Roberto Quiñones: "la vida de un preso vale poco en Cuba"

Durante el terremoto del 28 de enero, los jefes de la cárcel de Guantánamo, donde está el periodista independiente, dejaron algunos presos en sus celdas
Presos Cuba
 

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Los presos de conciencia en Cuba son tratados como subhumanos en las cárceles; sólo es necesario leer los testimonios de José Daniel Ferrer, entre los más recientes, para comprender los vejámenes que sufren a manos de sus carceleros.

A esta lista de oprobios se suma la indiferencia ante cualquier eventualidad. El periodista Roberto de Jesús Quiñones, recluido en una cárcel de la oriental provincia de Guantánamo, contó a Cubanet que durante el terremoto del 28 de enero varios presos fueron encerrados en sus celdas, bajo techo, en vez de sacarlos a zonas descampadas.

Esta decisión incumple las normas de la Defensa Civil cubana, organismo encargado de velar por la vida de los cubanos y los recursos del país en caso de desastres naturales, pero no debería extrañar la actitud de las autoridades del penal, pues cada reo es menos que un animal, un ser prescindible.

De acuerdo con la información de Quiñones, la orden provino del segundo jefe de la prisión, mayor Marcelino Bueno, quizás cumpliendo con órdenes superiores pues, en ocasiones anteriores, según le confirmaron otros reclusos con más tiempo en el penal, la misma persona había ordenado conducir a todos a lugares seguros, al aire libre, como corresponde en tales situaciones. 

“La prisión de Guantánamo es un edificio prefabricado, semejante a las Escuelas en el Campo, que ha sufrido varias modificaciones estructurales. Fue terminada entre 1989 y 1990”, comenta Quiñones en su carta, fechada el primero de febrero.

“La misma decisión se adoptó en todo el penal, según comunicaron a este corresponsal los opositores pacíficos —todos miembros de la Unión Patriótica de Cuba— residentes en estos destacamentos, Jorge Agramonte López, Clarencio Delgado Ayarde y Elvis Pérez González”, agregó.


Cubanet divulgó la misiva, que obtuvo con mucho esfuerzo, luego de que Quiñones, no se sabe bien cómo, lograra sacarla del penal.

Quiñones, de 61 años, fue arrestado el 22 de abril de 2019 cuando se disponía a cubrir el juicio contra una pareja de religiosos procesados por querer educar a sus hijos en su hogar. Luego fue liberado, pero acusado y procesado por presuntos delitos de “resistencia y desobediencia”.

El reportero recibió una condena de un año, sustituido por un año de trabajo correccional con internamiento, pero al negarse a ingresar voluntariamente en el campamento de trabajo correccional, fue capturado en su casa el pasado 11 de septiembre por la policía y trasladado hacia la prisión provincial de Guantánamo para cumplir su sentencia tras las rejas.

Quiñones fue incluido en la lista de One Free Press Coalition, como uno de los 10 casos más urgentes de injusticia contra periodistas en todo el mundo.