“La libertad es un vicio para mí”: Exclusiva con Luis Manuel Otero Alcántara

El artivista cubano Luis Manuel Otero Alcántara conversó con ADN CUBA sobre su más reciente desaparición forzada, a manos de agentes de la Seguridad del Estado en Cuba
 

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El artivista cubano Luis Manuel Otero Alcántara conversó con ADN CUBA sobre su más reciente desaparición forzada, a manos de agentes de la Seguridad del Estado en Cuba. Otero pasó tres días en un calabozo sin que las autoridades cubanas ofrecieran información sobre su paradero a familiares o amigos del artista.

Su detención se produjo en la noche del jueves 12 de septiembre, cuando se cumplía un aniversario de la fundación del Movimiento San Isidro, liderado por él. Horas antes de su arresto, la policía política detuvo también a los activistas Amaury Pacheco e Iris Ruiz, que lograron grabar el diálogo con el agente de la Seguridad del Estado presente en el acto represivo.

Otero Alcántara fue técnicamente secuestrado por hombres vestidos de civil. Según contó el activista a ADN CUBA, en un primer momento pensó que estaba siendo atacado por delincuentes, y solo dejó de resistirse cuando vio la patrulla.

(…) me cogen por cuello y me empiezan a golpear, vestido de civil, me empiezan a golpear, desde allí hasta el carro de la patrulla que estaba al doblar a unos 10 o 15 metros y allí cuando me doy cuenta que es la policía, ahí sí ya no me resisto más”, contó el joven, que ha sido arrestado en múltiples ocasiones por su activismo comprometido con los derechos culturales.

La policía lo llevó entonces para una unidad policial en San Miguel del Padrón. “Al otro día me atiende un Teniente Coronel que me dice que me están acusando del delito de uso indebido de los Símbolos Patrios”.

Luis Manuel realiza un performance que consiste en usar la bandera cubana todo el día durante todo un mes como “su segunda piel”, según ha dicho en otras ocasiones.

 

 

De acuerdo con su testimonio, las autoridades le habrían pedido tomar sus huellas digitales, a lo que él se negó, incluso tras la amenaza de hacerlo con violencia.

Durante su detención, asegura haber estado en “un calabozo que a lo mejor tiene 5 metro por 5 metros y allí pueden haber 12 personas con apenas ventilación ni iluminación, tú no sabes si es de día o si es de noche, tampoco me dejaron tener aseo, son tres días sin lavarte los dientes, sin bañarte…”.

Otero dijo también que en el calabozo sufrió dolores de muela, y los agentes no se interesaron en su situación.

Al momento de su liberación, las autoridades le dijeron que no podía salir de su casa “después de las 12 de la noche”. “Supuestamente me leyeron así como la cartilla, tú estás preso, tú estás en prisión domiciliaria, tú no puedes salir de tu casa después de las 12 de la noche, no puedes estar en lugares públicos, no puedes tomar ron , no puedes, no puedes, no puedes….”, comentó vía telefónica.

Asimismo, Otero contó que nunca le dieron ningún documento “por escrito”.

Me dan a firmar un papel que yo, por lógica, no firmo; le digo me puedo quedar con uno y ellos dicen no, que no te puedes quedar con ninguno, y yo les digo, ah bueno, está bien, entonces me van a tener que echar 20 años por todo eso, y ya me soltaron así, supuestamente en prisión domiciliaria”.

Sobre las huellas psicológicas de este tipo de acciones, Otero confirmó que se trata de algo  delicado: “que a mí me cogieron prácticamente en una fiesta del mundo del arte donde todo el mundo supuestamente te tiene como artista, cuando a ti te apresan así prácticamente delante de todo el mundo, y se genera todo ese rumor, indiscutiblemente la gente tienen miedo saludarte, la gente tiene miedo hablar contigo”, señaló.

(…) a nivel personal con la relación también hay un temor, hay un miedo, estamos hablando que somos seres humanos, que somos individuos frágiles contra una maquinaria, una maquinaria súper agresiva”, dijo también.

 

 

Sobre los posibles efectos de la represión, Otero aseguró que se mantiene firme en su activismo, a pesar de lo que pueda ocurrir: “(…) yo si vengo a morir, yo voy a seguir saliendo a la calle, me pueden echar 20 años y voy a hacer una huelga de hambre y de sed, y nada, me van a tener que matar, pero yo mi libertad sí no la voy a cambiar por nada, la libertad es un vicio para mí, y no la voy a cambiar por nada ni por nadie”, aseguró el joven, que se ha convertido en símbolo de la resistencia en Cuba.

El mismo día de su liberación, un agente de la Seguridad del Estado había asegurado a Claudia Genlui, activista y compañera de Luis Manuel, que este no tenía “ni un arañazo”.

Luis Manuel asegura que sí fue tratado con violencia durante su detención, pero que carece de marcas solo por el tono oscuro de su piel.

Organizaciones de Derechos Humanos y medios de la prensa independiente han estado al tanto de las arbitrariedades cometidas por el régimen cubano contra los integrantes del Movimiento San Isidro, sometidos, como el resto de las voces críticas de la sociedad civil cubana, a la escalada represiva durante los últimos meses en la Isla.