Human Rights Watch: La dictadura pretende que los cubanos son propiedad privada
La mayor organización no gubernamental dedicada a la investigación, defensa y promoción de los derechos humanos volvió a criticar la regulación migratoria en Cuba, una flagrante violación a la libertad de circulación
La regulación migratoria es una violación a los DDHH
 

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El director ejecutivo de la División de las Américas de Human Rights Watch (HRW), José Miguel Vivanco, consideró que la dictadura cubana pretende tratar a sus ciudadanos como si fueran su propiedad privada y una muestra de ello es cómo se abroga el derecho de decidir quién puede viajar o no al exterior de la isla.

“La política del régimen cubano de prohibir la salida de nacionales de la isla —incluso a través de la humillante figura de ‘persona regulada’— es una grave violación de derechos humanos. La dictadura pretende tratar a los ciudadanos cubanos como si fueran su propia propiedad privada”, escribió Vivanco en su cuenta de Twitter.

Las palabras del alto ejecutivo de la mayor organización no gubernamental (ONG) dedicada a la investigación, defensa y promoción de los derechos humanos hacen referencia a su pronunciamiento en un reciente artículo del periodista Andres Openheimer, donde se criticó el mecanismo de regulación migratoria del régimen cubano.

La crítica y el análisis del reconocido periodista partió del caso de la joven youtuber Ruhama Fernández, quien anunció el 3 de agosto en su página de Facebook que le habían negado el pasaporte para recibir un premio internacional y visitar a sus padres en Estados Unidos porque aparecía en la base de datos como “persona regulada”.

En 2013 Cuba flexibilizó su política migratoria. Eliminó el permiso de salida que concedía el Estado a los ciudadanos como requisito para salir de la isla, temporal o permanentemente, pero se abrogó el derecho de regular la salida de determinadas personas, bajo presuntos argumentos de interés o seguridad nacional.

Si bien en un inicio la regulación aplicaba exclusivamente para militares, médicos (bajo un argumento sin sentido de que deben reponer con su servicio en el país la educación gratuita que recibieron) y personas que manejaban o manejaron información delicada o confidencial, actualmente funciona como un castigo para aquellos que critiquen al régimen o se opongan abiertamente a éste.

Es una nueva forma de intimidación política “que parece sacada de la serie de ciencia ficción de Netflix ‘Black Mirror’, dijo Openheimer sobre la regulación. 

Según le comentó Ruhama en una conversación que sostuvieron vía Zoom, la secretaria de la oficina de migración le dijo que necesitaba “arreglar su situación” antes de solicitar nuevamente un pasaporte. “Eso, en la jerga cubana, era una forma de decir que debería dejar de criticar al régimen y hacerse miembro de la Juventud Comunista”, comentó la youtuber al periodista, columnista en El Nuevo Herald

Al menos 150 ciudadanos cubanos que no entran en las categorías reguladas de la actual ley migratoria cubana estaban regulados por el régimen en septiembre de 2019, según datos del medio independiente 14yMedio. Lamentablemente, esa cifra parece haber ido al alza en lo que va de 2020, aún cuando los viajes están limitados por la pandemia de coronavirus.

Un caso paradigmático en lo que a negatividad y violación de derechos se refiere es el del cubano Lidier González, quien reside legalmente junto a su esposa en Uruguay, pero al que las autoridades le han negado por meses la salida de Cuba, a la que regresó para una visita familiar corta y planificada.

Como consecuencia de ello, Lidier lleva meses sin estar junto a su esposa en el país en el que ya vive y hace vida diaria. Incluso, perdió su trabajo.

ONGs como HRW han condenado la regulación migratoria que La Habana hace sobre muchos de sus ciudadanos, la cual ven como una violación flagrante del derecho a la libre circulación establecido en la Declaración Universal de Derechos Humanos y, también, en la Constitución cubana aprobada en 2019.