Observatorio de Libertad Académica investiga censura en universidades cubanas

Un proyecto que sistematiza las censuras y violaciones de la libertad de expresión y de cátedra en universidades cubanas es desarrollado por el Observatorio de Libertad Académica
Universidad de La Habana
 

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La censura en universidades de Cuba a partir de 1959 “ha sido un fenómeno masivo en determinados momentos”, aseguró Omara Ruiz Urquiola, investigadora principal del Observatorio de Libertad Académica, a propósito de un proyecto que sistematiza la historia de las violaciones de la libertad de expresión y de cátedra en las Casas de Altos Estudios de la isla.

En declaraciones ofrecidas a Cubanet, Ruiz Urquiola y el profesor Sergio Ángel, investigador titular del Programa Cuba de la Universidad Sergio Arboleda (Colombia), precisaron detalles sobre este estudio que profundiza en “La historia de la censura en la academia en Cuba”, fundamentalmente durante el período regido por el mandato castrista.

“En la depuración universitaria a inicios de la Revolución,  el 80% del claustro universitario quedó fuera”, detalló Ruiz Urquiola, a la vez que subrayó que Fidel Castro “vulneró la autonomía universitaria” a través de “intervenciones militaristas, totalitarias, dictatoriales”.

La profesora cubana laboró en el Instituto Superior de Diseño (ISDi) de La Habana hasta que fue expulsada en 2019 por razones arbitrarias de índoles políticas y actualmente forma parte del equipo del Observatorio de Libertad Académica.

Por su parte, el académico colombiano Sergio Ángel, precisó que en 2018 en la Universidad Sergio Arboleda comenzaron con el Programa Cuba. El principal objetivo era tener una mirada distinta de realidad de la isla y la propaganda pro-régimen que circula en América Latina, basados en la verdad ofrecida por una sociedad civil activa.

“(…) decidimos construir una realidad diferente de Cuba, una realidad plural, democrática, y dejar de lado la idea de que Cuba era la Cuba que se vendía precisamente desde el régimen cubano”, acotó el catedrático.

En la entrevista ofrecida a CubaNet y publicada en el canal de YouTube de este medio, Sergio Ángel criticó además, que a raíz de la investigación sobre la censura en academias cubanas es posible afirmar que en Cuba “primero se debe ser un ferviente creyente en la Revolución para luego poder ingresar a las aulas, algo que contrasta por supuesto con todas las máximas de libertad”.


Durante la investigación Ruiz Urquiola ha logrado sistematizar información sobre reprimendas y violaciones de libertades a cientos de profesores cubanos, a los cuales se les ha coartado su moral profesional e individual.

Historias “duras” y “desgarradoras” que han conmovido a la también activista cubana por la democracia en la isla. “Puedo hablar de profesores que pasaron a ser vendedores ambulantes, profesores que tuvieron que ir al campo a trabajar porque ese fue el único camino que les quedó  luego de no encontrar ningún empleo, ni siquiera en comunales recogiendo basura (…) Muchos perdieron su matrimonio, su estabilidad hogareña, no solamente económica sino también familiar. Hubo casos que llegaron al suicidio.”, refirió Ruiz Urquiola.

Esta realidad no ha sido visibilizada porque básicamente no se entendía como una violación. Uno de los aspectos novedosos de este Observatorio de Libertad Académica es poner presente que aquí hay una violación de derechos. Reconocer que la libertad académica es entonces un derecho, que es una de las consignas que defendemos”, acotó el investigador colombiano.

Sergio Ángel agregó además que trabajan “en los derechos de libre expresión, en reconocer la violación de libre circulación y revindicar el derecho a la libertad académica”.

En Cuba “(…) los lineamientos que se establecen para cada una de las instituciones de Educación Superior, han sido construidos de forma centralizada y han sido depurados por más de 60 años. Eso quiere decir ― y no lo digo yo, lo dijo el ministro de Educación Superior, (José Ramón) Saborido― que todo aquel que quiera ser profesor universitario tiene y debe ser un revolucionario. Es decir, aquel que no apoye la causa no puede estar dentro de las instituciones universitarias. Esta máxima precisamente deja la consigna de que primero se debe ser un ferviente creyente en la Revolución para poder ingresar a las aulas, algo que contrasta por supuesto con todas las máximas de libertad de cátedra, de libertad de expresión, de libertad académica y más aún con la autonomía universitaria”, comentó el profesor de la Universidad Sergio Arboleda.

Sobre el “tremendo” impacto negativo de la censura en las universidades, y la crisis de existencia de una sociedad civil autónoma en Cuba que permita generar acciones para reclamar sus derechos en el marco de la democracia, fueron otros de los temas abordados por los investigadores.

“Necesitamos una educación cívica que tenga que ver con pelear dentro del civismo por nuestros derechos civiles, y eso se funda en el ensayo de república que son las universidades autónomas; nosotros carecemos de esa formación democrática”, concluyó Ruiz Urquiola