Tiendas en divisas, el dolor de quien puede comprar
Un cubano compartió en Twitter sus vivencias al comprar en una de las tiendas en divisas. Comprobó el carácter discriminador de las mismas y concluyó que agudizan la desigualdad en un país de economía precaria e insuficiente
 

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Las tiendas para la venta en divisas o moneda libremente convertible (MLC) en Cuba siguen dando de qué hablar. No importa cuánto se esfuercen el régimen y sus medios propagandísticos para hacerlas ver como una medida necesaria para supuestamente salir de la crisis, para muchos cubanos de a pie son establecimientos discriminatorios que propician un apartheid económico más visible que el que imperó años antes, cuando los cubanos no podían entrar a los hoteles o recintos destinados a los turistas extranjeros.

La causa de que la discriminación sea más visible radica en la aguda escasez y desabastecimiento que encara la isla en estos tiempos de coronavirus, una pandemia que ha venido a agudizar todos los males crónicos de una economía siempre insuficiente para satisfacer las necesidades básicas de la sociedad, por mucho que los “estadistas” del oficialismo se empeñen en planificar mejor cada año, siempre de manera vertical y centralizada.

Podría pensarse que aquellos que pueden comprar en las tiendas en divisas no se detienen a pensar en el mal que éstas representan para Cuba. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Testimonios dan fe del dolor que pueden sentir algunos que, lejos de sentirse privilegiados por poder acceder a más artículos que el resto, saben que comprar en esas tiendas profundiza la desigualdad imperante en el país y no ayuda en el corto plazo a la solución de los males de fondo de la economía.

Tal es el caso relatado en Twitter por el usuario Chewee, un cubano que se identifica como “ciberjusticiero” y “arquitecto incipiente”, que no es “ni político ni religioso, sólo humano”, y que tuvo que vivir varias escenas tristes al acudir a una de las polémicas tiendas. 

Según contó éste, entró a una tienda en MLC y al ver todo lo que había pensó que varias cosas no se podían conseguir en otro lado. “Tomo lo que necesitaba, me acerco a la caja y veo a una señora media desorientada, con un paquete de detergente en la mano, que se para delante de mí. Cuando llega a la caja, la que atiende, de forma burlona, le dice: ‘Tú sabes que esta tienda es por tarjeta’. La señora, como era de esperar, no tiene ni idea de lo que sucede”, narró Chewee, que ante la situación decidió ayudar a la señora.

“Le digo a la que atiende: ‘ponlo en mi cuenta’. La mujer me mira como un bicho raro, la señora muy agradecida me pide que le explique que acaba de pasar. Con pena lo hago. Aún creo que no le quedó muy claro. A mí tampoco me queda muy claro qué le ha pasado a este país, que intentos ya ridículos por mantener a flote una economía lo único que hacen es dividir, aún más de lo que está dividida, la sociedad”, analizó.

A partir de lo sucedido, Chewee cuestionó que la economía del régimen se esté basando principalmente en las remesas enviadas al país. Según su narración, cuando salió de la tienda, acompañado por su madre, una mujer de aspecto humilde miró al contenido de sus bolsas y les preguntó dónde hallaron espagueti.

“Mi mamá le responde apenada: ‘en la tienda por tarjeta’; mirada decepcionada de la mujer; mi madre estalla en llanto en el medio de la calle. No sé por qué a mi mente viene la analogía de estar leyendo en los libros de historia como en la Cuba colonial los dueños de ingenios, dentro de los ingenios, contaban con sus propias monedas que solo tenían valor dentro del ingenio. A eso ha llegado Cuba, a diferenciar a los consumidores. No de tecnología, ni de cosméticos, de COMIDA, por el acceso que tenga cada uno a una moneda extrajera”, detalló el tuitero.

Por si fuera poco, y siempre según su relato, tras la decepción y la tristeza provocada por el espagueti, escuchó una conversación de dos señoras, en la que una le preguntaba a otra qué tiendas quedaban que no vendieran por tarjeta. La interpelada respondió: “para qué tú quieres saber eso, si total, están vacías”.

“No sé qué más decir, ni a qué conclusión llegar, sólo estoy muy decepcionado”, dijo Chewee sobre todo lo vivido, al tiempo que remarcó que “Cuba carece totalmente de economía”.

“No hay ningún tipo de producción, por eso es que al momento de la crisis del coronavirus y el cierre de fronteras se desata todo el desastre este... Lo que se ha hecho es quitarle al que produce, para que no produzca, y a cada uno que tiene la iniciativa de mejorar, de crecer, lo único que se encuentra son trabas de la burocracia de este país.

“Muy decepcionado estaría Guillén. Tengo que ya tengo donde trabajar y ganar lo que me tengo que comer. Tengo, vamos a ver, tengo lo que tenía que tener”, agregó en franca ironía y alusión a los famosos versos del poeta nacional cubano.

El largo hilo de Chewee en Twitter ha provocado numerosos comentarios y reacciones. Algunos acusaron que su intención fue destacar la buena acción que tuvo con la primera señora, lo cual fue negado en comentarios posteriores por el tuitero, pero la gran mayoría de los que se pronunciaron sobre lo narrado cuestionaron de manera uniforme la desigualdad que evidencian y profundizan las tiendas en MLC, así como la incapacidad sistémica para que la economía cubana salga realmente a flote.

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