Declaran estado de emergencia en Washington DC hasta el 21 de enero
La alcaldesa Muriel Bouwser declaró el estado de emergencia en Washington DC hasta el 21 de enero, un día después de la programada toma de posesión del presidente electo Joe Biden
Policías se enfrentan a manifestantes en Washington. Foto: AFP
 

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La alcaldesa Muriel Bouwser declaró el estado de emergencia en Washington DC hasta el 21 de enero, un día después de la programada toma de posesión del presidente electo Joe Biden.

“He emitido la Orden del Alcalde 2021-003, extendiendo la emergencia pública declarada hoy por un total de 15 días, hasta y a menos que así lo disponga una nueva Orden del Alcalde”, publicó Bowser en Twitter, junto con la orden oficial.

Tras una convulsa jornada que incluyó cuatro muertes en las protestas, el Congreso estadounidense ratificó en la madrugada de este jueves el resultado de las elecciones de noviembre, y el presidente saliente, Donald Trump, se comprometió con una “transición ordenada” del poder al mandatario electo, Joe Biden.


El Congreso que validó la victoria de Biden no era el mismo que se había reunido catorce horas antes para empezar a contar los votos electorales de cada estado en los comicios de noviembre, como demostraron los daños en la sede de la Cámara de Representantes.

Después de casi cuatro horas de irrupción de los simpatizantes de Trump, que marcharon hacia el Congreso para negar los resultados oficiales de las elecciones, los legisladores de ambos partidos consideraron importante retomar la misma noche del miércoles la sesión que interrumpió la inaudita protesta en Washington.

“A quienes desataron hoy [miércoles] el caos en nuestro Capitolio: ustedes no han ganado. La violencia nunca gana”, dijo el vicepresidente saliente de Estados Unidos, Mike Pence, cuando se reanudó la sesión conjunta de ambas cámaras, a última hora del miércoles.

Más de siete horas después, la sesión concluyó con Pence, que durante los últimos cuatro años ha sido funcionario leal de Trump, declarando la derrota de ambos en las elecciones de noviembre, y la victoria de Biden y la vicepresidenta electa, Kamala Harris.

“Este anuncio (...) debe considerarse una declaración suficiente de quiénes son las personas elegidas como presidente y vicepresidenta de Estados Unidos”, afirmó Pence pasadas las 03:40 de la madrugada en Washington (08:40 GMT).

Inmediatamente después, Trump distribuyó un comunicado en el que se comprometía a “una transición ordenada el 20 de enero”, cuando Biden asumirá el poder, aunque volvió a mostrarse “totalmente en desacuerdo con el resultado de las elecciones”.

“Siempre he dicho que continuaríamos nuestra lucha para asegurar que solo se contaban los votos legales. ¡Aunque esto representa el fin del mejor primer mandato en la historia presidencial, solo es el comienzo de nuestra lucha para Hacer a Estados Unidos Grande de Nuevo!”, añadió citando su lema electoral.

 

Sucesos en el Capitolio, emergencia en Washington DC

La sesión en el legislativo estadounidense está prevista en la Constitución como un mero trámite ceremonial para corroborar que todos los estados han transmitido a Washington sus resultados en orden.

No obstante, Trump recurrió a sus aliados en el Congreso y al propio Pence para que interfirieran en la sesión.

Pence ya adelantó antes de que empezara el miércoles la reunión que no estaba dispuesto a hacerlo, marcando distancia con Trump a quien había guardado lealtad en todo momento, hasta entonces.

Un centenar de congresistas republicanos en la Cámara Baja y casi una decena de senadores sí se alinearon con Trump, y establecieron un debate sobre la posibilidad de no contabilizar el resultado de las elecciones en el estado clave de Arizona, que se le adjudicó a Biden.

Los legisladores estaban debatiendo sobre ese tema cuando se produjo el asalto al Capitolio –con el saldo de cuatro personas muertas, según la agencia AP– y cuando volvieron al pleno seis horas después, siguieron discutiendo acerca del desafío a los resultados en Arizona, que finalmente fracasó en sendas votaciones en las dos cámaras.


Otra objeción similar en el caso de Pensilvania desató un debate de dos horas en el pleno de la Cámara Baja, pero finalmente también naufragó, como también ocurrió en el Senado.

La manifestación de los seguidores de Trump en el Capitolio disuadió al menos a tres senadores republicanos de seguir adelante con su plan de respaldar el desafío en varios estados clave, y nadie en la Cámara Alta presentó objeciones al resultado en Georgia, Michigan, Nevada o Wisconsin, como estaba previsto inicialmente.

El líder republicano en el Senado, Mitch McConnell, se había opuesto al intento de sus colegas de cuestionar el resultado de las elecciones en la sesión, y pidió desarrollar el proceso sin contratiempos después de la “insurrección fallida” en el Capitolio.

Pero no solo en el entorno del Congreso hubo caos. La medida de emergencia tomada por la alcaldesa Bowser, demócrata de 48 años, permite la solicitud de recursos para “proteger la ciudad y a sus habitantes”.

Durante los incidentes en la sede del Congreso, una simpatizante de Trump identificada como Ashli Babbit, vecina de San Diego (California), fue herida de bala y murió tras ser trasladada a un hospital, confirmaron fuentes policiales a varios medios.

Era veterana de la Fuerza Aérea, y presentó una fuerte hemorragia por un disparo en el cuello efectuado por la seguridad del Congreso durante el asalto.

Otras tres personas murieron como consecuencia de “urgencias médicas” que sufrieron en las instalaciones del Capitolio, dijo el jefe de la Policía Metropolitana de Washington, Robert Contee. También resultaron heridos 14 policías en el Capitolio, dos de ellos de forma “grave”.

La Alcaldía de Washington declaró un toque de queda a las 18.00 (23.00 GMT). La Policía lanzó gases irritantes y bombas de aturdimiento para despejar las inmediaciones del Capitolio. Aunque las autoridades lograron hacerlo, varios manifestantes ignoraron el toque de queda y se dirigieron hacia otras zonas del centro de la capital.

En una intersección de la calle 16, cerca de la Casa Blanca, se enfrentaron a puñetazos simpatizantes de Trump y contrarios, hasta que la Policía intervino para que pararan, informó el diario The Washington Post.

La jornada terminó, además de los fallecidos, con más de una docena de heridos y más de 50 detenidos.