Ni detergente, ni jabón: los holguineros se quedan sin artículos de primera necesidad
El gobierno redujo el presupuesto de la provincia para comprar los artículos de aseo y limpieza para aumentar las compras de alimentos. Esto afectó los volúmenes de artículos que se pueden ofertar, declaró una fuente que prefirió el anonimato
Filas inmensas para comprar artículos de primera necesidad en Holguín
 

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Desde hace varios días en Holguín casi desaparecieron los artículos de primera necesidad, algo que no debería extrañar ya que ocurre a menudo en toda Cuba, pero esta vez la escasez se hizo sentir con fuerza mayor en esta provincia.

Hay poco de todo, incluso en los mercados informales donde la gente “resuelve” dejándose desangrar el bolsillo y la billetera. La antigua estrategia de abarrotar las neveras de las TRD con un mismo producto ya va siendo poco efectiva: se agota el pollo deshuesado, que a pesar de que todo el mundo lo considera un asalto a mano armada es lo mejor que ha quedado luego de un fin de año sin un surtido suficiente para respaldar la alta demanda.

Todavía hay salchichas, hígado de pollo y carne de res -a precios exorbitantes y ennegrecida de edad en los malolientes departamentos de cárnicos. Tampoco hay mucho en los mercados “ideales”; allí los trabajadores no tienen idea de cuándo entrará el pollo y el pescado parece haber dicho adiós nuevamente. Géneros producidos en la misma provincia, como las croquetas criollas y otros derivados de la pesca, brillan por su ausencia y de huevos solo queda el recuerdo en una bonita foto que cuelga en la pared de algunas bodegas.


Por no haber, no hay en la red de farmacias ningún tipo de antibiótico; faltan los analgésicos y no se encuentran preservativos ni en los centros espirituales. Pero lo que trae en vilo a los holguineros es la falta absoluta de detergentes y otros artículos de aseo personal.

“No hay en ninguna parte; he caminado todo Holguín y nada”, comenta una señora que conversa en la cola que se ha formado en el corredor de “La luz de Yara” para comprar un poco de detergente.

Un recorrido por centros comerciales sirvió para constatar que existen pocos productos de perfumería y limpieza del hogar: detergentes, lavavajillas, suavizantes de ropa, jabones de lavar y pastas dentales son algunas de las mercaderías que faltan en los estantes de las tiendas recaudadoras de divisa. 

Aunque hasta ahora no han faltado los desodorantes ni el jabón de tocador, no hay nada que indique que estos no se convertirán también en ausentes. Tampoco han sacado en las tiendas de productos industriales, donde de vez en cuando se expende jabón de lavar y jabón de baño en moneda nacional.

“Aquí vendemos esos productos de manera regulada; cuando entran se hace de forma que alcancen, así que vendemos cinco jabones de cada tipo por comprador. Pero desde mediados de diciembre no entra nada de eso; no sabemos para cuándo van a surtir, pero esperamos que sea en pocos días”, informó a ADN Cuba Laura Rojas, dependienta en una de estas tiendas donde, además, se vende detergente líquido y desincrustante en frascos de cinco litros.


Resulta extraño que los negociantes del mercado negro no tengan entre sus ofertas estos abastos, sólo alguna que otra pasta “Colgate” traída del extranjero y que venden por el “inofensivo” precio de cinco CUC, unos 120 pesos al cambio actual.

Buscando información, este reportero contactó con una fuente que labora en la tienda especializada “Agua y Jabón”. “El gobierno redujo el presupuesto de la provincia para comprar los artículos de aseo y limpieza para aumentar las compras de alimentos, pero como es lógico, esto ha afectado sensiblemente los volúmenes de artículos que se pueden ofertar. Esta tienda especializada, por ejemplo, ha tenido que reducir las compras en más de un 30% de lo que se compraba habitualmente”.

La prensa nada informa sobre esto. El semanario ¡AHORA!, por ejemplo, no tiene espacio entre sus páginas para decirle al pueblo por qué tendrá que pasar trabajo para limpiar el sudor de sus camisas y blusas. Mientras tanto, los holguineros se aglomeran frente a las tiendas donde sacan, muy de a poco, lo necesario para vivir.