Holguineros buscan puré de tomate y pasan por alto nueva tienda en divisas

Con una fría acogida recibieron los holguineros la noticia de la apertura de la nueva tienda de electrodomésticos y piezas para automotores en divisas. Contrario a lo que se esperaba, pocas personas se aglomeraron con la intención de entrar a al establecimiento.

ADN CUBA acudió al local en busca de criterios de la población.

“Yo solo vengo a mirar, no quiero que nadie me cuente, pero en realidad no pudiera comprar, ya no podía cuando era en CUC y ahora en ‘americanos’ menos todavía”, comentó Gilberto Espinosa.

Otilia Figueredo, otra entrevistada, recibe remesas desde Estados Unidos. “Aunque los precios están un poquito más bajos que en las tiendas por CUC, yo no puedo darme el lujo de comprar algo aquí. El dinero que mi hija manda me alcanza nada más que para comer, la vida aquí es muy cara”, expresó.

Por otra parte, el licenciado Antonio Batista, profesor retirado de la Facultad de Economía de la Universidad de Holguín, dijo que le parece un “disparate” la nueva medida.

“Ya nuestra moneda no tiene valor, con el CUC le dieron un tiro, y ahora la van a rematar. La gente va a querer comprar más dólares americanos, que ya está subiendo de precio, y eso va a hacer que la vida se ponga más difícil. Hablan de paquetazos neoliberales, y esto, hasta cierto punto, es dolarización de la economía, algo impensable en una economía socialista. No importa que la gente no compre en cash, de todos modos necesitan el dólar u otra moneda fuerte. En mi opinión eso va en contra incluso de la soberanía económica, y el futuro dirá la última palabra”, añadió Batista.

Bastaron cinco uniformados para establecer y mantener el orden a la entrada de la nueva  tienda habilitada en los altos del céntrico establecimiento “El Nikel”. En unos 150 metros cuadrados se han dispuesto equipos electrodomésticos como refrigeradores, lavadoras automáticas, televisores de pantallas planas, microwave, split de aire acondicionado, licuadoras, mouse inalámbricos y audífonos, vendidos solamente a través de tarjetas magnéticas respaldadas en divisas.

 

 

“Ya tenemos en la provincia dos contenedores de refrigeradores de diferentes formatos, un contenedor de Split, de neveras y entra otro, al igual que de motos eléctricas. Hemos recibido un contenedor de pequeños electos (tostadoras, hornos) y una variedad de surtidos que diferenciará la política de Tiendas Caribe y que los clientes apreciarán mucho, se sentirán complacidos”, dijo a la prensa local Elizabeth Reyes, directora de la división Oriente Norte de la cadena de tiendas Caribe.

Aunque se habla también de piezas y  vehículos automotores, no se observó disponibilidad de motorinas eléctricas en el local.

Durante dos horas y media que permanecí en la tienda, pude observar a un cliente salir con un refrigerador. Otras personas recibían atención de los dependientes, que llenaban formularios de propiedades y garantías.

“Hasta ahora la mayoría ha venido a mirar y algunos quieren tirar fotos, pero  esperamos que en la medida que pasen los días y la gente de los municipios se enteren, vendrá más gente a comprar”, dijo un trabajador de la tienda bajo condición de anonimato.

En el establecimiento trabajan alrededor de 12 personas en el horario comprendido entre las 8:30 de la mañana y hasta las 8:30 de la noche, incluyendo los fines de semana.

A propósito de tirar fotos dentro del local, uno de los dependientes comento: “tenemos órdenes de no permitirlo, pienso que debe ser por lo que la gente dice en las redes sociales. En mi opinión es una bobería, pero donde manda capitán…”.

 

 

No existe prohibición escrita o información gráfica que lo aclare, pero los clientes se ven limitados ante la orden del portero, que indica que no se permite tomar fotografías.

Por otra parte, no muy lejos de la nueva tienda, hay otra no tan novedosa donde se vende puré de tomate en diferentes variantes. “La Hogareña”, situada en la céntrica calle Maceo, se encuentra bajo el asedio de una multitud de consumidores que se aglomeran con el objetivo de adquirir un producto que lleva varios meses ausente en el mercado.

Entre empujones y pleitos, los holguineros tratan de adquirir latas de salsa de tomate y pasta de tomate en cajas. Muchos en la cola son los llamados “acaparadores”, que compran el producto en cantidades para después revenderlo, un fenómeno característico del desabastecimiento comercial. Los acaparadores utilizan estrategias que les permiten saltar las limitaciones en la cantidad que se vende por persona.

“Yo no sé  por qué hacen esto, en lugar de repartir la mercancía entre todas las tiendas, la ponen toda en el mismo lugar”, comentó una señora que no quiso identificarse.

Otro en la misma cola considera que “no quieren que la gente diga las cosas en Facebook, pero mira esto…, si repartieran las cosas por todas las tiendas estas colas no se harían”.

La aglomeración de personas en el sitio provoca otra gran incomodidad, asociada a la ubicación de la tienda en una de las calles principales de la ciudad, por donde transitan bicitaxis y camiones de carga, lo cual incrementa las probabilidades de accidentes.