Sigue la inquisición de Humberto López, turno del periodista y escritor Carlos Manuel Álvarez

El vocero del régimen cubano Humberto López sigue incansable en su cruzada a favor del régimen. Este viernes su escarnio fue para el joven periodista y escritor Carlos Manuel Álvarez, "desconocido" al que acusó de "peón" del enemigo.
Carlos Manuel Álvarez y Humberto López. Fotomontaje: ADN Cuba
 

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El vocero del régimen cubano Humberto López sigue incansable en su cruzada contra el Movimiento San Isidro (MSI), el 27 N y todos aquellos activistas y periodistas independientes que han puesto a temblar la pretendida armonía del sistema y desnudado su naturaleza represiva en estos dos últimos meses del año.

Cual Santa Inquisición, López acude a la emisión estelar del Noticiero Nacional de la Televisión Cubana para, en horario de máxima audiencia, intentar asesinar la reputación de los protagonistas de las protestas populares recientes a base de difamaciones, calumnias y aseveraciones carentes de pruebas sólidas.

Este viernes el escarnio de Humbertico, como irónicamente le llaman ya algunos cubanos, fue para el joven periodista y escritor Carlos Manuel Álvarez, quien a fines de noviembre acudió desde Nueva York a la sede del MSI para acompañar a los acuartelados allí en ese entonces y contribuir en la difusión de su mensaje y reclamos al régimen.

“Hemos mostrado los hechos y acontecimientos de las últimas semanas, y los rostros de unas personas que, a pesar de arrasadores números de seguidores en redes, siguen siendo unos absolutos desconocidos”, afirmó el periodista oficialista, punta de lanza en la ofensiva mediática del gobierno de la isla y sus órganos de Seguridad para hacer ver todo lo sucedido como parte de una estrategia subversiva organizada desde Estados Unidos.

“De uno de esos desconocidos por la mayoría voy a hablarles hoy”, dijo López, para acto seguido intentar defenestrar a Álvarez con argumentos poco creíbles y desconociendo todo el reconocimiento del que goza en los gremios periodístico y literario.

En su hoguera particular para quemar a todo el que quiera, o le ordenen, el inquisidor de moda del oficialismo esgrimió como “cargos” contra Álvarez el hecho de que la publicación que dirige, El Estornudo, reciba financiamiento de la Fundación Nacional para la Democracia (NED, por sus siglas en inglés), y de que al llegar a Cuba haya presuntamente violado los protocolos sanitarios del país ante la pandemia de COVID-19.

También que se haya tomado una foto con “el que pidió una invasión a Cuba” (Maykel “Osorbo” Castillo) y con “el otro que se envolvió en la bandera como acto artístico” (Luis Manuel Otero Alcántara), y que en una entrevista a un medio mexicano se haya expresado del extinto dictador Fidel Castro con unas palabras que, según López, “resultan ofensivas para la inmensa mayoría de los cubanos”.

Desde el punto de vista del vocero, Castro es un símbolo para esa “inmensa mayoría”, por lo que habría que cuestionar hasta dónde se puede permitir la libertad de expresión de algunos que irrespetan eso y se expresan ofensivamente del mismo. 

No entiende, o no quiere entender, como el régimen al que representa y defiende en pantalla, que los límites de la libertad de expresión no pueden establecerse en torno a la posibilidad de caracterizar y juzgar a las personalidades históricas desde cualquier subjetividad.

Símbolos para muchos fueron o son también Stalin, Hitler y Pinochet, y a nadie con criterio y profundidad se le ocurriría sugerir que se limitase la posibilidad de juzgarlos a la luz de los hechos que protagonizaron y las acciones que acometieron u ordenaron.

Al exponer el financiamiento de El Estornudo, López utilizó el editorial que el medio publicó para transparentar sus fuentes de recursos materiales, una práctica que los medios oficialistas y el régimen cubano todo evitan para no cifrar en números su incompetencia económica ni hacer de la rendición de cuentas una acción real y frecuente de su ecosistema.

Para él, el financiamiento de la NED es la prueba maestra que convierte a Álvarez en “peón del imperio” y participante del supuesto “golpe blando” que se teje contra Cuba. Es incapaz, al igual que el sistema que defiende, de lidiar con el pluralismo político realmente existente en la isla.

Ante éste, el régimen y sus órganos de propaganda, así como sus adeptos, optan por repudiar las muestras de oposición y los reclamos ciudadanos, los cuales definen sin pruebas ni argumentos como acciones concertadas por Estados Unidos para lograr el cambio de sistema político en Cuba.

En su hoguera inquisitorial, luego de intentar hacer arder a otros, Humbertico pretendió quemar a Álvarez, alguien a quien no puede emular ni periodística ni cívicamente, y de quien evitó decir que ha sido víctima de detenciones arbitrarias y un prolongado arresto domiciliario en las últimas semanas.

Sobre el hecho, al que restó importancia, Álvarez se limitó a escribir en su perfil de Facebook lo siguiente, en clave de ironía y desafío al oficialismo: 

“Molestaron mis ideas sobre Fidel Castro dichas al portal Canal 22 de México y el noticiero me dedica una cantinela difamatoria el día de mi cumple. A mí y a El Estornudo, mi casita de resfriados y corizas. No lo he visto, pero gracias por eso. Me gustaría pronto algo en Escriba y Lea, ¿puede ser?”

 

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