Cubanos a tienda Clandestina: hablen claro, no sean cómplices de la dictadura

Tratar de quedar bien “con dios y con el diablo” no siempre sale como se piensa, sobre todo en Cuba por estos días. Y sobre todo si el diablo al que le acaricias los cuernos es ese dinosaurio llamado dictadura castrista
Auto policial acosa a activistas cerca de tienda Clandestina
 

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Tratar de quedar bien “con dios y con el diablo” no siempre sale como se piensa, sobre todo en Cuba por estos días. Y sobre todo si el diablo al que le acaricias los cuernos es ese dinosaurio llamado dictadura castrista.

Lo sabrán desde ya las emprendedoras propietarias de la marca de diseño Clandestina, quienes se subieron a destiempo en el carro de pedir “diálogo” entre cubanos, mientras cerca de su sede, la Seguridad del Estado machacaba a los artistas y activistas del Movimiento San Isidro (MSI).

La cubana Idania del Río y la española Leire Fernández, dueñas de uno de los negocios símbolos del espejismo del deshielo con Obama, al parecer vieron como se volvía rentable no condenar a los disidentes, pero tampoco llamar las cosas por su nombre y acusar al Estado represivo. Si bien cuando los medios de Estados Unidos dieron por ganador en las elecciones del 2020 a Joe Biden, Clandestina rápidamente sacó en redes sociales post alusivos, hubo de pasar una semana de huelga de hambre y represión en San Isidro para que publicaran la palabra Diálogo, a tono con la ciudadanía que hace mucho se había pronunciado alto y claro.

Muchos cubanos notaron la contradicción y se lo hicieron sabe en el Facebook oficial de la marca.

“Ayer a las 5 p.m. ya estaba estructurado el plan de desalojo [en San Isidro], pedir diálogo AYER es un perro descaro y una bajeza. Llamen a la DICTADURA por su nombre, únanse al cambio, móntense en el tren a tiempo, el puto pueblo SUS CLIENTES se lo van a agradecer”, exigió el prestigioso diseñador gráfico cubano Rafael Alejandro.

Por su parte, la periodista Patricia González expresó: “¿Dialogar con quién???? ¿Con quien te saca a golpes??? ¿Con quien te tilda de delincuente por pensar diferente? ¡Respétense por favor!”

“¿De qué hablan? Porque aquí no se entiende nada, sobre todo para sus clientes extranjeros (que son los que se pueden costear su ropa a sobreprecio) No habría por qué exigirle a una tienda que se pronunciara sobre un asunto político, pero llama la atención los activos y políticos que son para hablar de la situación en Estados Unidos y sacan este tímido y soso post sobre, suponemos, lo que está pasando en San Isidro. Andan a la cara Clandestina”, opinó la reportera cubana residente en Chile Silvia Oramas.

Isa Hechemendía, consideró que es “un poco tarde para este post”. Y cerró: “Hay que dejar un poco de lado los privilegios y empezar a llamar las cosas por su nombre”.

El artista Rubén Mendoza pidió a las emprendedoras: “Por favor, no sean cómplices de la dictadura. Hablen con la misma fuerza con la que se pronuncian cuando algo en el exterior les ha afectado. Ustedes no están libres de correr el mismo destino que San Isidro. Aprovechen la posición privilegiada que tienen y ayuden a su pueblo”.

El usuario identificado como Dami Fers, bromeó con que la postura de Clandestina, como hasta ahora (…) hace gala de su nombre”, por lo que les exigió: “Habla claro”.

El periodista cubano Jorge Carrasco, ganador del premio Gabo, comentó: “¿A qué se refieren? ¿Al asedio y el abuso del estado cubano contra el Movimiento San Isidro y contra Cuba entera? Si van a pronunciase, pronúnciense. Mencionen nombres, escriban las palabras. Dejen la tibieza, que es lo que menos se necesita”.

La editora y periodista Carla Colomé, del medio independiente El Estornudo (cuyo director Carlos Manuel Álvarez fue reprimido en la sede del MSI), también pidió a las diseñadoras empresarias de Clandestina dejar las medias tintas: “¿Diálogo con quién? ¿Entre quiénes? ¿A qué se refieren? ¿Al Movimiento San Isidro? ¿Se refieren al Movimiento San Isidro? Se llama y se dice así: San Isidro. Ya no irse más por los costados. Llamar las cosas por su nombre. No ser confusos. Dejar el centrismo emprendedor. Dejar de querer estar bien con todo el mundo. Dejar de ser el comodín para el escenario político de turno. No se trata de hablar y apuntarse en este giro. Sean serios, no se trata de cumplir la cuota. Qué mal que la gente apele a la ternura y a la poesía para esconder el miedo o para el oportunismo. ¿De qué diálogo están hablando? Es que me perdí”