Activista cubana denuncia que régimen de Nicaragua le impidió entrar al país

La activista cubana Dairis González Ravelo vendió todas sus pertenencias para el viaje a Nicaragua, pero los regímenes de Díaz-Canel y Ortega impidieron su entrada, denunció
 

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La activista cubana Dairis González Ravelo denunció en un video publicado este miércoles, que los regímenes de Miguel Díaz-Canel y Daniel Ortega de conjunto impidieron su entrada en Nicaragua, país que tiene una política de “libre visado” para los naturales de la isla.

González Ravelo, residente en Morón, Ciego de Ávila, vendió todas sus pertenencias para reunir el dinero suficiente y comprar pasajes a ese país. La Seguridad del Estado cubano habría alertado a las autoridades de Nicaragua para que le negaran la entrada, afirmó la activista en un video publicado por el periodista Mario J. Pentón.

“Me encuentro en estos momentos alquilada en una casa por tres meses. Mi vida en Cuba ha sido dura desde que decidí denunciar todo lo que vivimos en este país, que es una dictadura de 63 años”, dijo González Ravelo.

Con sus ahorros compraron los boletos de avión para el 21 de enero. Su ruta era Habana-Panamá, con la aerolínea Copa, y Panamá-Nicaragua con la venezolana Conviasa. “Estuve 6 días botada en La Habana para reclamar un cambio de horario en el pasaje, en el Centro de Negocio de Miramar. Nos reprogramaron para el día 20” en la tarde, explicó.

Pero al llegar al Aeropuerto Internacional “José Martí”, la supervisora de guardia en el vuelo de Copa, sin ver el pasaporte de los cubanos, los sacó de la fila. Un par de horas después, cuando el avión estaba a punto de despegar, dos funcionarios de migración dijeron “que no podíamos abordar el vuelo porque las autoridades de Nicaragua les habían reportado a ellos que nosotros no éramos admisibles”.

“¿Cómo no voy a ser admisible en un país al que nunca he ido, que no soy buscada por la Interpol, no soy terrorista, no soy narcotraficante?”, cuestionó González Ravelo.

 

Una emprendedora con las alas cortadas en Cuba

La cubana tiene formación como económica-auditora y su esposo, Armando Pompa Menéndez, también posee títulos profesionales relacionados con servicios gastronómicos. Pero en la isla no pueden encontrar trabajo, entre el acoso de la policía política y el descontento con la “corrupción” de la que han sido testigos.

“A penas me gradúe empecé a trabajar como directora económica en un almacén de materiales de la construcción, a los 8 meses tuve que pedir la baja por no apoyar la corrupción y el desvío de recursos. No estaba de acuerdo, no me enseñaron a robarle al pueblo para que los dirigentes vivan mejor. Luego empecé a trabajar como directora económica en otra empresa del Ministerio del Comercio Interior, en almacenes de comida, distribución a las bodegas, donde también pedí la baja por similares motivos. Los jefes eran los que robaban, había faltantes”, aseguró González Ravelo.

Creó una pequeña empresa privada con carros de granizado y llegó a contratar hasta unos 10 trabajadores. Los inspectores estatales comenzaron a acosarlos y pedirles sobornos, aunque, refiere González Ravelo, ella y su esposo tenían toda la documentación legal.

“Si no le pagas lo que quieren, aunque tengas patentes no les importa”, dijo la emprendedora, que tras su experiencia denunció “la corrupción” en medios prohibidos por el régimen cubano, como Radio Martí.

“Estuvimos detenidos, secuestrados, me han decomisado todo, hasta el punto que me mandaron a golpear. Dos mujeres me golpearon el 7 de julio, mandadas por la Seguridad del Estado”, dijo en el video publicado por Pentón.

Cuando estallaron las protestas del 11 de julio de 2021, le pusieron vigilancia en su casa y le impidieron salir. “Pasamos muy duros momentos”.

“Mi esposo y yo vendimos la casa –donde también vivía mi mamá y mis dos niños– para irnos y poder tener un futuro mejor, poder emprender, porque aquí en Cuba te cortan las alas totalmente, no puedes tener un negocio y sobrepasar por encima del gobierno”.

A Dairis González Ravelo no le dan trabajo en Cuba por su activismo. “Tampoco podemos emprender un negocio, no tenemos como sostenernos. Es duro cuando te les viras [a las autoridades], denuncias y tu vida se transforma”, dijo.