Ni chancletas hay en tiendas de Cuba, denuncia periodista

El desabastecimiento en Cuba llega hasta productos tan básicos y de uso cotidiano como las chancletas, perdidas de las tiendas estatales en La Habana
Tienda estatal vacía, en La Habana. Foto: AFP
 

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El desabastecimiento en Cuba llega hasta productos tan básicos y de uso cotidiano como las chancletas, perdidas de las tiendas estatales en La Habana.

“Nuevo nivel de crisis en Cuba desbloqueado: No tengo chancletas, no hay chancletas”, denunció en la red social Twitter, la periodista Geisy Guia Delis.

Satirizando con la situación vivida en la isla durante los peores años de la crisis de los 90, Guia Delis añadió: “¿Cómo era que se hacían las alpargatas de cámaras de bicicletas? Que me dejen un tutorial aquí”.

La escasez provoca que se disparen los precios en los productores y vendedores privados, que también han visto cómo suben en el mercado informal cubano el valor de las materias primas o el calzado importado por particulares.

La usuaria identificada como Maggie (@maggggietatcher), respondió a Geisy Guia: “acabo de preguntar por unas chancleticas de esas hiperfinitas en los artesanos del parque del Quijote y... *aguántate… [cuestan] $600”.


Yasser g.c. (@diceyass) correspondió al pedido en tono de broma, diciendo que tiene “cámaras [de gomas de bicicletas] viejas, por si te interesa. Y si te animas, montamos un 'online store' de alpargatas recicladas”, las que se veían obligados a usar muchos cubanos durante el llamado eufemísticamente “Período Especial”.

Por su parte Moisés Leonardo Rodr (@cubamartiana) opinó que, si quisiera buscar un paliativo a la ausencia del calzado, “no puedes hacer chancletas de palo que se usaban mucho antes de 1959 PORQUE NO HAY PUNTILLAS”.

 

Sin jabones y pasta dental, tampoco aceite

Pero en la isla el régimen es incapaz de garantizar cualquier cosa. Por ejemplo, la escasez de productos de aseo es un problema anterior a la llegada de la COVID-19 a Cuba. La distribución que realiza el gobierno en las bodegas cubanas es irrisoria y obliga a encontrar otras vías muy costosas para mantener la higiene personal.

El jabón de lavar y el de tocador se entregan una vez al mes en estos establecimientos y la pasta dental llega cada dos meses, según informaron autoridades de del Grupo Comercializador de Productos Industriales y de Servicios del Ministerio del Comercio Interior (Mincin) al oficialista Granma.

Afirma el periódico estatal que estos artículos de la canasta básica son prioridad del gobierno; pero la realidad es otra cuando el cubano debe adquirir en 200 pesos cubanos un tubo de pasta en el mercado negro o comprar dólares porque solo se expenden jabones en las tiendas en Moneda Libremente Convertible.

La crisis en la isla provoca situaciones desagradables, como una lucha enconada por la supervivencia. En la ciudad de Cárdenas, recientemente sus ciudadanos amanecieron “en estado de guerra”, con buena parte de la población haciendo colas, como si se tratara de un país enfrentado a otro que debe racionar los alimentos.

Esa es la realidad de todos los cubanos desde hace tiempo, como cuenta el usuario de Facebook Mayi Abrante Pérez.

“Les cuento que me levanté a las 5:00 a.m. para ir a marcar a la cola del famoso aceite en la tienda Cubalse, pero no pude ni llegar a la esquina, porque estaba la policía y no dejaban estar ahí; había gente escondida por todas partes esperando que fueran las 6am para salir corriendo para la cola”.

“Llegó el momento y empezó a salir la gente de todos los rincones y no tengo que decirles lo que se formó, gritos, empujones, amenazas, lenguajes de adultos y violencia, vino el camión de la policía, todos corrimos y el camión detrás de nosotros, parecía una cacería de brujas, señores”, agregó Abrante.

Este matancero, como las decenas de personas reunidas allí, salió corriendo y llorando de impotencia y de vergüenza. “Ya esto sobrepasó los límites (…), es un bochorno vernos fajándonos por un pomo de aceite (…) esta situación nos ha hecho perder nuestros valores, pero sobre todo no tenemos igualdad y esta es la peor parte de todo”.