¡Qué paciencia hay que tener! Cubana lleva 6 meses esperando que le arreglen lavadora.

Veinte años no es nada, cantaba Gardel, y pareciera que el régimen intenta poner ese tango otra vez de moda.
¡Qué paciencia hay que tener! Cubana lleva 6 meses esperando que le arreglen una lavadora.
 

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Este 9 septiembre el oficialista periódico Juventud Rebelde dio acuse de recibo a una carta enviada a su redacción por Gudelia Suárez López, quien es vecina de calle 414, Edificio 1701, apto. 15, entre 17 y 19, Peñas Altas, Guanabo, en La Habana, y se queja del deficiente servicio de garantía de la Cadena de Tiendas Caribe, debido a que ella adquirió una lavadora el 4 de noviembre del pasado año, se averió el pasado 3 de marzo, y hasta estos momento no ha conseguido que se la arreglen.

Desde 2019 la Cadena de Tiendas Caribe es una de las entidades que a nivel nacional comercializan productos en moneda libremente convertible (MLC).

Gudelia Suarez explica en su carta que durante todo el mes de marzo se mantuvo llamando por teléfono a los números 7 862 6983 y 7 862 7490, que son los que aparecen en el certificado de garantía, pero no consiguió que la atendieran. Llamó entonces al  7 227 2163 de Atención al Cliente, y le dijeron que siguiera insistiendo en los números anteriores.

Así lo hizo durante abril, mayo, junio y julio, pero el resultado siempre fue el mismo. Entonces en Atención al Cliente le dieron el número 800 00724, al que llamó y contactó con una persona llamada Yeni, la cual le dio otros cuatro números a los que llamó, pero tampoco logró establecer comunicación.

Entonces el 28 de julio decidió llevar el equipo al taller que le correspondía según la garantía, ubicado en Galiano esquina a Neptuno, en Centro Habana, pero al llegar descubrió que el taller no estaba allí, y que en su lugar había una tienda.

Gracias a una persona que pasaba por ahí en ese momento, supo que el taller había sido trasladado para San Nicolás, en el Barrio Chino.

Cuando llegó a la nueva ubicación se encontró con un cartel que explicaba que el taller estaba en reparación, aun así esperó que comenzaran a llegar los trabajadores y  pudo hablar Ernesto, quien dijo ser el jefe.

El hombre le preguntó qué hacía allí con esa lavadora, pues el taller estaba en reparación, y el servicio a las garantías se estaba prestando a domicilio. Luego de esto le tomó los datos y le dijo que se fuera y realizara el reporte cuando llegara a su casa.

Ese mismo día la llamó una persona llamada Caridad. Le dio el número del reporte y le informó que la atención a los del municipio Habana del Este les toca los jueves.

"Ya han pasado seis jueves y nada. Hoy a las 11:00 a.m., en Atención al Cliente, el especialista que me atendió muy amablemente me comunicó que sí están prestando servicios a domicilio de lunes a viernes de 8:00 a.m. a 4:00 p.m. Y me facilitó el teléfono del taller. Afortunadamente hablé con quien dijo ser el administrador, pues Ernesto es su segundo. Me informó que tenían muchos reportes, que sí estaban en reparación y abrirían la semana que viene. Me propuso que volviera a llevar la lavadora al taller".

Gudelia considera que esto es una falta de respeto, "pues siendo una jubilada, con un enfermo en casa y mi hija con una niña de meses, no tenemos otros 40.00 CUC para volver a llevarla. Ese servicio es malo, lleno de deficiencias", y cita cláusulas del certificado de garantía de su lavadora:

"Los defectos que surjan después de los primeros siete días de la compra, el taller de garantía los solucionará en un plazo no mayor de 30 días".

"En el caso de los refrigeradores, lavadoras, y televisores, si la reparación excede los 30 días, el taller le podrá ofrecer un equipo de uso, en condiciones de préstamo mediante la firma de un contrato hasta que sea reparado el suyo".

"Los clientes que acuden a los puntos de servicio (tiendas) para la reparación de su equipo, deberán realizar previamente el reporte vía telefónica al taller", algo que Gudelia intentó durante 4 meses y no logró.

"Espero impacientemente que en algún momento me atiendan, me reparen el equipo y pueda disfrutar mi lavadora, que no es un lujo sino una necesidad", concluye.