FMC a Iliana Hernández: "¿Quién es ella para hablar mal de la revolución?"

La página oficial de la Federación de Mujeres Cubanas declaró que la opositora “no tiene derecho a criticar a la Revolución” y que su respuesta al acto de repudio es una muestra de “violencia verbal”
Iliana Hernández
 

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La página oficial de la Federación de Mujeres Cubanas declaró que la opositora Iliana Hernández “no tiene derecho a criticar a la Revolución” y que su respuesta al acto de repudio es una muestra de “violencia verbal”.

“Violencia es la de ella hacia todas las mujeres, ¿o es que no escucharon todas las anormalidades que ella dijo?”, declaró la organización oficialista en una publicación de la iniciativa feminista Yo Sí Te Creo, que condenó el pogromo contra la reportera.

Además de esto, agregó: “¿quién es ella para hablar mal de una revolución que nos ha hecho a cada una de las mujeres lo que hoy somos iguales en derecho y en oportunidades?”.

El comunicado de Yo Sí Te Creo había declarado que rechazaba “la participación de la organización y el uso de su estandarte en un acto de repudio contra cualquier persona, pero especialmente contra una mujer”.  

El acto de repudio contra Hernández ocurrió el pasado 8 de diciembre, cuando una multitud convocada por el régimen cubano se congregó frente a su casa en Cojímar y la abucheó en público.


La reportera de CiberCuba no hizo caso de las agresiones verbales y puso en ridículo a la turba, una actitud que molestó sobremanera a los organizadores anónimos del bochornoso acto.

Hernández ha estado sometida a estricta vigilancia policial y obligada a permanecer en su casa desde que fuera liberada por el régimen el 26 de noviembre en la noche.

Horas antes, la policía y la Seguridad del Estado desalojaron la sede del Movimiento San Isidro donde se encontraba junto a una decena de manifestantes pacíficos, quienes pedían la liberación del músico contestatario Denis Solís.

La víspera, había denunciado los movimientos de los agentes alrededor de su casa a través de un corto video.

Las manifestaciones del Movimiento San Isidro comenzaron el 18 de noviembre, como medio para exigir la liberación de Solís, injustamente encarcelado y sometido a un juicio sumario, sin garantías legales. Como respuesta, varios integrantes de la organización comenzaron una huelga de hambre.

El desalojo de la casona ubicada en Damas 955 provocó una protesta de varios artistas e intelectuales ante el Ministerio de Cultura a favor de más libertades y respeto a los movimientos opositores, tildada por algunos como demasiado conciliadora con el régimen y celebrada por otros por su contenido contestatario.