochorno”.

Marta María agrega algo que apenas emergió entre lxs entrevistadxs: “Espero que en el futuro se acaben de aprobar las leyes que necesitan las personas LGBTI. Ojalá en un futuro no muy lejano, también se deroguen legislaciones que nos impiden expresarnos como ciudadanos cubanos con libertades individuales, y con respeto a lo que pensamos, porque vivimos aquí también, y queremos vivir en una isla mejor, y en un país más amable, inclusivo, justo”.