Holguineros opinan sobre medidas económicas del régimen

Contrario a lo que muestran los reportes oficialistas, en Holguín imperan el descontento y la decepción con las medidas económicas anunciadas por el gobierno a mediados de julio, tendentes a la dolarización y una mayor desigualdad
En los bancos muchos se aglomeran para las tarjetas
 

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Asco más que asombro provoca la capacidad para mentir que muestran los peleles de la dictadura. Según la prensa oficialista, los holguineros acogen con optimismo las “nuevas” medidas adoptadas por los equivocados de siempre para “salvar” la economía del país.

Basta con salir a la calle para constatar que, al igual que el resto de los cubanos, aquí la gente está que arde. Aunque no dejan de tener miedo, algunos conocidos se atreven a confesar su desagrado.

Primero, porque saben que el gobierno es incapaz de lograr una mejoría sustancial y duradera que permita vivir dignamente. Segundo, porque no creen que las estrategias de Gil sirvan para algo que no sea corrupción y empoderamiento de amigos y tracatanes.

Pero lo que trae en vilo a los que tienen que sobrevivir con un salario es el tema de las ventas de artículos de primera necesidad por “The american dollar”. Como dice Lázaro, un trabajador sencillo, en conversación con ADN Cuba: “The american dollar primero era prohibido y ahora si no tienes te jodes. Estuve preso por posesión de divisas extranjeras, solo me ocuparon un billete de cinco que me habían regalado y ahora tendré que comprar para poder comer o bañarme, es la mayor burla que me ha hecho el comunismo”.

Betty, trabajadora en la campaña anti vectores, expresa su malestar: “No se puede ser más descarado, en las tiendas no hay casi nada, pero en estas por dólares tienen de todo, es una falta de respeto y así piden que una se esfuerce más, ¿qué más quieren estos vive bien? y después hablan de bloqueo. El bloqueo es para los pobres, para quien recibe remesa ya no hay bloqueo, es un descaro y una falta de respeto”.

A propósito de este comentario, resulta indignante que el periódico ¡Ahora! publicara el 15 de julio que Elizabeth Reyes Velázquez, directora de la División Oriente Norte de la Cadena de Tiendas Caribe, afirmó en conferencia de prensa: “Es muy difícil mantener un suministro estable de productos en nuestras tiendas, porque además del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos que enfrentamos, nuestros proveedores habituales también están impactados por la pandemia y esto afecta nuestra compra y distribución”.

Sólo dos días después, para el 17 de julio, en el mismo medio de noticas, la dirigente estuvo de acuerdo con uno de sus colegas, también entrevistado, en que para las tiendas en MLC “… hay respaldo de mercancías y medios de almacenaje, como garantía para el abastecimiento permanente”.

Y es que la desfachatez de la dictadura y sus lacayos parece no tener límites. Pero incluso muchos de aquellos que por lo general andan conformes, hoy se sienten defraudados.

Tal es el caso de mi vecino Reynaldo, un jubilado de las FAR: “Me jubilé por la ley vieja, así que gano muy poco. Toda mi vida estuve vinculado a la revolución, pero veo que esto ya se fue al carajo, ahora vamos a depender del dinero de los “gusanos”, esos son los únicos que podrán vivir, ahora me pregunto si habrá valido la pena tanta mierda que comimos”.

“Sé de qué te estoy hablando” -dice Alfredito, el amigo economista devenido bicitaxista-, “esto de las tiendas va a hacer que crezca la inflación. Ya el dólar anda por 1.20, cuando se ponga a dos por uno veremos, y seguirá subiendo. Lo mismo que pasa en Venezuela, una inflación con porcientos astronómicos, lo que quiere decir que vamos a necesitar un saco de dinero para comprar el pan”. 

“Por otra parte, se pierde absolutamente la soberanía monetaria, se devalúa aún más la moneda. La gente va a tener que cobrar sus servicios en dólares, habrá miles de dólares que no irán al banco nunca porque la gente no confía ¿Y qué va a hacer el gobierno? Creo que van a prohibir nuevamente que la gente tenga dólares. De hecho, las tarjetas magnéticas y no cash para comprar demuestran que no quieren que tengas efectivo en el bolsillo, pero todo no puedes comprarlo con eso. Si quieres viajar, por ejemplo, esa tarjeta no te sirve fuera de Cuba y si pones todos tus dólares en el banco debes saber que te van a poner mil trabas para hacer un retiro de efectivo”.

Algo que ha llamado la atención es la decisión de eliminar el gravamen, sobre esto Alfredito opina:
 
“Algunos tontos piensan que hicieron algo espectacular quitando el gravamen, pero no es así. Antes se justificaba como cambio de moneda, recibías CUC a cambio de dólar, eso es así en todo el mundo, pero si ahora te quitaran el 10 por ciento del dólar estarían robándote sin justificación, lo que hay que preguntarles a los comunistas es qué han hecho con los millones que obtuvieron solo por ese concepto durante los años que estuvieron cobrándolo”.

Por su parte, Juan Carlos, otro emprendedor, comparte su criterio: “El estado quiere resolver el problema como siempre, tirándolo pa´ arriba del pueblo, pero creo que esto si les va a salir muy mal. Ahora dicen que no tienen dinero y te ponen las tiendas esas por tarjeta magnética, así te obligan a poner dólares en el banco, los que no tienen familia afuera tendremos que buscar la manera de comprarlo, así que ahora el salario vale menos y no dudes que quieran cobrarte hasta los impuestos en dólares, sería el colmo, pero de esta gente no dudo nada. Yo espero que el pueblo acabe de abrir los ojos y en cualquier momento se tiren pa´ la calle, conozco algunos policías que también están descontentos con eso de las tiendas. Lo bueno es que con esas medidas creo que se han dado ellos mismos una puñalada trapera. A ver si se acaban de caer, esto ya no aguanta más”.

“Los que tengan dólares serán los ricos, los que nos esforzamos toda la vida por esta revolución estaremos más jodidos”, me dice Reynaldo, el militar retirado, y no dejo de pensar que lleva toda la razón.

Sin un plan de vida, en Holguín se vive a diario mientras la pobreza aumenta y se abren aún más las brechas sociales.

Surge de paso un tema para otro artículo. La nueva modalidad de negocio informal: gente que compra productos en estas tiendas para luego revenderlo.
 
Mientras tanto, los que reciben remesas o han podido conseguir dólares hacen colas para obtener la tarjeta MLC.

Las medidas económicas que intenta impulsar la dictadura no tienen mucho beneplácito y a los ojos de los holguineros será un fracaso más. Nada nuevo para un gobierno que no atina a hacer las cosas bien, sigue apostando por lo que sabe no funciona y continúa buscando entre los inocentes a los culpables de su propia destrucción.