Varias viviendas se inundan de aguas de letrinas en Las Tunas
El problema viene ocurriendo hace más de cinco años, y desde entonces ha sido planteado en reiteradas ocasiones pero las autoridades no hacen nada para solucionarlo
"Varias viviendas se inundan de aguas de letrinas" en Amancio, provincia de Las Tunas, y las autoridades no hacen nada
 

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Incontables son los problemas que sufren los cubanos referentes al mal estado en que se encuentra el fondo habitacional del país.

La actual situación está dada por la poca inversión por parte del régimen en ese sector, y por su negativa a permitir la inversión privada. Mientras tanto, el pueblo tiene que continuar viviendo entre posibles derrumbes, tupiciones de tuberías y desbordamientos de aguas albañales, como en el caso que denuncia Nancy Reyes Sánchez.

Residente en calle 121 no. 17, reparto El Uno, Amancio, provincia de Las Tunas, Nancy Reyes cuenta en una carta a la que este 23 de septiembre el periódico oficialista Juventud Rebelde diera acuse de recibo, que en su cuadra cuando llueve, "lo que debía ser una bendición se convierte en un serio trastorno": varias viviendas se inundan de aguas sucias de letrinas, corrales de puercos y caballos que se crían a su alrededor.

Según explica, este problema viene ocurriendo hace ya más de cinco años, y desde entonces ha sido planteado en reiteradas ocasiones en las asambleas de rendición de cuentas del poder popular.

Asimismo, tal situación es de total conocimiento de las máximas autoridades del municipio. Incluso, en varios de esos momentos en que las casas han estado inundadas de residuos, han llamado a las autoridades antes mencionadas, y estas han concurrido al lugar y han constatado la tan crítica y desagradable situación.

"En una de esas visitas hace ya unos dos años, acordaron que cuando cesaran las lluvias le iban a dar solución a este problema. Y han vuelto las lluvias, se han ido y han vuelto de nuevo… Y hasta la fecha no se ha resuelto nada".

Advierte Nancy que para darle la solución a este problema no se necesita de muchos materiales, ni de un presupuesto elevado: "es solo destupir un tubo o colocar otro para que salga el agua como antes lo hacía".

Aclara que los afectados están en disposición de ayudar, o de ellos mismos darle una solución final al problema, pero "esto no se ha hecho por parte de los vecinos, porque está debajo de una línea de ferrocarril, y se requiere de muchas más autorizaciones; además de que es un trabajo que debe hacerlo alguien de conocimientos vastos en la materia".

Nada justica un escenario como este, aunque justificaciones son las que le sobran al régimen, que prefiere dedicar millonarias sumas a hoteles para el turismo extranjero, o para reprimir al pueblo cubano, sobre todos a los que reclaman para que cosas como estas no continúen pasando.