Cubano fallece en hospital de La Habana: “La COVID-19 mata, la desidia también”
“Yosvany Sánchez Rodríguez murió a los 42 años por no tener coronavirus (…) ¡Cuba salva! es cierto, dan excelente trato nuestros médicos, es cierto, pero fuera del país”, la hermana del fallecido denuncia “mala praxis de salud” en el Hospital Joaquín Albarrán conocido como Clínico de 26
Foto de Yosvany Sánchez Rodríguez, cortesía de su familia e imagen del Hospital Joaquín Albarrán en La Habana
 

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La leyenda de que Cuba es una potencia médica cada vez es más cuestionable. Entre el mito y la realidad marcada por desatención médica, negligencias, ruinosos hospitales, escasez de medicamentos y profesionales…: cada vez fallecen más cubanos y las culpas, la mayoría de las ocasiones, quedan huérfanas.

Yaumara Velázquez Rodríguez, escribió a ADN Cuba vía Messenger para realizar la siguiente denuncia relacionada con la defunción de su hermano en un hospital de la capital  del país:

Yosvany Sánchez Rodríguez, hijo de Placetas (Villa Clara), murió a los 42 años, por no tener coronavirus. En Cuba ahora lo que importa es eso, bajar las cifras de la pandemia. Como dijera el primer secretario del Partido Comunista en La Habana, Luis Antonio Torres Irríbar a los médicos: 'pensar primero en la COVID-19'”

“Eso pasó con Yosvany, con un cuadro agudo de vómitos, diarreas y fiebre, lo mandaron a un centro de aislamiento obligatorio, sin saber la familia donde se encontraba, y sin tratamiento, devolviéndolo 4 días después; mejor dicho: abandonándolo en la calzada del pueblo, con signos graves de deshidratación. De ahí en adelante la otra mala praxis de salud y del Hospital Joaquín Albarrán conocido como Clínico de 26, en la voz popular 'Sala 8' desencadenó todo lo demás”, detalló Velázquez Rodríguez.

Según indicó a ADN Cuba, se vio “obligada a llamar a la Dirección  Provincial de Salud, para alertar que estaba desatendido y en malas condiciones en una sala  hospitalaria, también solo; porque la sospecha de dengue se ha convertido también en pandemia al 'parecer' en Cuba, y ahora tu mejor médico, que es tu familiar, está prohibido”.

“Por esa queja y reclamo acudieron a verlo y lo trasladaron a terapia intermedia el viernes. Hasta el domingo no fue que el equipo responsable de guardia se ocupó seriamente de la atención y estudio del paciente, informándonos que estaba muy grave, cosa que hasta la fecha no sabíamos. Ese equipo fue el único que se preocupó por salvarle la vida, 7 días después de aquel cuadro clínico agudo. Les fue imposible, falleciendo en la madrugada del lunes, en plena juventud, como dijera el propio funcionario de atención a la población provincial: 'a esa edad no debió fallecer'”, precisó.  

A Velázquez Rodríguez le mencionaron que no debía cuestionar y denunciar lo que provocó el fallecimiento de su hermano. No obstante, creyó que era importante “porque hay que salvar a otros que pueden estar en el mismo peligro”.

“Aunque me alertaron esos funcionarios que lo que hacía era desprestigiar el sistema y no iba a resolver el problema, y es cierto, solo Dios tiene el milagro de la Vida, y no es el tiempo de resucitar los muertos: lo denuncio. Vivimos en un país surrealista donde 'nada parece pasar' y lo que sucede se borra. Lo hago sabiendo que seré atacada, por los internautas 'comprometidos'. Sería mejor que investigaran y no atacaran sin conocer los hechos,  lastimando nuestro dolor”, afirmó.

“¡Cuba salva! es cierto, dan excelente trato nuestros médicos, es cierto, pero fuera del país”, cuestionó.

La propaganda estatal  del  régimen cubano coloca a los médicos y la salud pública del país como un “baluarte revolucionario”; mientras se descuida la terrible desatención que prima en los centros hospitalarios, la desprofesionalización en el sector y la escasez de recursos vitales para la atención a los pacientes.

Yaumara Velázquez Rodríguez acotó que respeta “a los que hacen su labor, no de héroes, sino de médicos”. “Hacer bien su trabajo, por el que hicieron un  juramento Hipocrático no los convierte en héroes, los hace médicos responsables, que para eso estudian y se gradúan”.

“No se crean lo que no son, la asistencia médica es dura, difícil, nadie los engañó, como lo es para un albañil o un campesino que trabajar al resistero del sol o la lluvia. ¡Hagan su trabajo! No lo mejor que puedan, no: ¡Háganlo bien! y aun así, no les toca ser héroes. Eso es la metáfora de una canción”, concluyó.

Cada vez son más las denuncias sobre negligencias médicas que ocasionan la muerte de cubanos residentes en la isla.  

Hace apenas  tres días atrás Mercy Olivera refirió denuncia en una transmisión directa: “Aquí no hay médicos, aquí lo que hay es asesinos”, y responsabilizó a las autoridades cubanas por la muerte de su abuelo tras malos procedimientos médicos.

La joven residente en Bauta, al occidente de Cuba, explicó entre lágrimas que el abuelo estuvo varios días enfermo, y finalmente falleció a causa de una obstrucción intestinal mal atendida. 

Vía Facebook, en la directa detalla que los hechos iniciaron en el hospital Calixto García, de La Habana y aunque la abuela dice que "es la vida y hay que enfrentarlo", Mercy denuncia cómo al abuelo, con un cuadro clínico grave, lo mandaron para la casa, donde dependía de los cuidados familiares.

Por otro lado, a inicios de septiembre comenzó a circular en las redes sociales la foto de una mujer a quien, para cerrar la herida de un parto, la sutura y otros procedimientos que le habrían practicado en un hospital de Cuba no pueden ser calificados de otra manera que monstruosos.

Nalvis Vallin, quien compartió la imagen, asegura que la paciente es su prima, mal atendida durante el mes de julio en el Hospital General Docente “Enrique Cabrera Cossío” (conocido como el Hospital Nacional en La Habana).

“Disculpen si hiero la sensibilidad de alguien, pero es algo que debo denunciar... La gran potencia médica cubana es la causante de esta atrocidad”, escribió en Facebook Vallin.

¿Son condenadas estas malas praxis en sistema de salud pública de Cuba? El régimen hace silencio absoluto. Mientras, los médicos ondean banderas cubanas en misiones internacionalistas por disímiles países, para que la prensa oficialista cubra su “colaboración altruista”, corra la maquinaria de la “solidaridad”, y lo que pasa en el Clínico de 26 y otros tantos hospitales del país, quede sepultado.

Eso intentan, pero cada vez las voces que denuncian y exigen respeto por los derechos humanos en el país: son más.