La cuarentena llega a su segunda temporada en La Habana

¿La Habana le cogió el gusto a la cuarentena, o todo forma parte de un plan bien diseñado por el régimen para tratar de control a un pueblo que está a punto de explotar? Sin dudas las próximas semanas tendrán la última palabra
La  cuarentena, segunda temporada, con más militarizada que antes
 

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El 22 de julio el Consejo de Defensa Provincial de La Habana informó que la ciudad estaba lista para la fase 2 de recuperación pos-COVID-19A menos de un mes de esa fecha, la capital retorna a la Fase de Transmisión autóctona limitada.

Los casos positivos aumentan a diario, focos de contagio en varias localidades forzaron el cierre de bares, toque de queda a partir de las 11 p.m., transportación suspendida y los habitantes de la ciudad dividiéndose en teorías y argumentos sobre lo que viene sucediendo y cómo debió haber actuado el gobierno y la población.

ADN Cuba recorrió varios municipios para recoger opiniones:

"El gobierno está desatado, —dice una dependienta por cuentapropia que prefirió el anonimato—, pero no de ahora, ni de cuando comenzó la pandemia, sino de siempre. Lo que sucede es que 'esto' le ha abierto los ojos a unos cuantos que creían en el sistema, aunque es cierto decir que muchas personas no han sido receptivas con las medidas tomadas. Aquí mismo, Marianao es ahora un centro de la pandemia en La Habana".

"Creo que siendo la capital tan indisciplinada, no se debió permitir la apertura de bares y restaurantes, ni mucho menos fiestas con gran cúmulo de personas. Una ciudad tan chiquita y con tanta gente hacinada, era cuestión de tiempo. Las personas querían irse de fiesta, no midieron las consecuencias y ahora es tarde. Oriente en Fase 3 y nosotros a volver a encuevarnos", comenta Pastor, el carnicero de un barrio del Vedado.

"¿Ustedes ven esto? —señala hacia una cola en una tienda del reparto Alamar, una señora que espera comprar hace más 6 horas y que también prefirió el anonimato por trabajar en una entidad de Consejo de Estado—. Esta cola para comprar un mísero picadillo está así desde que comenzó la crisis de comida en Cuba. Esta acera ha estado repleta de gente día y noche desde hace 7 meses. Ha habido situaciones con los nasobucos, el distanciamiento social, los coleros, la policía y ahora los anticoleros, que también los he visto hacer de las suyas".

"Nunca debimos salir de la cuarentena. Esta ciudad no se parece a ninguna otra. Hay que relanzar lo que queda de economía, hay que darle esperanza a la gente, hay que acatar las medidas, pero fue una locura y un fracaso dejarlo todo a las estadísticas y la consciencia ciudadana, consciencia de palo, diría yo”, comenta una vecina del barrio de Miramar.

"Si hay que salir, se sale, pero nada de guaguas, nada de tumulto. La policía está para el detalle, pero no para la cuestión específica", explica un joven carretillero de la Habana Vieja.

Sin duda, el establecimiento de esta nueva cuarentena traerá como consecuencia, ya visible en las calles, que el régimen recurra nuevamente a la militarización de cada esquina, a llevar hasta las últimas consecuencias una crisis que todavía cree ganar, aunque para eso tenga que dinamitar todo un pueblo que a pesar de saberse ahogado, aun no explota.  

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