La Habana vuelve a encerrarse ante rebrote de COVID-19
El rebrote de COVID-19 que impacta a Cuba desde hace 15 días obligó a las autoridades del régimen a decretar el regreso de La Habana a la fase de transmisión autóctona limitada y a tomar medidas que implican en nuevo encierro de la provincia respecto a otras
El distanciamiento social deberá ser más estricto
 

El rebrote de COVID-19 que impacta a Cuba desde hace 15 días obligó a las autoridades del régimen cubano a decretar el regreso de La Habana a la fase de transmisión autóctona limitada de la enfermedad pandémica y, consecuentemente, tomar medidas que implican en nuevo encierro de la provincia respecto a otras.

Cuba estableció la fase de transmisión autóctona hace varios meses, cuando aumentaron considerablemente los casos de coronavirus en la isla. A finales de junio procedió a la desescalada de las medidas de confinamiento y anunció la entrada en la etapa recuperativa, que ahora ha sido echada atrás en la capital, siempre a la zaga de las otras provincias por ser la de mayor número de casos diarios y eventos de transmisión local. De hecho, hasta el sábado se reportaban en La Habana siete eventos de transmisión local y 31 focos en 10 municipios.

De los 65 nuevos casos informados este domingo por el Ministerio de Salud Pública (Minsap), 29 corresponden a La Habana, donde el sábado el Consejo de Defensa Provincial (CDP) ordenó detener nuevamente el transporte de pasajeros y limitar “al mínimo el movimiento” de las personas.

El CDP capitalino también instó a mantener el aislamiento físico entre los residentes en la provincia. Precisó en su reunión que a partir de la próxima semana sólo se mantendrá activo el transporte público destinado a los trabajadores, a la vez que se cerrarán las escuelas de automovilismo y se hará un “exhaustivo control de quienes salgan o entren a la ciudad”.

Habrá un toque de queda para el transporte permitido durante los fines de semana, cuando los autos solo podrán circular hasta las 8:00 de la noche.

Asimismo, por el retorno a una fase de mayor gravedad epidemiológica, y con el afán de contener el incremento de contagios, se limitan las actividades recreativas y de servicios, lo que implica el cierre de playas y piscinas de la ciudad.

Según se detalló en el programa oficialista Mesa Redonda, como parte del obligado nuevo encierro de La Habana, se paraliza también el funcionamiento de los grandes parques recreativos, los bares, restaurantes y cafeterías, y las áreas destinadas a la concentración de trabajadores por cuenta propia.

En los establecimientos gastronómicos se permitirá la elaboración y venta de comida para llevar, precisó el gobernador de La Habana, Reinaldo García Zapata, en el referido programa, donde el Ministerio de Turismo (Mintur) especificó que con el retorno a la fase de transmisión autóctona limitada los turistas nacionales residentes en la capital tendrán que portar el resultado negativo del test rápido de detección de COVID-19 antes de trasladarse y entrar a las instalaciones.