Madre de uno de los integrantes de Clandestinos denuncia manipulación de la Seguridad del Estado

La madre de Pánter Rodríguez Baró, uno de los supuestos integrantes de Clandestinos, denunció que la Seguridad del Estado manipula el caso de su hijo adicionando delitos a la condena principal
Régimen manipula caso de “Clandestinos”
 

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La madre de Pánter Rodríguez Baró, uno de los supuestos integrantes de Clandestinos, denunció que la Seguridad del Estado manipula el caso de su hijo adicionando delitos a la condena de “daños al patrimonio cultural”.

Esther Baró Carrillo contó a CubaNet que el régimen también quiere condenar a Rodríguez Baró por tráfico de drogas, a pesar de la inexistencia de pruebas para tal acusación. Ella admite que su hijo es consumidor; pero nunca ha traficado.

En sus declaraciones al medio independiente la mujer dijo que “Ellos no pusieron bombas, no violaron a nadie, no mataron a nadie (…) Mi hijo no mató a Martí”.

Para la imputación del nuevo delito las autoridades usaron como prueba “supuestos restos de drogas encontrados en unas latas de refresco en el garaje del edificio, donde mismo habían hallado los peritos dos latas con sangre de cerdo, supuestamente la empleada para untar en los bustos de Martí”, informó la madre al medio de prensa.

Baró Carrillo teme que todo sea una farsa para inculpar a su hijo y mantenerlo más tiempo en prisión. La abogada Laritza Diversent aseveró que el delito de tráfico de drogas solo es aplicable cuando existe una actividad comercial frecuente y “que se lucre con eso”. A Rodríguez Baró no se le encontró dinero ni testimonios que probaran este otro delito.

Pánter Rodríguez Baró, de 44 años, es uno de los supuestos integrantes de Clandestinos, un grupo que acaparó la atención mediática al derramar sangre sobre varios bustos de Martí y llamar a una rebelión en la Isla, todo esto a inicios del presente año. Su detención ocurrió el 6 de enero de 2020 y la de Yoel Prieto Tamayo dos días después.

La Televisión cubana, 15 días después, los mostró como los perpetradores de los hechos. Además. El reportaje expuso a Guillermo Mendoza Torroella y Jorge Ernesto Pérez García como sus cómplices. Estos últimos se encontraban también detenidos en la capital cubana.

Baró Rodríguez lleva 6 meses sin ver a su familia por la pandemia del nuevo coronavirus, aunque la comunicación con ellos es frecuente. Por el momento, está encarcelado en la prisión Combinado del Este, en La Habana, en el Área Especial 47, conocida como el corredor de la muerte. Mientras que los otros implicados se encuentran en el edificio 3 de dicha cárcel.

“Según los parámetros establecidos en los procedimientos penales, los acusados por delitos menores deben esperar el juicio en la prisión de Valle Grande, también en La Habana. Sin embargo, Rodríguez Baró se halla en una celda de máxima seguridad, que se utilizan además como celdas de castigo de los reclusos”, asegura CubaNet.

A inicios de enero, la madre de Pánter conversó, vía telefónica, con ADN Cuba: “Yo no quiero hablar absolutamente nada, yo no quiero ningún tipo de problemas, porque a mi hijo lo están acusando de una cosa que no hizo, y nosotros no queremos ninguna situación (…)”, dijo la mujer, y precisó lo que desea es que se aclare todo “a ver si ya lo acaban de soltar”.

“Él no tiene nada que ver con eso; yo estoy atormentada y lo que quiero es que acaben de soltar a mi hijo porque lo están acusando de algo que no es”, insistió.

Sus amigos cuentan que “el Panter” es padre de familia, tienes dos hijos adolescentes y fue parte de la Manifestación independiente contra la Violencia que se realizó el 6 de noviembre de 2009 desde la céntrica calle G hasta L en La Habana.

De acuerdo con las fuentes consultadas, Rodríguez Baró fue parte del movimiento de Hip Hop en Cuba y es muy querido por todos en ese colectivo.

Clandestinos, a través de las redes sociales, creó gran controversia con imágenes y videos de lo que algunos consideran una profanación hacia la figura de José Martí, y otros una acción legítima de protesta contra el castrismo

Varios letreros de Clandestinos evidenciaron su oposición al régimen y constituyeron su mensaje al presidente impuesto Díaz-Canel. Algunos de los letreros decían “Díaz-Canel, hay hambre”, “Leche para los niños”, o “No más Castro”, montados sobre paredes junto a murales y consignas del castrismo.